Gente pesada la que tengo aquí colgada (también)

Consejos no solicitados los que tengo aquí colgados

Consejos no solicitados los que tengo aquí colgados

“¿Quién te ha preguntado?” A menudo es la primera frase que nos viene a la cabeza cuando alguien dice algo que no esperábamos o no habíamos pedido. O puede que sea la más amable de todas las posibles respuestas que se cruzan por nuestra mente. Y según el estado de ánimo en el que estemos, o el día que tengamos, dejaremos que alguna de estas múltiples opciones fluyan o no. Incluso puede que aprovechemos el comentario para pedir educadamente que se ahorren los consejos no solicitados de cara al futuro.

No me cabe la menor duda de que se os habrán pasado múltiples situaciones en las que esto se aplica, y tantos o más medios. En el momento en que dices que estás leyendo, viendo, escuchando o jugando a algo, no faltará quien saque pecho y te indique lo que deberías hacer. O cómo. ¿Estás viendo La Casa del Dragón? Deberías ver Juego de Tronos y leer los libros de George R.R. Martin. ¿Estás jugando a Resident Evil? Deberías buscar todo este contenido en múltiples formatos que es canon. ¿Te gustan las granjitas, has jugado a Stardew Valley? ¿Juegas en directo? Permíteme que te explique…

Y no, no os voy a hablar de mansplaining, sino que voy a ir un paso más allá. Quiero poner el foco en la razón que lleva a alguien a hacer esto, independientemente de su género o el de la persona que lo recibe y, sobre todo, del contexto. Porque lo lógico sería pensar que intenta ayudar, de una forma u otra, a que alguien no se atasque allí donde se complican las cosas. O invitar a disfrutar de la obra al máximo. Sin embargo, esto se aleja de la verdadera razón, convirtiéndose en una bonita máscara de una costumbre algo fea. Sobre todo cuando quien recibe esta información pide que se le permita vivir la experiencia a su manera y esto no se encaja bien. Aquí donde duele es en el ego. Y es que desde el principio se ha tratado de eso.

Podría terminar el artículo aquí y quedarme tan ancha. Pero dado que es un texto sobre explicaciones, qué menos que hacer lo propio. No son pocas las veces que he pedido a la gente en directo que, por favor, sean pacientes y permitan que la persona a los mandos encuentre la solución. Incluso he hecho hincapié en que, si se necesita ayuda con algo, se pedirá. Y sólo hace falta visitar otros canales para darse cuenta de que éste es un mensaje bastante común. Algo que debería ser lógico, y que no es raro encontrar en las normas de un canal, pero que se acaba repitiendo en múltiples ocasiones.

Captura de pantalla de Ratchet and Clank: Una dimensión aparte. Kit con cara de hastío.

Cuando alguien juega delante de otras personas, no faltará quien quiera aportar su granito y ayudar tanto como sea posible. Pero a menudo la gente no parece entender que esto afecta de múltiples formas a la experiencia tanto de quien juega como del público. Por un lado, no permite que se analice en profundidad lo que está ocurriendo y se experimente el subidón de salir de esa situación por medios propios. Por otro, impide que otras personas disfruten de la torpeza ante lo obvio o las reacciones naturales que quien está a los mandos pueda mostrar. O el nivel de contención. Todo ello, además, provoca frustración, tanto por la confusión del momento como por tener que tratar con comentarios no solicitados, tratando de no romper el clima del canal. De igual modo que algunas respuestas pueden generar tensión e incluso llegar a crear un conflicto que la provoque.

Porque también se producen diferentes tipos de respuesta a la hora de encajar un rechazo. Hay quienes se mantienen a la espera de poder ayudar, dejando que sea la persona la que pida abiertamente un consejo para salir del apuro, y quienes se enfadan. Unos más, otros menos, pero ahí es donde sale a la luz que la intención inicial no era altruista, sino egoísta. Queda palpable que no se pretendía echar una mano como tal, sino hacer una demostración de sabiduría.

Tampoco es rara la ocasión en que alguien pretende jugar a través de quien tiene el control, y comienza a indicarle lo que tiene que hacer. Por supuesto, sin tener en cuenta su inmersión o forma de jugar. O siquiera el hecho de que esta persona tiene voluntad de decidir qué quiere hacer primero, sea avanzar o simplemente explorar. Aquí también encontramos diferencias. Están quienes sólo informan de que algo se ha quedado atrás, pudiendo escoger la persona que juega si vuelve sobre sus pasos o no, y quienes anticipan lo que va a ocurrir. Es decir, avisan de elementos sorpresivos como sustos, enemigos o tesoros sin permitir que la otra persona lo descubra por sí misma.

