Más vale tarde que nunca… supongo

Análisis de El Escudero Valiente

Análisis de El Escudero Valiente

Quizás os sorprenda que hablemos de El Escudero Valiente (The Plucky Squire) a estas alturas. Y un análisis ni más ni menos. Como si no lo hubierais jugado —y platineado— ya hace semanas. A nosotras también nos descuadró un poco, no os vamos a engañar. En cualquier caso, nunca es tarde si el jueguico es bueno, y no podemos negar que estábamos deseando hincarle el diente. Además, llegar tarde a un título que salió hace un par de meses tiene su parte buena y su parte mala. Por un lado, la inmensa mayoría de posibles errores de (pre)lanzamiento son historia. Por otro, estamos ante un juego corto y que muchísima gente ha jugado, así que no os voy a contar nada que no supierais ya. De todos modos, las navidades, y la época de ofertas de algunas tiendas, están a la vuelta de la esquina, así que… ¡Al lío!

Esta simpática aventura nos traslada al interior de un cuento infantil, poniéndonos en la piel de Jota, el héroe de la historia. Nuestros primeros pasos nos mostrarán el día a día de Jota y las personas de su entorno, y servirán para familiarizarnos con las mecánicas del juego. Pronto, además, conoceremos a Gruñonzón, el malo del cuento, destinado a perder cada encuentro con el héroe una y otra y otra vez… o no. Puede que, en esta ocasión, Gruñonzón haya dado con la clave para inclinar la balanza a su favor. Y es posible que estas maquinaciones hagan conscientes a Jota y demás de su curiosa realidad. E incluso lleguen a descubrir un mundo tridimensional más allá del libro. Un mundo que oculta las herramientas para derrotar a Gruñonzón una vez más, a ser posible para siempre, y antes de que sea demasiado tarde.

Este baile entre el libro y “la realidad” nos permitirá enfrentarnos a Gruñonzón y sus esbirros para devolver la normalidad al reino de Moyo. Así pues, recorreremos los capítulos del cuento adulterado, enfrentándonos a puzles y enemigos y adquiriendo las herramientas necesarias para facilitarnos el periplo. Eso sí, no podremos abandonar el cuento siempre que queramos. Deberemos encontrar los portales que nos transportarán al exterior y volver a través de los mismos. Aunque desde fuera podremos pasar las páginas para avanzar o retroceder cuando lo necesitemos, lo que nos abrirá todo un mundo de posibilidades.

Jota sobre el libro abierto.

Y no será lo único que podremos hacer. En el exterior, exploraremos la habitación cambiante del joven propietario del cuento. Esto será necesario para avanzar en nuestra aventura, lo que nos obligará a superar plataformas creadas con todo tipo de objetos. Además de enfrentarnos a algún que otro esbirro que haya conseguido traspasar el umbral. Aunque, sin lugar a dudas, lo más increíble será poder interactuar con el propio libro más allá de pasar sus páginas. Y es que podremos utilizar sellos para colocar bombas o bloquear elementos, así como inclinar sus lomos para deslizar objetos en el interior.

También saltaremos entre entornos 2D y 3D a través de dibujos repartidos por la habitación, piezas de puzle y alguna que otra taza, además de otros muchos elementos. Y si bien las mecánicas del juego se mantendrán a lo largo de la aventura, encontraremos algunos minijuegos que le aportarán dinamismo y variedad. De este modo, podremos saltar, golpear y rodar, así como desbloquear un giro con la espada y la posibilidad de lanzarla. Y mejorar tanto el daño del arma como de los movimientos aprendidos. Pero a través de minijuegos atraparemos un pez al vuelo, golpearemos a un enemigo si superamos una batalla de ritmo o completaremos un puzle de burbujas. Y estos son sólo algunos de los que encontraremos.

Por su parte, sufriremos daño y podremos curarnos gracias a corazones que soltarán los enemigos o algunos de los elementos a los que golpeemos. Y no será un recurso que falte, por lo que podremos movernos con total tranquilidad. Además, si bien algunos enemigos serán más duros que otros, el combate es más un trámite que un verdadero desafío. Incluso cuando nos enfrentemos a enemigos mayores. También facilitará las cosas que cada cambio de zona o realidad nos permita restablecer nuestra salud.

