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Análisis de Once Upon a Puppet

Análisis de Once Upon a Puppet

Érase una vez una redactora de un pequeño medio de videojuegos que navegaba curiosa por su lista de descubrimientos de Steam. Quiso el destino, o la casualidad, que se topara con Once Upon a Puppet y se grabaran en su mente tanto su premisa como su estética. Mas disfrutar de la obra no sería sencillo. No porque el videojuego fuera complejo o injugable, sino porque su lanzamiento estaba previsto para una fecha cargada de ellos. Así como otras tareas ineludibles de su ajetreada vida. Sin embargo, la valiente redactora se armó con su infalible mando, puso en orden sus quehaceres y se dispuso a cumplir con su obligación redactoril. ¡Acercaos a conocer qué le deparaba esta aventura!

En Once Upon a Puppet nos adentraremos en un mundo teatral y acompañaremos a Nieve y Derín en una aventura en la que han acabado vinculados sin entender cómo ni por qué. Nieve es una manitas que ha sido exiliada al Foso, como muchos otros personajes de esta historia, al no cumplir con las exigencias de perfección del rey Calibán. Derín, por su parte, es una marioneta que hace tiempo habita ese submundo bajo el Proscenio junto a otros buscones. Llamados así porque su vida ha quedado reducida a buscar entre aquello que el rey desecha y bajo la norma de que quien lo encuentra se lo queda. Tarea que se ha tornado compleja desde que aparecieron unas aterradoras criaturas conocidas como despojos. Además de otros peligros y amenazas que no tardaremos en descubrir de primera mano.

Y así será como Nieve y Derín se conocerán, dado que ambos irán tras una extraña bobina mágica. Nieve anhelando crear un vestuario perfecto para el rey, con el que está segura de que recuperará su confianza y abandonará el destierro. Derín porque, bueno, la vio primero, y así funcionan las cosas en el Foso. Sin embargo, el forcejeo hará que ambos acaben unidos muy a su pesar. Aunque puede que ello les lleve a comprender más sobre sí mismos, el rey Calibán y el destino del reino de Dramaturgia.

De este modo, nos adentraremos en una aventura llena de plataformas, rompecabezas y algún que otro encuentro peligroso. Por suerte, este dúo se compenetra a las mil maravillas y seremos capaces de superar prácticamente todo lo que se nos ponga por delante. Bien es cierto que algunos saltos costarán más de un intento, pero de los errores se aprende. Además, veremos cómo Nieve y Derín se irán compenetrando conforme pasen tiempo juntos y ello les permitirá avanzar y superar toda clase de obstáculos.

Escenario de Once Upon a Puppet. Girando una palanca.

También descubrir ciertas bobinas nos permitirá desbloquear nuevas habilidades. Todo ello sin apartarnos de un camino bastante lineal. A fin de cuentas, debemos atenernos al guion y el tiempo apremia. Eso sí, explorar los escenarios o tener una mirada observadora nos permitirá encontrar algunos coleccionables. Y es que si bien el vestuario se ve con relativa facilidad, los fragmentos de vidrieras y objetos de atrezo están más escondidos. A veces incluso deberemos acceder a lugares algo apartados o resolver pequeños puzles para dar con ellos.

Sin embargo, la dificultad no será algo que nos impida disfrutar de Once Upon a Puppet. No tendremos forma de modularla, pero tampoco será necesario. Se trata de una experiencia equilibrada en la que recorreremos escenarios acotados y nos toparemos con rompecabezas que no hacen honor a su nombre. A menudo consistirán en activar un mecanismo o colocar una pieza en el lugar indicado. Tampoco las zonas de plataformas nos harán sudar demasiado. Quizás el elemento más estresante sean los enemigos: los despojos y el pánico escénico.

No, Derín no parece temer ponerse bajo los focos. De hecho, tendrá que reconstruir o reinterpretar escenas escindidas de la vida del rey Calibán. Por qué o cómo ayudará esto a nuestros protagonistas lo dejo a vuestro descubrimiento, que no es plan de destripar la obra. Además, no se trata de un juego largo, por lo que cuanto menos sepamos antes de adentrarnos, mejor. Lo que sí aconsejo es hablar con todos los personajes, que además tienen líneas de diálogo muy simpáticas, y nos llega traducido a nuestro idioma, entre otros, con los equipos al cargo reconocidos en los créditos. Y, por supuesto, leer las descripciones de los coleccionables, ya que aportan su granito a la historia.

También se recomienda jugar con mando y auriculares para una experiencia redonda, y no puedo sino subrayarlo. El apartado audiovisual de Once Upon a Puppet invita a sumergirse y disfrutar de la obra con calma. No pondremos a prueba nuestra frustración, pero algunas secuencias requerirán nuestra atención, sobre todo si no queremos perdernos los coleccionables. Y más teniendo en cuenta que no hay posibilidad de volver atrás para recoger aquellos que pasáramos por alto. A no ser que utilicemos el selector de capítulos, donde se indica qué falta y dónde. En cualquier caso, tanto atender desde el principio como dar una segunda vuelta nos permitirá disfrutar de cómo se han cuidado los detalles a nivel artístico. Algo que también resalta durante las cinemáticas.

Secuencia en barca, apuntando a una diana con un arco.

Debo admitir que la primera vez que vi Once Upon a Puppet, me recordó a Little Nightmares. Y si bien no podía estar más equivocada, no me ha decepcionado en absoluto. Cuenta una historia con sus diálogos y contexto sin que la interpretación quede a cargo de quien juega. Y no nos envolverá un ambiente agobiante con elementos de suspense o terror, aunque la tensión estará presente en alguna ocasión. Se trata de un juego que, por sí mismo, nos atrapará de principio a fin gracias a su historia, personajes y mecánicas.

Además, dedica cierto espacio al humor. Algo que se ha introducido con tanto mimo que encaja a la perfección en el momento. Y que nos despertará ternura hacia los personajes, aparte de sacarnos alguna que otra sonrisa tímida. Ello sin que desentone o interfiera con los momentos de oscuridad y tensión propios de la aventura que estamos viviendo. Lo que correrá al cargo de los enemigos antes mencionados. Y es que los despojos no son sino criaturas mecánicas que no dudarán en hacernos daño si nos alcanzan. Mientras que el pánico escénico será una especie de sustancia viva que nos atrapará si nos acercamos demasiado. Además de otros peligros que nos reservan el camino y la historia.

Sobre todo teniendo en cuenta nuestro recorrido por unas escenas que permanecían escindidas por un motivo. Y los hay de todo tipo. Escenas y fragmentos de la vida de un rey que acabó obsesionado con la perfección hasta un punto en el que poco o nada le satisfacía. Así, transitaremos por diversas emociones, algunas propias y otras de los personajes.

Y es que así es el teatro. Un lugar donde hay espacio para la diversión, la tristeza, el temor y la tensión. Un espacio en el que dejarnos llevar por unos hilos invisibles, donde lo que no se ve es tan importante como lo que sí. Donde lo que ocurre entre bambalinas es esencial para que el espectáculo tenga éxito. Y donde puede que creamos saber todo, hasta que nos demos cuenta de que no es del todo cierto y lleguen las sorpresas. Y nos dejemos sorprender. O deberíamos.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

2 comentarios
Tratra
Tratra 25/04/2025 a las 12:01 am

¡Gracias por jugar y reseñar el juego! Todo el equipo de localización le pusimos mucho cariño 🥰

Aonia Midnight
Aonia Midnight 25/04/2025 a las 12:49 pm

¡Ay! Qué de sonrisas bobas me habéis arrancado y cuantísimo se nota el mimo puesto en el jueguico💜

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