Reseña de Pokémon: Detective Pikachu

Reseña de Pokémon: Detective Pikachu

El 20 de diciembre de 1999 empezó en España la emisión en abierto del anime de Pokémon, coincidiendo con la llegada el mes anterior de las ediciones Roja y Azul para Game Boy. Esto trajo consigo todo el merchandising habitual de las series infantiles y que era el protagonista indiscutible en los recreos: tazos y cromos. Esta última fue la colección estrella de mi colegio durante ese curso 99-00 y recuerdo volverme loca durante semanas para conseguir completar el álbum, porque nos faltaba un cromo (que acabamos teniendo repetido y obtuvimos por caminos separados mi madre y yo). No llegamos a seguir la serie en mi casa porque éramos más de Digimon y las Game Boys eran algo mágico que tenían unos pocos elegidos en mi curso, por lo que mi principal contacto con esos bichillos adorables fue memorizar el nombre de la primera generación, a base de repasar el álbum. A lo largo de estos casi veinte años, he seguido la saga muy de refilón, yendo siempre por los pokémon cuquis y descubriendo que soy malísima estratega. Mi mayor reenganche con la saga fue la llegada de Pokémon Go y ver pasar los memes tras cada nuevo anuncio de la saga. Hasta que llegó Detective Pikachu.

Detective Pikachu es un juego lanzado originalmente en Japón en 2016 pero que no llegó completo a todo el mundo hasta 2018. Ese mismo 2016 se anunció que Legendary Pictures y The Pokémon Company International habían llegado a un acuerdo para hacer una película de imagen real que adaptara la saga, escogiendo Detective Pikachu como primer juego para adaptar. Todo tenía una pinta francamente horrible. Empezando porque ya sabemos cómo son las adaptaciones de videojuegos y lo desastrosas que habían sido las adaptaciones en los 90 de Super Mario y Zelda, las dos grandes franquicias de la saga. La confirmación de Ryan Reynolds como voz en inglés del adorable Pikachu no ayudó nada cuando lo supimos.
Y entonces llegó el primer tráiler.

No tenía mala pinta, más allá del shock de descubrir que Jygglypuff tenía pelito y redescubrir lo abrazables que son los pokémon. El paso del tiempo y los tráilers hicieron que acabara yendo al cine con muchas ganas. Tantas como para ir al cine el viernes del estreno, a pesar de la filtración de Ryan Reynolds un par de días antes de que saliera, y la verdad es que me lo he pasado francamente bien.

Pokémon: Detective Pikachu es uno de esos casos de película de videojuego que no ha salido pochísima, algo que en los últimos tiempos parece que ha dejado de ser una excepción. Lo que más me llama la atención es toda la parte visual de la película. Por la fotografía y la ambientación que tiene, los pokémon en CGI quedan muy bien integrados y no cantan mucho. Es lo más destacable de la película, el que no chirríe y el paso del dibujo a imagen real, que no deja de recordar un poco a ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Estos diseños se deben a la influencia de R. J. Palmer, quien durante 2012-2013 realizó una serie de fanarts realistas de pokémon, y gracias a ellos, pasó a formar parte de la producción de la película durante seis meses y es a quien debemos parte del aspecto final de los bichos.
No sólo hay un montón de cosas abrazables en pantalla, sino que hay humanos, empezando por Justice Smith, quien interpreta a Tim Goodman y pareja de nuestra cafeinómana estrella. Completan el reparto Kathryn Newton como Lucy Stevens, reportera cuyo compañero es un Psyduck; y las estrellas Bill Nighy como Howard Clifford y Ken Watanabe como el teniente Yoshida, que están más bien de paso, porque la película gira en torno a Tim, Harry Goodman (desaparecido) y Pikachu. En cuanto a esta trama, es muy tópica y nada que no se haya visto una y mil veces en películas de este estilo: malvada corporación y joven protagonista y su compañero que van a solucionarlo. No es algo que me moleste y hace que la película sea una de detectives más que de acción, cosa que me gusta bastante.

Por otro lado, está todo plagado de referencias y detalles a la saga, como la mención a que Mewtwo provenga de la región de Kanto, además de ver hasta 60 pokémon distintos. Aunque parezca un número escaso frente a los 800 actuales, hay bastante variedad de ellos, no centrándose en sacar sólo pokémon cuquis o con pelito. Hay muestras de cómo se han integrado en la sociedad los pokémon realizando algunas tareas secundarias, pero podía haberse trabajado más ese aspecto, pues no pasa de la anécdota al final. Por otro lado, Flareon aparece sólo cinco segundos en pantalla y debería haber sido la estrella de la película, porque es el mejor pokémon, hecho total y absolutamente objetivo.

Detective Pikachu es una película entrentenida, no arriesga mucho en cuanto a la trama, centrándose más en tener a un Pikachu cafeinómano detective que en la parte de combates pokémon. Tiene sus momentos de humor y está llena de referencias que te harán gracia aunque sepas poco de la saga. Hay algún defecto también, pero que no arruinan para nada lo que veníamos a buscar: pokémon en imagen real que no sean horribles, en un ambiente millenial decadente.

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Darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

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