¡En mis tiempos…!

Cómo hemos cambiado…

Cómo hemos cambiado…

Llegas a casa después de un largo día, te tumbas en el sofá o la cama tras ponerte el pijama, alargas las manos y coges los mandos. Enciendes la tele y la PlayStation 4 sin levantarte, y te pones a jugar. O a ver Netflix, o Youtube. Incluso puedes leer cómic si te aburres de jugar a Breath of the Wild. Se lo dicen a mi yo de hace quince años, la que tenía cambiar el euroconector de la televisión para poder jugar en el salón, y no se lo cree.

Ha llovido mucho desde la Magnavox Oddyssey de Ralph Baer, hace casi cincuenta años, y los videojuegos han cambiado mucho en todo este tiempo. No sólo a nivel gráfico, sino en un millar más de pequeñas cosas que nunca llegamos a imaginar. Venid con nosotras por este viaje en el tiempo, recordando esos tiempos pasados que no fueron nada mejores.

Darkor_LF

Lo que más me flipa de la evolución de la tecnología es poder farmear mientras voy a la cocina a por agua. Levantarte del sofá, girar el stick y empezar a darle a X nada más oír el cambio de melodía me parece mágico. Adiós a la limitación técnica de pegarte a la pantalla porque los cables no daban.

Otra cosa que me parece el futuro es cómo ha cambiado guardar la partida. Recuerdo que uno de nuestros primeros juegos estaba en disquete para MS-DOS y no se podía guardar la partida. Acabé harta de ese primer nivel del Super Mario falso que teníamos. Luego en PlayStation la cosa mejoraba, aun así revisaba en la guía cuándo había un punto de guardado, para calcular el riesgo de dejar la partida sin guardar tras media hora. O estar haciendo una mazmorra y sufrir porque no se terminaba y te tenías que ir ya a hacer los deberes. Ese era mi miedo cuando un día dejé de jugar a Final Fantasy XV en medio de una porque me dolían las manos de la tensión, así que apagué con todo el dolor de mi corazón dispuesta a empezar de cero. Cuando retomé la partida vi que estaba donde lo había dejado, gracias al autoguardado automático al acampar. Algo similar a lo que tenemos en el remake de Final Fantasy XII, un autoguardado en cada cambio de pantalla.

Tampoco echo de menos los discos de instalación. Todavía recuerdo las cuatro (4) unidades de CDs para instalar The Longest Journey. O los cambios de CD de algunos juegos de PlayStation. Vale, ahora lo que tenemos son descargas de varios gigas, pero bueno, te vas a dar una vuelta, hacer la comida, echar una siesta, merendar… ¡y ya está tu juego! Luego están las actualizaciones ninja, pero al menos suelen arreglar los bugs jode-partidas (hola Uncharted 2). Un sinfín de comodidades para que no te muevas del sofá.

Son preciosos, pero imagina perder uno. Fuente: foto de Darkor_LF

Rena

Nunca imaginé que podría jugar un battle royale del Tetris. No, ahora en serio.

Cuando yo juego a videojuegos, me tira muchísimo el factor nostalgia. Hace relativamente poco me pasé el Super Mario Bros 2 con mi hermano en casa de mi madre, siendo un juego que me fascinaba en la SNES. Me sorprende que, por ejemplo, los Super Mario de plataformeo típico puedan moverse ahora en 3D como el Super Mario 3D World y, sin embargo, no pierden ese toque de diversión. Es más, ahora es mucho mejor ya que realmente se puede jugar cooperativo, siendo antaño únicamente el modo por turnos pasándose cada persona un nivel (o repitiendo el que has muerto). Aquellas personas que crecimos con la saga Super Mario podemos estar contentas, ¡yo lo estoy!, porque ha evolucionado muy positivamente: por un lado, tenemos los típicos plataformas con el modo multijugador local; por otro, un modo más aventurero y de búsqueda como son los de coleccionar estrellas, soles, lunas… con muchas horas de juego.

