Análisis de Yerba Buena

Análisis de Yerba Buena

Si tuviera que describir Yerba Buena con pocas palabras, diría que es el resultado de meter en una batidora Portal, Free Guy, San Francisco y los años 70. Y estoy casi segura de que, sin leer el resto del artículo, más o menos cualquiera podría hacerse una idea de lo que se va a encontrar. Sin embargo, aquí hemos venido a desgranar jueguicos, así que pillad sitio… y algo de jengibre si sufrís cinetosis con algunos títulos.

Esta aventura de puzles en primera persona nos traslada a San Francisco, allá en los 70, y nos pone en la piel de Barb. Nuestra protagonista es una chica del montón, con una vida normal y amistades normales. Quizás con algo de mala suerte, dado que llega tarde a una entrevista de trabajo y su bici no deja de darle problemas. Y más teniendo en cuenta lo mucho que le está costando adentrarse en el mundo laboral. También es verdad que una serie de glitches han empezado a aparecer por el barrio y que presencia el secuestro del taxi de su mejor amigo, con él como rehén. Así que quizás su vida es más peculiar de lo que creía(mos).

Y todavía irá a más cuando llegue a nuestras manos el Oscilador, una herramienta que no dudaremos en utilizar para intentar ayudar a nuestro amigo. Aunque primero tendremos que descubrir cómo funciona. Por suerte, los glitches de la ciudad nos dan una pequeña pista de por dónde van los tiros. Y el resto correrá a cargo de dos desconocidos que parecen saber mucho de este extraño aparato. Así, de vez en cuando, apareceremos en un caótico parque de atracciones que deberemos atravesar para aprender tanto a manejar el Oscilador como nuevas funciones. Y es que este artefacto con forma de arma de fuego nos permite copiar rasgos físicos de los objetos. ¿Para qué? Exacto, para actuar sobre los glitches.

Parque de atracciones de Yerba Buena.

De este modo, utilizaremos el Oscilador para avanzar por las calles de San Francisco, colarnos en edificios, evitar que las cosas se tuerzan más de la cuenta y mucho más. En otras palabras, en Yerba Buena resolveremos toda clase de situaciones a través de rompecabezas que harán honor a su nombre. Por suerte, no tendremos que dar muchas vueltas o alejarnos demasiado para descubrir la solución. Tampoco necesitaremos tomar notas, solo observar el entorno. Y escanearlo las veces que haga falta para tener bien presentes los rasgos que podemos copiar y los elementos a los que lo podemos trasladar. Marcados en naranja y azul respectivamente, por supuesto.

Cabe decir que los puzles de Yerba Buena no son meras formas de abrir puertas para avanzar por sus escenarios. A menudo tendremos que devanarnos los sesos para acceder a sitios a través de plataformas que pondrán a prueba nuestra agilidad. Y nuestra tolerancia a la frustración, para qué engañarnos. Aunque debo concederle al juego que su dificultad está equilibrada en la mayoría de situaciones. De hecho, a menudo tendremos la respuesta delante de las narices, pero nos costará ver el hilo conductor que nos hará salir del embrollo.

Sobra decir que no encontraremos pistas de ningún tipo, y que puede resultar agobiante ver a Barb atrapada en determinadas situaciones. Tanto en escenarios amplios como cerrados. Y dependeremos de la función de autoguardado, que a veces puede jugarnos pequeñas malas pasadas. Aunque siempre podemos reiniciar un capítulo con la tranquilidad de saber cómo se resolvían algunos puzles. Por su parte, tampoco será difícil seguir el hilo conductor de la historia, ya que disponemos de un diario que recoge todo de forma clara y concisa. Incluso podremos ver rápidamente tanto cuál es nuestra tarea actual como cuáles han sido los últimos sucesos.

No es que Yerba Buena tenga una historia enrevesada, pero puede que algún diálogo nos pille recuperando el aliento y no prestemos la debida atención. O que no atendamos a los subtítulos en nuestro idioma y nuestro cerebro no esté para traducir el inglés. Eso sí, disfrutaremos en todo momento de una gran actuación de doblaje y de una labor de localización de lo más cuidada. Todo reconocido en los créditos, como debe ser.

San Francisco en Yerba Buena.

Y, junto al Oscilador y los puzles, otro apartado que destaca es el audiovisual. Nos adentraremos en un mundo setentero lleno de color, donde los glitches se integran a la perfección. Y nos acompañará una banda sonora que termina de redondear la experiencia, sea devanándonos los sesos, paseando o tratando de sobrevivir. De hecho, hay momentos en los que la música marca especialmente la diferencia, pero dejaré que los descubráis por vuestra cuenta. Lo que sí puedo decir es que Yerba Buena se aleja de las historias de corte oscuro más allá de lo visual. Y guarda algún que otro fragmento de humor que aligera la historia y roba alguna que otra sonrisa.

Yerba Buena ofrece, así, una historia ligera que nos atrapará durante sus 10-12 horas de juego. Puede que más si decidimos volver a por sus coleccionables para descubrir todo sobre esta versión de San Francisco donde los NPCs toman conciencia del videojuego en el que viven. Y nos traslada a un mundo donde manipular la realidad, a través de glitches y rasgos de otros objetos, nos permite avanzar. Además, a través de puzles, a veces especialmente rebuscados, donde observar el entorno será decisivo. Y resolverlos nos proporcionará una sensación de logro que compensará con creces lo que nos haya costado dar con la solución.

Sobra decir que el parecido con Portal está ahí y es evidente. En ambos, nuestra protagonista porta un arma especial que utilizaremos para resolver puzles que jugarán con nuestra frustración y habilidad. Incluso el uso de los colores naranja y azul llamará nuestra atención. Y el parecido se acrecentará cuando nos movamos por salas cerradas en lugar de por la ciudad de San Francisco. Sin embargo, Yerba Buena tiene un sabor diferente, ofreciendo una experiencia única que ha sabido marcar la diferencia. Y que tiene todas las papeletas para gustar tanto a quienes busquen rompecabezas desafiantes como a quienes sientan curiosidad por su mundo setentero.

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Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

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