Ha empezado la cuenta atrás para la llegada de 2019 y, con ello, los preparativos, las prisas y las reflexiones. Que si el año que viene haré más de esto, que si el año que viene haré menos de lo otro, que si este año me ha quedado pendiente aquello… Bueno, qué os vamos a contar, ¿verdad? Nosotras, por lo pronto, hemos jugado un montón y no solo no nos arrepentimos del tiempo invertido, sino que os traemos un recopilatorio con los mejores jueguicos de este año. ¡Ojo! No todos han salido en 2018, simplemente los hemos jugado este año y, por motivos que descubriréis a continuación, han ido directos a la categoría de game of the year.
Ka’alshya
Mis GOTY para este año son tres juegos, principalmente de Pokémon. Porque es un pozo del que no sé si quiero sal… a quién quiero engañar, me tendréis que sacar de ese pozo con los pies por delante.
Primeramente, Pokémon Alfa Zafiro, que ya reseñé; juego al que le metí 77 horas y al que todavía juego cuando me apetece algo sencillo. Me hizo recordar lo bien que me lo pasé jugando a su homólogo Rubí en la GameBoy Advance (ah… la nostalgia). Bonitos gráficos, bonito DLC, bonito lavado de cara a la historia, a la jugabilidad… bonito todo él.
El segundo juego es Pokémon Sol. No he hablado de él (aún), pero puedo decir que, hasta la fecha, es mi juego favorito de todos los que he jugado de la saga, a falta de terminar la edición Ultraluna, que compré hace poco (OS DIJE QUE DEL POZO NO SE SALÍA). Pokémon Sol es todo lo que me gusta de Pokémon. Fue el primer juego en mucho tiempo que me hizo disfrutar de la exploración, de entrenar y dar cariño (en cierto modo) a los Pokémon que me acompañaron durante la aventura. Recomendado porque es un juego desenfadado, divertido y muy tierno.
Y el tercer juego que considero GOTY es, evidentemente, Assassin’s Creed Odyssey. También os hablé de él y aunque por razones (aka vida y trabajo, como siempre) no puedo ir avanzando mucho con él (malditas misiones secundarias), el que su personaje canon sea mujer ya lo hace relevante para mí; pero es que, además, en cuanto a jugabilidad, diálogos y trama, está muy bien, lo cual lo hace un bonito acierto. Y el juego es visualmente muy bonito también y que sea mundo abierto también es un gran añadido.
Darkor_LF
Tenía muchas ganas de jugar y pasarme Final Fantasy XII: The Zodiac Age, ya que nuestra PlayStation 2 murió durante la partida (no mientras jugábamos, sino cuando no mirábamos). Un Final Fantasy polémico en su momento por dejar de lado muchas de las señas de identidad de la saga, como el combate por turnos, junto al hecho de que Vaan no es el mejor protagonista que ha tenido. Todo esto hizo que lo retomara con bastante miedo. Pese a los fallos que tiene, es un juego que he disfrutado muchísimo y que si queréis probar un Final Fantasy un poco diferente, dadle una oportunidad, porque se la merece más que de sobra.
Chi SkyWalker
Como no soy mucho de AAA vengo a pushear mi agenda de rapper y a nominar como GOTY a Floor Kids para Nintendo Switch. Esta maravilla viene de la mano de Kid Koala, un reconocido DJ de la escena hip hop y reúne muchas genialidades, no solo la experiencia del propio creador: estéticamente es bonito, aunque dé esa sensación de trazos inacabados, musicalmente es espectacular, la animación es impecable y se nota que está creado desde el profundo amor hacia la cultura.
Es ideal también para jugar con los más peques de la casa y para los no tan peques, sobre todo si son aficionados a los elementos que forman el hip hop. Debéis saber que hay juego para rato, ya que si quieres desbloquear todos los personajes y todos los escenarios, ¡hay que desbloquear los cien movimientos de cada personaje!
The Floor Kids. Fuente
Azka
Si ya Shadow of the Colossus era un juego increíble en su momento, ahora con el remake se te escapa la cabeza. Este título mantiene su esencia, maravillosa, pero ahora consigue un aspecto fantástico en 4K. La historia y su forma de narrarla, la acción, el mundo, todo sigue igual pero ahora podemos disfrutarlo con más detalle, colores más intensos y un sistema de luces mejor. Merecidísimo lavado de cara que enaltece aún más este clásico de los videojuegos.