MissFreakAlice

Podéis llamarme básica, vieja o simplemente pava, pero lo que más me encanta de esta era es la capacidad que me está dando de poder disfrutar de miles de juegos sin tener que dedicarles estanterías y estanterías.

Nadie va a poder entender el placer que me supone a mí tener a mi alcance más de 200 juegos sin tener ni uno en un mueble apalancado y ocupando espacio o la posibilidad de comprar y comprar juegos y no tener que pensar “Bueno, a ver dónde consigo hacer sitio para guardar esto”.

De pequeña no pensaba en esto, porque cuando eres pequeña no piensas en tu espacio de almacenaje, pero según crecía veía un problema con esto de atesorar juegos y tener que limpiar una habitación.

Ahora con el formato digital puedo disfrutar de los juegos sin tener que preocuparme después de mover mil cajitas para limpiar o para ordenar, solo tengo que asegurarme de que el dispositivo tenga suficiente memoria y, si no, siempre puedo comprar una memoria externa.

Eso sin contar que los juegos que ya me haya pasado o que no he empezado o, simplemente, que ya no quiero jugar, no están en un rincón haciendo acto de presencia y haciéndome sentir culpable, ahora solo están en unas plataformas digitales sin ocupar espacio y sin gritar “Tienes un problema con los juegos”.

Ah, las maravillas del progreso.

Si mi yo de hace 20 años pudiese ver esto…

Es hora de asumir que no vas a jugarlo todo. Fuente: captura de Nix

Deathgazer

En realidad, a menos que me enganche a uno de los viejazos de verdad (cosa que puede ocurrir con el Xenon en cualquier momento), no noto un grandísimo cambio en mi forma de percibir los juegos, excepto en cuestiones gráficas… a menos que… deja que piense. Sí, en verdad, ¡esto es un mundo nuevo! Desde jugar sin cables ni límites físicos, que los mandos funcionen a fuego sin tener que cargarlos cada media hora, una ergonomía mejorada incluso en portátiles… Bah, a quién quiero engañar, estas décadas les han sentado bien a los juegos, a casi todos, y también a nosotros, los usuarios. ¿Qué dos cosas han cambiado de una manera megabestial y, a mi juicio, influyen a tope en el modo de concebir el ocio videojueguil?

La primera, que merece un altar con velitas e incienso, es tener, casi siempre, control sobre la cámara. Muchos años después he jugado al primer DmC y mirad, el puñetero giro incontrolable de la cámara arruina un poquito la experiencia (sobre todo en niveles de agua, pero de ese infierno ya hemos hablado). Ahora podemos hacer zoom, elegir entre primera o tercera persona, rotar la cámara, apuntar a los enemigos… todo ello sin sudar tinta y sin acabar con ganas de potar tras haber vuelto quince veces sobre nuestros pasos por no aclararnos con la puñetera cámara.

La segunda… no sé si arrepentirme y deciros que esto es terrible, ¿eh?, la segunda son los dichosos logros y trofeos. Todos sentimos ese pequeñísimo placer cuando desbloqueamos un logro, sobre todo cuando es de los complicadetes. Ahora bien, si sois un poco obsesivos, como es mi caso, y lo de los logros ya se convierte en una vendetta personal… pues ojito, que el afán completista os puede llevar a un pozo muy oscuro donde solo hay mandos y café, pero ni amigos, ni familia, ni luz solar.

 

¿Qué nos traerán los jueguitos dentro de 20 años?

¿Qué cosas no echáis de menos de vuestra infancia?

 

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Darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

Rena
Rena @bolverkr

Pasionaria del Tales of Symphonia. Sincorazón obsesionada con el número 11. hack//. You cannot oppose fate, so... Blame your fate! Creadora del Insolente Color Rosita.

MissFreakAlice

Amante de los juegos, la comida, la cerveza y los animales. Mi planeta no me necesita, así que me quedo aquí escribiendo y jugando.

Deathgazer
Deathgazer

Me encantan las croquetas, la música de viejos, ver cosas y leer hasta las etiquetas de champú. Juego a cosinas. Me quejo mucho. Hacha a dos manos. +3 a elocuencia.

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