Y no falta esa gente que utiliza el espacio para dar lecciones. Sin embargo, aquí el peso recae tanto en el contenido como en el tono utilizado. Y es que si bien es interesante conocer datos curiosos, algunos comentarios suelen ir dotados de la pedantería propia del sabelotodismo. Por esta razón se encajan mejor las referencias que puedan pasar desapercibidas o que resultan especialmente llamativas. Se trata de datos que aportan y enriquecen la experiencia. Mientras que las anotaciones sobre por qué, por ejemplo, una ruta debe ir antes que la otra van directas al cajón del “bueno, esa es tu opinión”. Por interferir en la forma de jugar de quien tiene el control.

Captura de pantalla de Elden Ring. Abrazo de Fía.

Cabe decir que soy consciente de que me estoy centrando en la retransmisión de una partida en directo. Y de que se trata de un lugar enfocado a la interacción entre la persona que juega y quienes asisten de forma activa o pasiva. Sea porque les interesa el título o porque les gusta el canal. Sin embargo, como en cualquier contacto interpersonal, es importante entender que el hecho de que una persona comparta su experiencia contigo, no es una carta blanca a la intromisión. Es decir, hay múltiples formas de disfrutar en conjunto de un juego y otras tantas de hacerlo de forma respetuosa.

Todo el mundo comprende que es de mal gusto invitar a una persona a ver tu película favorita y anticiparse a los momentos clave. Tirar de su manga y decir “ya verás, ya” o emitir sonidos que generan expectación, haciendo así que el evento no tenga el mismo efecto. Con los videojuegos ocurre lo mismo. No permitir que alguien descubra por sí mismo una historia, unas mecánicas o las sorpresas que esconde es desagradable. Por muy buena intención que haya. Y si ya genera un clima extraño entre colegas, imaginad en un entorno algo artificial, donde una persona hace cosas y otras miran.

Se comprende la intención al ver a quien juega dándose contra una pared y sabiendo que le puedes echar una mano. Y, por supuesto, las ganas de que alguien descubra lo que tanto te apasiona, así como la emoción que supone compartir conocimientos, pero no es de recibo. Al menos no cuando se sobreentiende que esa persona está ahí para experimentar el juego y compartirlo en un espacio amigable, donde las clases magistrales no tienen cabida. Independientemente de si es la primera partida o si ya le ha metido horas al título. Salvo que quien tiene el control diga lo contrario o pida abiertamente que le guíen, compartiendo la partida como algo conjunto.

De igual modo que hay directos que se dedican a comentar en profundidad los detalles de un juego, o incluso a debatir decisiones, opiniones y hasta lore. Es una cuestión de leer el contexto y actuar en sintonía. No son pocas las ocasiones que, tras completar un título, la persona que lo ha jugado aprovecha para comentar sus sensaciones y conclusiones finales con la gente del chat. Y es ahí donde se crea un espacio dedicado exclusivamente a poner en común las diversas formas en que se afrontó. El momento de lucirse comentando cualquier elemento que se precie. A fin de cuentas, nadie nace sabiendo y todo el mundo ha tenido que pasar por el proceso de aprendizaje que corresponde.

Captura de pantalla de Have a Nice Death. Parca dice: Ojalá pudiera pasar más de un segundo sin tener que verte haciendo el idiota. Es que de verdad...

Y no deja de ser interesante y bonito ir descubriendo lo que hacer. Caer y levantarse tantas veces como sea necesario. Sentir la frustración y las ganas de abandonar. Salir adelante en solitario o pidiendo ayuda. Y hago hincapié en eso, pidiéndola, siendo capaces de conocer nuestros límites y cuándo es el momento de apoyarnos en otras personas para seguir avanzando. Incluso de si ese juego no nos encaja y es preferible abandonarlo a odiarlo. Porque, a fin de cuentas, más allá de los egos, todavía queda mucho que aprender.

Cabe decir que no he señalado un título o saga en concreto porque se trata de una costumbre bastante extendida, afectando tanto a soulslike como a shooters. Incluso a juegos más relajados como las granjitas o las aventuras gráficas. Si bien resulta cómico que haya gente que invite a darle una oportunidad a títulos difíciles o enrevesados para luego no permitir vivir la experiencia sin dar consejos no solicitados. Sobre todo porque su argumento para disfrutar de estos juegos se centra en la increíble sensación de superar un duro desafío.

Además, todo el mundo ha tenido su primera vez con o sin guías disponibles, según el tiempo que haya pasado desde el lanzamiento de la obra. Y aunque estoy segura de que mucha gente en su momento hubiera deseado tener a mano una que le sacara del apuro, no existe comparación con salir adelante sin ayuda. Y es justo lo que se está impidiendo que experimente la persona a la que se aconseja. Ello sin contar que a menudo el éxito de una estrategia depende de nuestro modo de juego o de lo que nos hayamos propuesto conseguir. En especial en títulos con múltiples formas de resolver una situación. Y es que ahí de poco valen la cantidad de horas que hayas invertido en el título o el valor de los trofeos obtenidos. Será algo entre el juego y la persona a los mandos.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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