Videojuegos y cine: Do’s and dont’s

Videojuegos y cine: Do’s and dont’s

A pesar de los sectores más tradicionales de la sociedad, los videojuegos son una de las influencias culturales más importantes. Y el motor no es solamente el dinero que mueve la industria, sino que narrativamente cada vez se intenta hacer universos más ricos y complejos. Esto se extiende al ámbito visual: basta con ver el enfoque utilizado por Hideo Kojima en las cinemáticas de Metal Gear o Death Stranding para darnos cuenta de la búsqueda de calidad cinematográfica además de la narrativa. Las historias que vivimos (y el modo de contarlas) muchas veces nos atrapan y desencadenan nuestras emociones, positivas o negativas. Además cuentan con el añadido de que en esta ocasión somos parte de la trama mediante nuestro gameplay o nuestras decisiones.

Como es lógico, se utilizan como inspiración y fuente de beneficios a otros niveles. Encontraremos múltiples libros dedicados al análisis de los títulos, el arte de los mismos y novelas ambientadas en su universo. Por supuesto, el cine y la televisión no iban a quedarse atrás. Porque ambos productos, los juegos y el cine, se retroalimentan. Anualmente salen múltiples videojuegos basados en películas, aunque normalmente enfocados a un público infantil. Y no por ello son malos, basta ver el legendario Aladdin de Capcom, los diversos Indiana Jones o la saga Kingdom Hearts.

El camino inverso, el de paso de videojuegos al cine, es un poco más tortuoso. De él vamos a hablar en este artículo. Reflexionaremos acerca de fallos y aciertos a la hora de trasladar las historias a una pantalla en la que seremos la espectadora pasiva. No tocaremos el tema de las adaptaciones animadas, de mucha mayor tradición que las live-action. Ya están presentes desde los años ochenta con títulos como Super Mario Bros.: Peach-Hime Kyushutsu Dai Sakusen! (Super Mario Bros: la gran misión para rescatar a la Princesa Peach). Otro asunto, que merece un artículo aparte, son aquellas películas cuya trama gira en torno a los videojuegos sin hablar de ninguno. Es el caso de Tron¡Rompe Ralph!.

Ralph acude a la convención de villanos

Disney aún me debe una explicación de por qué Zangief es un villano

Si nos ponemos a pensar en las adaptaciones cinematográficas con actores reales (lo que se llama comúnmente live-action), posiblemente la primera que nos venga a la cabeza fue la película de 1993 Super Mario Bros. Eso sí, no confundir con la mezcla animación-actores que era la serie de 1989 El show de Super Mario Bros. Protagonizada por Bob Hoskins, John Leguizamo y Dennis Hopper, la película fue un fracaso en taquilla. Aun así, hay quien la considera a día de hoy una película de culto.

¿Cuál era su principal problema? La trama. Como tantas otras películas de la época, proponía un viaje interdimensional desde Nueva York a una especie de futuro alternativo dominado por un tirano para rescatar a una Daisy arqueóloga. Ya no la estética ochentera y unos efectos especiales un poco regulares (recordemos la transformación de Hopper en Koopa, sin ir más lejos). El problema es que la historia tenía más bien poca relación con el simpático fontanero de Nintendo.

Adaptar un juego de plataformas no es tarea fácil, eso está claro. Una de las películas que podemos evocar en este aspecto es Prince of Persia: Sands of Time, basada en el videojuego homónimo. La saga, iniciada en 1989, alcanzó su culmen en la trilogía de las Arenas del Tiempo, apareciendo posteriormente no uno sino dos intentos de reinicio: Prince of Persia, situado en el mismo universo, pero ambientado en un nuevo héroe, y también Prince of Persia: The Forgotten Sands. Ninguno de estos dos juegos cosechó tanto éxito como la trilogía que hemos nombrado.

Y es que la personalidad del Príncipe, la vileza del visir y la enérgica Farah lograban llegar a la jugadora con facilidad. Teníamos ganas de continuar y conocer el final de la historia. Por este motivo se intentó su adaptación al cine… con un resultado bastante regular. Se intentaba mantener el recuerdo de las plataformas, de un príncipe descarado y saltos imposibles, pero era la trama la que hacía aguas. Todo ello acompañado de un reparto popular pero poco o nada creíble para la antigua Persia, con un whitewashing patrocinado por Disney y encabezado por Jake Gyllenhaal.

