Mentiras, sexo y pollos

Análisis de Chicken Police: Paint it RED!

Análisis de Chicken Police: Paint it RED!

Hay muchas premisas sorprendentes en los juegos actuales, pero debo reconocer que la aparición de un dúo detectivesco aviar no me la esperaba. Chicken Police: Paint it RED! es el título más reciente de la desarrolladora The Wild Gentlemen y editado por Handy Games, de quienes ya os hablamos previamente con títulos como Through the Darkest of Times.

En este juego nos pondremos en las plumas de Santino “Sonny” Featherland, detective veterano, arruinado y alcohólico. Una noche de Fin de Año recibe un encargo inesperado, lo que le llevará a pedir ayuda a su excompañero Marty MacChicken, con el que no habla tras los incidentes transcurridos durante “El Fin de Año sangriento”.

Aunque se nos presenta como un point and click, y tendremos múltiples interacciones de este tipo, es más bien una novela visual en la que cada diálogo cuenta. Tendremos un inventario, pero los objetos los utilizaremos automáticamente, sin posibilidad de elección ni que podamos nosotras hacer más que mirarlos. La pieza clave del juego son los interrogatorios, en los que tendremos que realizar las preguntas adecuadas para avanzar en la trama. También tendremos secuencias de deducción, en las que habrá que conectar personajes con hechos y pistas. Desde luego no son complicados, y Chicken Police se centrará mucho más en la narrativa que en un gameplay complejo.

Cuidado con Mendoza si te vas a jubilar

Lo primero que quiero mencionar es el trabajo del departamento artístico. Nos sentiremos dentro de una película de cine negro, protagonizada por animales semihumanos, eso sí, pero con idéntico ambiente y desarrollo. Para ello, combina tanto secuencias de vídeo en animación 3D como imágenes reales en las que se consigue esta fusión de especies mediante edición fotográfica. Toda esta estética y planteamiento nos llevará a películas clásicas como El sueño eterno, pero también a juegos como Call of Cthulhu. El aspecto visual es sin lugar a dudas la característica más llamativa. Además, el que sea en blanco y negro con algunos toques de rojo nos recordará a Sin City, y no me hubiese extrañado escuchar a Ramón Langa dándole voz a Sonny, si el juego tuviese diálogos en castellano.

La banda sonora es muy destacada. Nos transporta musicalmente a los años 20, desde el mismo momento de los títulos de crédito, y nos recordará en muchos momentos a The Sexy Brutale. Los actores de doblaje han hecho una labor de quitarse el sombrero, con una interpretación que dota de expresividad a imágenes estáticas, que no es poca cosa.  Aunque las voces son en inglés, el título está traducido al castellano. Además, la localización está muy bien llevada, con expresiones adaptadas al castellano, cosa no tan frecuente en algunos juegos.

El punto negativo que tiene, el principal y lo que me ha enfadado, es que mantiene muchos aspectos sexistas, tan frecuentes en películas de la época. Un cartel de la comisaría, en el mismo principio del juego, hizo que me sintiera francamente incómoda y disparó todas las alarmas. No solamente eso, sino que durante la mayor parte del gameplay veremos a la mujer como mero recurso narrativo, bien en forma de violencia física o verbal contra ellas, la esposa que abandona el hogar conyugal o la seductora intrigante cuyo pasado causa muertes. Y cómo no, el clásico viaje al prostíbulo, incluyendo un minijuego de subirle la cremallera a la dama. Retratos de desnudo artístico en el que, si bien no hay nada explícito, deja claro qué consideración tienen las mujeres durante el juego. Naturalmente los personajes femeninos no ocupan ningún lugar de renombre y todo está llevado por personajes masculinos, quedando ellas relegadas a intrigas palaciegas o simplemente a decoración para placer visual de los “mesiés”. Hasta el médico tiene un romance con la enfermera, porque Clawville es ciudad cliché. Pero ojo, que tiene opiniones fuertes, así que “menos mal que no estoy casado con ella”.

Ningún problema aquí, circulen

Podemos hacer estos juegos sin necesidad de esos recursos tan básicos, de verdad. El ejemplo perfecto lo tenemos con Grim Fandango, que es capaz de aunar todos los elementos del cine noir clásico (la mujer fatal, el compañero con el que nos llevamos mal, el gánster…) sin necesidad de caer en narrativa rancia que debería estar superada hace bastante tiempo. Ya hablamos de estos recursos mohosos en el análisis de El Tango de la Muerte, y también de cómo se trata a las mujeres en World of Warcraft. Todo eso hace que en cuanto veamos un personaje femenino nos salten las alarmas y nos lleguen a dar hasta pereza. Y es una auténtica lástima, porque en mi caso ha empañado la experiencia de juego.

Ciertamente Chicken Police: Paint it RED! es un juego con un planteamiento sorprendente, con un aire a novela negra muy bien llevada y con un departamento artístico que ha hecho muy buen trabajo. Sin embargo, ese sexismo manifiesto con el pretexto de fidelidad narrativa hace que, si bien es una novela visual dinámica y entretenida, no tenga muchas ganas de volver a leerla.

Clave de prensa proporcionada por Handy Games.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Un día me dieron un mando y así me ha ido

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