Kelerele
Me cuesta hablar de un solo juego, un solo GOTY de mi 2018. Así que no lo voy a hacer. Demasiado acostumbradas estamos a que GOTY sea solo game y no GAMES, pero no os preocupéis que para eso vengo yo. Tampoco os voy a aburrir ni escribir aquí biblias ni listas demasiado extensas. Para eso tengo mis propios artículos, creo.
Vamos por partes: empecé el año fuerte en temas videojueguiles. Me pasé The Cat Lady el 1 de enero a la 1 de la mañana. En esta, nuestra querida página de insolente color rosita, ya habló la jefa de este juego y cómo expone sus temas, así que lo único que me dignaré a decir es que estoy completamente de acuerdo, de cómo me encanta el dúo Susan-Mitzi y que estoy esperando como loca la nueva entrega de esta saga de Harvester Games, Lorelai.
El segundo juego que me gustaría mencionar es Final Fantasy V. Además de ser un tremendo RPG y un clásico de los pies a la cabeza, es el juego con el que me atreví (casi a ciegas) a grabar un Let’s Play y subirlo al canal. No es solo la propia experiencia de terminar por primera vez este juego, sino que tiene el valor añadido de que me metía en un segundo mundo. Grabarlo fue todo un placer, y aunque sé que tengo un montón que aprender a la hora de crear contenido para YouTube, recordaré esas horas de grabación y (pequeña) edición con cariño.
Y tercero, el juego al que nadie le va a sorprender si me ha leído por Twitter: Eurovisión Darkest Dungeon, y si me tengo que quedar con algo es con los DLCs Rompescudos y La Maldición Carmesí. El juego original ya es la leche (cuando le pillé el truco, no nos vamos a mentir, que antes de pasarlo bien me cabreé bastante con él), pero La Maldición Carmesí se lleva la palma. Las nuevas mecánicas de lo que es la propia maldición carmesí, lo que es el Jardín como mazmorra, el miedo constante a que salga el maldito cara chungo y te destruya al equipo, los propios jefes —cada uno más trastornado que el anterior— y, por supuesto, la propia clase Rompescudos, aunque no apta para gente que le aterran las serpientes, trae bajo la manga mecánicas —las que podrían denominar “un, dos, tres, un pasito pa’lante; un, dos, tres, un pasito pa’trás”— e historias únicas dentro del propio juego.
Laura Tejada
Este 2018, por circunstancias de la vida, he jugado a pocas cosas y entre ellas no está ninguno de los triple A que posiblemente muchos tengáis en mente. De todos modos, ya sabéis que en Todas Gamers nos tomamos los GOTY a nuestra manera, y quizá por eso este artículo conjunto resulte tan interesante.
Mi GOTY se lo voy a dar a uno de los primeros títulos que disfruté este año, un juego pequeño, pero muy grande al mismo tiempo, perteneciente a la compañía a la compañía española Deconstructeam. Me estoy refiriendo, cómo no, al maravilloso The Red Strings Club. De él ya hablé largo y tendido en su reseña, pero sí que me gustaría comentar por qué lo he escogido. En mi opinión, y esto no es nada que no se haya dicho ya muchas veces, destacar en esta industria (y en todas) es más fácil cuanto más dinero se ponga en ello, por eso me parece de un mérito tremendo lo que hizo The Red Strings Club, lo bien que supo contar su historia y construir personajes diversos y trabajados, cómo consiguió manipular y confundir al espectador (a mí en este caso). No olvidemos que estamos ante una aventura conversacional en 2D, sin alardes técnicos con los que dejarnos boquiabiertos que juega con todas sus cartas a una simple mano: qué cuenta y cómo lo cuenta. No solo me atrapó, sino que hizo algo que ningún juego ha hecho nunca, y es que consiguió que me replanteara temas e ideas que creía tener firmemente construidas porque pensaba que era lo correcto, porque ese es el poder de este juego pequeño y tal vez no muy llamativo, dejarte incómoda en tu asiento, casi angustiada, pensando: ¿y si no lo fuera? ¿Y si de verdad no fuera lo correcto?
The Red Strings Club. Imagen de Laura Tejada
Naitmarr
Mi GOTY es, por supuesto, Shadow of the Tomb Raider (2018). Que sí, es verdad, no he podido jugar mucho este año, y mientras escribo esto ni siquiera me lo he terminado (chupaos esa, policía de las posers), ¡pero es que, de los Tom Raider recientes, pienso honestamente que éste es el mejor! Ya no solo por las mejoras en la jugabilidad, los ritmos narrativos y tal, sino, como ya comentaba en otros posts, por la evolución, a mi parecer inesperada, del carácter de Lara. ¡Y no me tiro más de la lengua! Recomiendo mogollón esta entrega, que además tiene unos paisajes y unos escenarios que te quitan el aliento. Una espectacular continuación de la saga.