El Animus de la película Assassin's Creed

«Hola Peter» (o cómo han convertido el Animus en los implantes del doctor Octopus)

Y es que parece ser que la existencia de una buena base argumental no facilita la adaptación al cine. En nuestra memoria más reciente se queda Assassin’s Creed, protagonizada por actores de renombre como son Michael Fassbender, Marion Cotillard o Jeremy Irons. El filme nos traslada a la España de 1492 y a la historia del asesino Aguilar. Obviamente, también al mundo moderno y la distopia tecnológica que es el Animus. Aunque la película fue algo mejor que muchas de las adaptaciones de videojuegos previas, la trama deja bastante que desear. Esto motivó la pérdida de fe de Walt Disney Pictures en este tipo de filmes. Por ello en 2019 se cancelaron no solamente la secuela de Assassin’s Creed sino también la de Megaman y los Sims.

En nuestro particular periplo cinematográfico, pero cambiando al género de lucha, es imposible no nombrar Street Fighter: La última batalla. El elenco elegido estaba formado por varios nombres ilustres, como Jean-Claude Van Damme (Guile), Raúl Juliá (eterno Gómez Addams) como M. Bison y la mismísima Kylie Minogue como Cammy. A pesar del éxito comercial del filme, no recibió buenas críticas y muchos fans del videojuego tampoco suelen recordarla con especial cariño. Bajo la premisa del famoso título de lucha, no deja de ser la muy manida historia del militar americano que salva el mundo de un tirano megalómano.

Ese tipo de historias o están muy bien llevadas o pasarán sin pena ni gloria. Fue la última película protagonizada por Juliá, quien falleció de un ictus dos meses antes del estreno de la misma. Posteriormente se intentó realizar un reboot de la saga con Street Fighter: la leyenda de Chun-Li, con el dudoso honor de ser considerada una de las peores películas jamás rodadas. No ocurrió así con el remake de Mortal Kombat en 2021, con su distopía bien aderezada con artes marciales y que sin embargo funcionó muy bien con el público. Pasaremos muy de soslayo por DOA: Dead or Alive, con la preocupación principal de la productora en ser fieles al videojuego en cuanto a luchadoras en bikini se refiere.

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Los juegos de acción suelen ser más frecuentemente adaptados, quizá por llegar a un público más amplio. Sin embargo, quieran las productoras darse cuenta o no, los nombres famosos no aseguran calidad. En la cima de su popularidad, la actriz Angelina Jolie protagonizó Lara Croft: Tomb Raider. En dicha adaptación del histórico videojuego la acompañaban Iain Glen, Jon Voigt y Daniel Craig. Esto no hizo mejor la película, sino más cara. Tanto esta película como su secuela, La Cuna de la Vida, tenían una trama algo más parecida a la saga protagonizada por Lara, pero la intención comercial estaba bastante más próxima a explotar el físico y la sensualidad de Jolie (llegando incluso a hacerla utilizar relleno para aumentar su pecho) más que a proporcionar un buen producto.

Posteriormente Alicia Vikander encarnó a la joven Lara del reboot en Tomb Raider, más centrada en dar una imagen más realista de la heroína que la erótica Lara del pasado. Este cambio físico y psicológico no contentó a parte de los fans, del mismo modo que tampoco lo hizo el nuevo rumbo del videojuego.

Aparte de nuestra arqueóloga favorita, muchos videojuegos de acción han sido adaptados a la gran pantalla. Posiblemente se deba a que es un género ya existente en el cine  y es más fácil de trasladar. Max Payne, Far Cry o Hitman son algunos ejemplos, pero creo que si una película merece ser tratada un poco más en profundidad fue la carísima Warcraft: el Origen.

El universo de Warcraft y su MMO World of Warcraft es gigantesco, tanto que no solamente ha tenido que ser desarrollado en los videojuegos sino también en una prolífica serie de novelas y cómics. Tanto es así que necesita la aparición de al menos un libro entre expansiones para lograr comprender en profundidad los acontecimientos del siguiente episodio de World of Warcraft. Con todo este lore, era bastante lógico pensar que podría aprovecharse de una manera razonablemente buena para desarrollar una saga de películas de acción y fantasía. Sin embargo, pese a ser una película plagada de easter eggs y visualmente espectacular, no logró conectar ni con espectadores ni con fans de la saga. Al final se quedó en una narración un tanto caótica del devenir de dos razas enfrentadas. Salvo Durotan, los protagonistas no dejan huella en la memoria.

