Me cago en la mar salada, el videojuego

Análisis de Still Wakes the Deep: Siren’s Rest

Análisis de Still Wakes the Deep: Siren’s Rest

Lo sé, lo sé, Still Wakes the Deep salió hace algo más de un año. Todo lo que se pudiera decir de este juego, al menos en términos analíticos, ya está dicho. Sin embargo, no he podido evitar aprovechar el lanzamiento de su DLC Siren’s Rest para hablaros de esta aventura de terror en primera persona. Y no tanto porque sea un imprescindible en nuestras bibliotecas de juegos, que depende de muchas cosas, sino porque lo considero uno de esos juegos que pide darle un tiento en verano. Porque el terror es cosa de refugios de mantas, pero hay títulos que huelen a mar y campamentos estivales.

Still Wakes the Deep nos traslada a 1975 y nos pone en la piel de Caz McLeary, encargado del mantenimiento eléctrico de la plataforma petrolífera Beira D. Durante nuestros primeros pasos por la perforadora, además de familiarizarnos con los controles, descubriremos que algo va mal. Y así será como nos sumerjamos en el caos de intentar que la plataforma no se vaya a pique, ayudar al resto del personal y sobrevivir… en la medida de lo posible. Aunque puede que nos demos algún que otro chapuzón en las frías aguas de Escocia.

Nuestra supervivencia dependerá en gran medida del sigilo, nuestra agilidad a la hora de huir y cómo nos las apañemos para crear distracciones. Y es que defendernos no será una opción, pista que nos darán las taquillas y escondites repartidos por las zonas peligrosas. Así como herramientas, cascos y aerosoles que podremos lanzar para despistar a aquello que amenaza con atraparnos. Tampoco da mucha sensación de seguridad ver una especie de membrana expandirse por la perforadora, hacerla suya.

Por suerte, Still Wakes the Deep es un walking simulator bastante lineal en el que siempre sabremos hacia dónde dirigirnos. Y si no, podremos ver nuestro siguiente objetivo, e incluso una pista si lo vemos necesario. También cuenta con elementos amarillos que nos indicarán el camino y que, aunque están estupendamente integrados en el escenario, se pueden desactivar. Así como escoger entre dos dificultades, historia o normal, para vivir la experiencia como más nos plazca.

Sala de billar en Still Wakes the Deep.

Debo decir que el modo estándar nos proporciona un equilibrio perfecto entre tensión y calma. No sufriremos por sobrevivir, aunque puede que muramos en algún punto. Sobre todo en zonas en las que la adrenalina del momento nos impida ver el camino seguro. Eso sí, sin llegar a resultar frustrante o ensombrecer la experiencia. Y lo digo como persona a la que el “terror basado en persecuciones” le suele tirar para atrás. En especial cuando sobrevivir depende de repetir la misma secuencia en varias ocasiones para dar con la salida. Aquí no pasa, aunque puede que sí acabe volviéndose repetitivo —o canso, como decimos en mi tierra— eso de salir corriendo cada dos por tres.

O quizás sea que para mí este tipo de terror se convierte demasiado pronto en un tren de la bruja. De ahí lo que comentaba al inicio de este texto sobre que ser imprescindible dependerá de muchas cosas. Una, claro está, será que seáis afines al género. En su defensa, no son secuencias mal llevadas, aunque quizás sí algo predecibles. Y tampoco durarán más de la cuenta. Han sabido equilibrar bien los espacios de exploración, sigilo y huida para que nuestro paso por Still Wakes the Deep sea placentero. Además, nos permiten mirar por encima del hombro para comprobar si la amenaza sigue ahí.

Por su parte, cabe destacar su apartado audiovisual. En especial si jugamos a oscuras y con auriculares. Recorreremos escenarios en los que merece la pena pararse y atender a los detalles. Y dejarnos envolver por la banda sonora y la ambientación hará que nos sumerjamos hasta el punto de poder devorar la historia sin prestar atención al reloj. También sería recomendable jugar en gaélico escocés, pero las voces se encuentran en inglés y puede que dependamos de los subtítulos para enterarnos. Además, el equipo de traducción y localización ha hecho una gran labor, debidamente acreditada en el apartado correspondiente.

Aunque siempre podemos dar una segunda vuelta por Still Wakes the Deep para disfrutar de la experiencia en este idioma… y aprovechar para rascar algunos logros. A fin de cuentas se trata de un juego que podremos completar en aproximadamente 5 horas. Menos, quizás, si sabemos lo que tenemos que hacer y por dónde ir. O si hacemos que nuestro protagonista vaya corriendo de un lado para otro, aunque el juego pide recorrerlo a su paso.

Pasillo con agua en Still Wakes the Deep.

A partir de este punto, recomiendo encarecidamente no seguir leyendo sin haber completado el juego base. Hablar del DLC Siren’s Rest implica destripar elementos importantes del final de Still Wakes the Deep. Lo único que podéis/debéis saber es que se sitúa 11 años después.

En Siren’s Rest, nos pondremos en la piel de Mhairi, que desciende a las ruinas de la Beira D con su equipo de exploración en busca de restos humanos y recuerdos para las familias. Ello significa que pasaremos gran parte del tiempo buceando, en contacto con Rob y Hans a través de una radio, e iluminando nuestro camino con una linterna. También nos equiparemos con una cámara de fotos acuática y una herramienta para eliminar el óxido para poder abrirnos paso por la perforadora. Y nos adentraremos en las profundidades de esta catacumba de acero donde cada sonido nos despertará auténtico terror. Mhaira no sabe lo que ocurrió realmente, aunque espera descubrirlo, pero quienes venimos del juego base sí.

Gracias a ello, viviremos en tensión las aproximadamente 2 horas que dura Siren’s Rest, dado que estaremos esperando el momento en que los peligros de Still Wakes the Deep vuelvan a acecharnos. Nuestra protagonista, por su parte, reaccionará de forma natural a los eventos que vayan sucediendo en su incursión. A fin de cuentas, nuestro objetivo será encontrar restos y objetos personales, por lo que nos centraremos en explorar. Y en abrir todas las puertas, taquillas y cajones que nos permitan.

De nuevo, avanzaremos de forma lineal en la historia, aunque tendremos algo más de libertad de exploración y movimiento en mar abierto. Si nos alejamos más de la cuenta, Rob se encargará de advertirnos de que nos estamos desviando. Pero sin impedirnos campar a nuestras anchas o dedicar el tiempo que queramos a recorrer los escenarios. En cualquier caso, tampoco hay grandes distracciones y no tardaremos en volver a la tarea que nos trae a las profundidades del mar del Norte.

Siren’s Rest tiene un ritmo considerablemente más calmado que Still Wakes the Deep. La tensión se vive de otra manera y eso puede pasarle factura según nuestras preferencias y lo que más nos gustara del juego base. Es una experiencia diferente, donde la forma de recorrer los escenarios cambia tanto como la fuente de terror. Aunque nuestras interacciones y forma de movernos se mantengan igual en términos generales. Sea como sea, se trata de un DLC independiente y que no necesitaremos para concluir la historia. En nuestras manos queda decidir si nuestra aventura acaba con Caz McLeary o si queremos volver con Mhairi.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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