Dunkel
Seguro que coincido con más de una redactora en este apartado, pero mi GOTY este año es sin duda para Assassin’s Creed Odyssey. La historia principal es un giro inesperado uno tras otro… como en una telenovela griega me hallaba yo en las aventuras de Kassandra. Pero la sorpresa no está solo en la historia principal, sino que las secundarias tampoco tienen desperdicio alguno.
Además, el videojuegos destaca no solo por historia, extensión y horas y horas de entretenimiento, sino por su protagonista, porque sí, Kassandra es la protagonista indiscutible en este videojuego y cuanto más avanzas en la historia, menos podrás ver a Alexios en esa situación. El papel está hecho a medida para ella.
Y pese a no ser un título de 2018, pero como sí lo he jugado este año, quiero hacer especial mención a Hellblade: Senua’s Sacrifice, juego que recomiendo encarecidamente y que ha sido un videojuego de esos que se ganan un lugar en tu corazoncito de por vida. ¡JUGARSE EL HELLBLADE! *se la llevan por pesada*
Hellblade: Senua’s Sacrifice (captura propia)
Thebedisburning
Este año escribí el artículo que probablemente sea mi artículo menos favorito de esta nuestra web: Vampyr: Manos frías, corazón caliente, en el que no logré plasmar demasiado bien lo que este título de Dontnot Entertainment había supuesto (y habría de suponer) para mí como jugadora y amante de la literatura de terror. En junio de 2018 yo ya sabía que estaba publicando un texto sobre mi Game of the Year pesonal, y elogios en las redes sociales y recomendaciones no me faltaron, aunque la parte de conseguir que otros jugadores se interesasen por él resultase un fracaso. Han pasado ya seis meses y considero este párrafo una segunda oportunidad: Vampyr no es un triple A ni pretende serlo y, aun con sus asperezas, se deja querer. Se lo han comido con patatas los grandes títulos del último trimestre, pero es una aventura adictiva, construida sobre una ambientación y un elenco de personajes sólidos y con mecánicas de lo más interesantes —jamás voy a superar ese pretencioso «Descansa para evolucionar» que te anima a gastar los puntos de experiencia que has ganados a base de sudor y sangre (je, je) yéndote a la cama—.
También sucede que he (re)jugado mucho material antiguo, y en enero terminaba por enésima vez Thief (Eidos Montréal y Square Enix, 2014) y hace unos días arrancaba de nuevo la Definitive Edition de Dishonored (Arkane Studios y Bethesda, 2012), los dos mejores juegos de sigilo con protagonistas tristes bien entrados en la treintena que se han desarrollado jamás. ¿GOTY 2018 los dos? GOTY 2018 los dos. Si ya sabéis cómo me pongo, para que me invitáis.
Mirandaikon
Y mi GOTY este año es… ¡Final Fantasy IX! Wow, 18 años consecutivos siendo el mejor juego del año, gracias por tanto, Sakaguchi e Ito.
Y bueno, mención honorífica para Monster Hunter: World. Soy de esas bichas raras que nunca le había encontrado el chiste a la franquicia, ya antes había jugado con todas las ganas de que me gustaran sus respectivos antepasados para la 3DS y PSP, pero la verdad es que me parecía como ver una olla hervir (o sea, tiene sus momentos relativamente entretenidos, pero estás mejor haciendo prácticamente cualquier otra cosa).
Para WORLD, Capcom dio en el clavo con minimizar el micromanaging (y mira que a mí me gusta eso en los juegos, pero el de MH no lo aguanto) a lo más esencial y apostó por mapas abiertos que realmente da gusto explorar (a diferencia de, digamos, los de Monster Hunter Freedom, ugh…) y que realmente te dan la sensación de estar en medio de un mundo salvaje y desconocido. A esto hay que sumarle que jugar en línea es una experiencia mágica: sin trabas y con muy pocas formas de que tus compañeros cazadores te estorben en vez de ayudarte nos da como resultado el juego al que más tiempo invertí este año: ¡120 horas!
No sé de dónde he sacado tanto tiempo para cazar Paolomus, pero vaya que me la he pasado bien haciéndolo.