El Escudero Valiente no pretende ponernos en un aprieto ni a través del combate ni de las plataformas o rompecabezas. Más bien al contrario. Sin llegar a suponer un paseo por el campo, disfrutaremos de una aventura con pequeños retos y multitud de cosas que hacer. Y si no, siempre podemos cambiar la dificultad o navegar por el menú de ajustes para modificar aquello que nos moleste.

Jota en un dibujo de la habitación.

Eso sí, es posible que la estructura pueda resultar repetitiva si jugamos mucho tiempo de golpe. Y es que el guión de nuestra aventura vendrá marcado por zonas con enemigos, la obligación de viajar al exterior para hacernos con una herramienta y vuelta al libro para continuar. También algún que otro puzle de intercambio de palabras con el que abrirnos paso en determinados momentos. Ello sumado al hojear de las páginas y las zonas en las que deberemos saltar del interior al exterior en varias ocasiones.

Y no es que la animación resulte pesada ni mucho menos, ya que nuestros movimientos fluyen sin grandes esperas. Pero puede acabar haciéndose cuesta arriba tener que repetir lo mismo a lo largo de los capítulos. Además, el juego no se adapta a nuestra velocidad si queremos acelerar el proceso, por lo que tardará en pasar las páginas o inclinar el libro, por ejemplo. También nos perjudicará atacar con demasiada agresividad, obligándonos a parar un segundo entre combo y combo. Y puede que jugar de forma demasiado acelerada provoque algún bug como la desaparición de un portal. Aunque nada que no se solucione cerrando el juego y volviendo a entrar.

En cualquier caso, tampoco se trata de un título que deba jugarse con prisa, siendo preferible disfrutar del viaje explorando y disfrutando de sus mecánicas. De hecho, cuenta con varios coleccionables no demasiado difíciles de encontrar y que nos obligarán a prestar atención a los pequeños detalles. Sobre todo si pretendemos conseguirlos todos en una primera vuelta, aunque disponemos de un selector de capítulos por si acaso. Por el camino también acumularemos inspiración que podremos invertir en una pequeña tienda que encontraremos en diversos puntos del libro. Así será como nos haremos con mejoras para nuestra espada y algún que otro pergamino de arte.

Y sin lugar a dudas la mejor forma de disfrutar de El Escudero Valiente será dejándonos llevar por su historia, sumergiéndonos tal y como está narrada. De hecho, donde más brilla el juego es en el apartado audiovisual, tanto por los cambios entre entornos planos y tridimensionales como por la narración. Y, por supuesto, las melodías que se adaptarán a cada situación, haciéndonos bailotear en el asiento en alguna que otra ocasión. Además, el juego no sólo se encuentra en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, tanto en voces como en textos, sino que la localización es maravillosa. Y funciona estupendamente en Steam Deck, lo que lo convierte en un plan de sofá y manta —o tren y bufanda, en mi caso— difícil de superar.

Jota paseando por la habitación.

Debo admitir que me enfadé —y no poco— cuando este juego apareció en la redacción de Todas Gamers un mes y medio después de su lanzamiento. Si bien es cierto que había ignorado deliberadamente los comentarios que había ido haciendo la gente al probarlo con la esperanza de jugarlo en un futuro no muy lejano sin sugestión alguna. Y tan pronto como me sumergí en esta historia, se me pasó buena parte del enfado. Por un lado, porque por fin estaba jugando El Escudero Valiente, que era algo que llevaba deseando desde que lo anunciaron. Por otro, porque es un mundo colorido, alegre y que invita a sumergirse sin importar nada más. De hecho, resulta muy amable para cualquier edad y nivel de habilidad, tanto en sí mismo como por sus opciones de accesibilidad, modos de dificultad y consejos.

Pero, sobre todo, porque este juego aúna mis dos pasiones: la lectura y los videojuegos. Y lo hace permitiéndonos interactuar con el cuento y con el libro, viajando entre las páginas y a través de la habitación. Y rompiendo la cuarta pared cuando y como debe. Además, utiliza un humor que le sienta como un guante y, sin embargo, no resulta infantil. Es más, conseguirá arrancarnos una sonrisa en más de una ocasión a través de sus diálogos y, sobre todo, de su historia y personajes. Y así no hay forma de mantener (demasiado) mi enfado. Porque se trata de un juego que invita a sumergirse, de la forma en que sólo lo hace un buen libro o un buen juego. Y porque, al final, se trata de una aventura tan colorida, tan simpática, que es capaz de cambiar nuestro estado de ánimo… al menos durante un rato.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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