Un soldado huye de Rathalos en Monster Hunter

Los soldados estadounidenses debían de venir en un DLC del Monster Hunter que no compré

Otra película mezcla de acción y ciencia ficción ha sido Monster Hunter, estrenada en 2020. Nuevamente los efectos visuales fueron el atractivo principal del filme. Basado en una saga bastante difícil de adaptar, se nos volvió a presentar una historia de héroes del ejército estadounidense enfrentados a adversarios de otro mundo. Este tropo, bastante omnipresente en los productos de Hollywood, funcionó a medias con público y crítica.

Si una saga ha logrado perpetuarse a lo largo de los años en la pequeña y gran pantalla, ésta ha sido Resident Evil. Y lo ha hecho, manteniendo a su actriz protagonista: Milla Jovovich. Ella encarna a Alice, un personaje creado para los filmes cuya historia y desarrollo cuadran razonablemente bien dentro del universo de la saga. A lo largo de las seis películas encontraremos además personajes icónicos de los juegos. Es el caso del enemigo Némesis, Jill Valentine o los hermanos Redfield. Sin ser películas de éxito atronador, sí que lograron una acogida aceptablemente buena por la audiencia. Recientemente se anunció el renacimiento de este universo cinematográfico con Resident Evil: Bienvenidos a Raccoon City. Podremos verla en cines en diciembre de este año.

Aunque pasaron más desapercibidas, el terror siguió presente en películas como Silent Hill (protagonizada por Radha Mitchell y Sean Bean) o Alone in the Dark (con Christian Slater). En general, tanto si leemos la crítica como si decidimos verlas, el problema suele estar bastante claro. La experiencia que dan en los videojuegos, los jumpscares y los sobresaltos, si bien tienen mucha relación con la ambientación, también la tienen con la implicación de la jugadora en la partida. Buscamos recursos y la forma de sobrevivir en un ambiente hostil. Esa concentración es la que hace que nos peguemos el susto de nuestra vida cuando aparece un enemigo.

Sin embargo, el cine no funciona igual. Seguiremos necesitando esa atmósfera lúgubre (que suelen captar bastante bien, como fue el caso de Silent Hill) pero sin un guion con sentido ni una historia que nos atrape, terminará pasando sin pena ni gloria. No es lo mismo ver jugar a un título de terror que ser quien empuña los mandos.

Es posible que el público más agradecido y al que más se cuida en estas adaptaciones haya sido el infantil. Detective Pikachu y Sonic: la película son dos lanzamientos recientes que han tenido una buena acogida, quizá por ser más bien películas sin mayor pretensión que ser entretenidas para todos los públicos. Asimismo, combinar animación por ordenador con actores de acción real (Ryan Reynolds y Jim Carrey respectivamente) sin pecar de barroquismo audiovisual y escuchar las críticas de los fans (dentro de cierta lógica) parecen ser dos decisiones bastante acertadas.

Posiblemente el auge de plataformas como Netflix y HBO hagan posible la aparición de cada vez más adaptaciones de nuestros títulos favoritos, tanto en películas como en series, sin que ello venga acompañado de un detrimento de la calidad. El ahorro añadido de los gastos de distribución facilita bastante la producción, y ya se han adaptado de forma acertada libros como The Witcher o continuado en universos como el del cómic Watchmen. Aunque a veces la sensación sea de fast food audiovisual, no por ello dejan de asomar de vez en cuando producciones de calidad incuestionable, por lo que no es descabellado esperar lo mismo en cuanto a videojuegos.

¿Cuál es entonces la clave del éxito? Por básico que resulte, la creación de personajes con las que la espectadora pueda empatizar, así como un guion coherente parecen ser los pilares fundamentales de un buen rendimiento. El mayor problema a la hora de estas adaptaciones suele ser que se intenta recrear (con mayor o menor acierto) solamente la ambientación original. Aunque implique tirar de efectos visuales con alegría.

Si no hay un argumento sólido detrás, lo que nos queda es una sensación de haber visto poco más que un decorado de cartón piedra. El propósito no es crear la película que emocionó a Spielberg, por supuesto. No hay más que fijarse en que ciertas temáticas (los superhéroes son un excelente ejemplo) se atragantan a los críticos. Muchas veces como espectadoras no queremos que nos lleve a una reflexión aristotélica acerca del sentido de la vida, sino pasar un rato entretenido con nuestros personajes, aunque por una vez, no seamos nosotras quienes decidimos qué, cuándo y cómo se desarrollan los acontecimientos ante nuestros ojos.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

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