Aonia Midnight
Como siempre, tengo muchos, muchísimos, títulos acumulados en mi biblioteca —física y virtual y para todas las plataformas— así que siempre intento jugar un poco de todo.
Este año he jugado con mi pareja Crash: Lucha de titanes y lo recomiendo fortísimo en cooperativo, porque es muy divertido y gana especialmente en esta modalidad. La dinámica del juego es bastante sencilla y ello lo hace apto para todos los públicos. El diseño de niveles está muy bien y los diálogos no tienen desperdicio. De verdad, GOTY cooperativo, hacedme caso.
Por su parte, he tenido la oportunidad de jugar, por fin, The world ends with you, que era un juego que tenía pendientísimo hace mil años, ya que lo empecé a jugar y, cuando se me borró la partida, lo abandoné para retomarlo con muy buen resultado. Además, ahora que ha salido la versión totalmente en castellano para Nintendo Switch, no podéis dejarlo escapar.
Como dediqué mi trabajo de final de máster a la figura de Jack el Destripador, me he dedicado a ir buscando juegos referentes por ver si eran fieles a la historia y en qué punto decidían tomarse ciertas libertades, y ello me llevó a rejugar Sherlock Holmes contra Jack el Destripador que, aunque no pude terminarlo porque solamente me dejaba guardar una vez al día sin motivo aparente, os aseguro que merece la pena darle la oportunidad: bien ambientado, bien documentado y es el mejor crossover de personajes ever. Solo con esto ya es un GOTY, sin importar en qué año lo juguéis.
Y por último, aunque no por ello menos importante, tengo que mencionar Hellblade: Senua’s sacrifice, porque es impresionante y consiguió calarme hondo. De hecho, no hay mucho que se pueda decir de este título sin hacer spoiler, así que os animo a probar por vosotras mismas lo genial que es.
¡Ah! Y Left 4 Dead. Así, sin mayor explicación, porque no la necesita. ¡JUGAD A LEFT 4 D—*se la llevan*
Elemental… (captura propia)
Nix
Este año, quizá por casualidad, o quizá por cúmulo de circunstancias, he jugado más AAA que nunca y sin querer he acabado con dos GOTY (y con muchos finalistas, la verdad).
Por una vez coincido con los Game Awards, y mi GOTY 2018 es para God of War. Nunca pensé que diría eso, para qué mentir, para mí la saga de GoW era un juego que te entretenía un rato, pero tenía demasiadas cosas que me empujaban fuera del juego y conseguían un facepalm perpetuo a pesar de lo que me gustan las cosas relacionadas con la mitología (aunque no sea yo una entendida, precisamente). Sin embargo, creo que con esta nueva entrega ha conseguido redimirse y, aunque todavía me he encontrado cosas que chirrían —Kratos, ni se te ocurra ligar con más señoras, que te doy una colleja como te cases de nuevo—, la sensación general que me da el juego es más acogedora, más inmersiva, e incluso consigue despertar un interés extra hacia la mitología nórdica, a pesar de todo lo que han modificado. Bueno, vale, el hecho de querer ver aparecer a Loki durante todo el juego también ha podido influir un poco. Y Atreus, que aunque tenga su momento de adolescente edgy enfadado con el mundo —y eso que todavía es muy pequeño— también es un niño de lo más cuchi.
Pero, como ya os había dicho, este año tengo dos, y el segundo es el GOTY 2018 – ESTEJUEGONOSALIÓESTEAÑO, porque a veces consigo los juegos tarde y además soy muy lenta jugando. Con 225 horas de juego, tengo que darle sí o sí este premio a Horizon Zero Dawn. Es mucho tiempo el que he disfrutado con Aloy, sus conversaciones con la gente, los paisajes, los secretos… cada esquinita del juego me ha parecido maravillosa, y no os puedo decir nada que no hayan dicho ya mis compañeras antes, pero sí que puedo confirmar que tienen toda la razón, y que Aloy es una de esas señoras que tanto necesitamos en nuestra vida.
Por último, tengo que hacer mención también a algunos de esos finalistas que también han conseguido llegarme dentro, como Spyro: The Reignited Trilogy, Slime Rancher, o incluso AC: Odyssey, que a pesar de no haberlo jugado (aún) he podido disfrutarlo a través de otros medios y Kassandra es MAGNÍFICA.
Y vosotras, ¿qué me decís? ¿Cuál es vuestro juego del año 2018?
