Sigilon’t

Análisis de Amnesia: The Bunker

Análisis de Amnesia: The Bunker

Si hay algo que me desquicia en los videojuegos es que me persigan. Independientemente del género, en el momento en el que un enemigo inicia una carrera tras el personaje a mi cargo, lo más probable es que suponga el final de la partida. Al igual que me ocurre con las contrarreloj, no importa la habilidad que haya adquirido con el juego, porque desaparecerá tan pronto como la persecución comience. Además, se trata de un recurso bastante común en los títulos de terror. Razón por la cual siempre los evitaba y, a día de hoy, compruebo las mecánicas antes de asomarme. Sin embargo, en mi afán por poner a prueba mis habilidades allá donde más torpe soy, acabé encerrada en Amnesia: The Bunker.

En este juego de terror en primera persona de la famosa serie Amnesia, nos pondremos en la piel de Henri Clement, un soldado francés durante la Gran Guerra. Mientras tratábamos de alcanzar un lugar seguro para nuestro protagonista y un compañero herido en combate, los alemanes nos atacan. Y antes de darnos cuenta despertamos en un búnker al que parece que nos han trasladado para que nos recuperemos de nuestras heridas. Así, compartiendo desorientación con Henri, no tardaremos en explorar el lugar y tratar de descubrir qué ha ocurrido. Y es que todo apunta a que no quedan supervivientes en el lugar y los cuerpos que encontramos a nuestro paso no parecen haber muerto por causas naturales precisamente.

Nuestros primeros pasos en Amnesia: The Bunker servirán de tutorial, para que nos familiaricemos tanto con los controles como con las mecánicas del juego. Así, por ejemplo, aprenderemos que podremos romper puertas de madera con objetos contundentes o que el revólver se carga bala a bala, entre otras cosas. Y no tardaremos en darnos cuenta de que, en ocasiones, habrá varias formas de resolver una situación. Por lo general será “a las buenas” o “a las malas”, pero no debemos olvidar que el sigilo es importante para mantenernos a salvo. Esto se debe, como es de esperar, a que una criatura poco amigable recorre el búnker y atraer su atención quizás no sea la mejor idea. Sobre todo teniendo en cuenta que defendernos no servirá de mucho. ¿Que cómo que no si tenemos un revólver? Bueno, os animo a intentarlo, pero luego no digáis que no os había avisado.

Captura de pantalla de Amnesia: The Bunker. Chapel.

En cualquier caso, nos ofrecerán varias dificultades: fácil, normal o difícil, que no podremos cambiar una vez iniciada la partida. Esto afectará en especial a la libertad que tengamos de exploración, ya que la criatura seguirá al acecho. Por lo demás, la dinámica será la misma. Nuestro objetivo será encontrar una manera de salir del búnker con vida. Para ello, deberemos recorrer la instalación, buscando la forma de acceder a las diferentes salas y tratando de no llamar demasiado la atención. Buena parte del tiempo esto implicará avanzar y volver sobre nuestros pasos en numerosas ocasiones. Y aunque es más que probable que acabemos memorizando el escenario, la oscuridad puede jugarnos malas pasadas. Razón por la cual contaremos con una linterna de tipo dinamo, cuyo mecanismo no sólo genera luz sino que también hace ruido.

Dado que no nos interesa atraer al monstruo a nuestra posición, no sería muy inteligente ir dándole cuerda a la linterna mientras recorremos el búnker. Es por esto que disponemos de un generador al que podemos —o, más bien, deberíamos— añadir gasolina. La criatura teme a la luz y encontraremos latas de gasolina repartidas por todo el escenario. Sin embargo, debemos tener en cuenta que contamos con un inventario limitado y gestionarlo será de vital importancia. Eso sí, dispondremos de un arcón en el que almacenar aquello que no vayamos a utilizar inmediatamente. Éste se encuentra en Administración, lugar que actuará como nuestra sala segura. Y será aquí donde podremos consultar el mapa, que se irá actualizando conforme exploremos, y donde guardaremos la partida.

Si queremos controlar cuánto tiempo tenemos hasta que se consuma la gasolina, podremos llevar encima un cronómetro que sincronizaremos con el generador. De este modo, sabremos cuánto alejarnos o cuándo empezar a preocuparnos tanto por volver como por encontrar alguna lata de combustible. No está de más tener a mano algo para apuntar cosas que nos hagan la partida más agradable, como dónde hemos visto objetos curativos, por ejemplo. Con tanta sala y tanto paseo no será difícil que olvidemos de dónde se encontraba ese objeto que tanta falta nos hace en este preciso instante.

Captura de pantalla de Amnesia: The Bunker. Generador.

Según vayamos avanzando, descubriremos datos importantes de lo que ocurrió en el búnker a través de fotografías y notas de quienes lo habitaron con anterioridad. Y se añadirán a nuestro cuaderno tan pronto como las recojamos, por si no queremos —o no podemos— leerlas en ese momento. O por si tenemos que ponernos al día al retomar la partida. También será así como conozcamos nuestro próximo objetivo, aunque la mayor parte del tiempo es posible que exploremos sin saber bien hacia dónde dirigirnos. A menudo, encontraremos placas identificativas de antiguos ocupantes del búnker y, si las giramos, puede que descubramos códigos que servirán para acceder a nuevas salas. Esta será la principal forma de avanzar en Amnesia: The Bunker, aunque por suerte no deberemos anotar estos números, ya que se archivarán en el apartado correspondiente.

Será de vital importancia pasar por Administración con frecuencia, tanto para asegurar nuestro progreso como para cerciorarnos de que el generador tiene suficiente combustible. Si la criatura nos encuentra, es muy probable que acabe con nuestra vida, y esto nos mandaría de nuevo a la sala segura. Claro que siempre podemos tratar de huir o enfrentarnos al monstruo, pero ello no garantizará nuestra supervivencia en todos los casos. Tampoco será lo único que nos ataque, ya que en el búnker hay ratas a las que parece interesarles más nuestro palpitante cuerpo viviente que los cadáveres del lugar. Y, por si no fuera suficiente, también encontraremos trampas que obstaculizarán nuestra exploración o nuestra huida, según el momento.

Todos estos elementos nos provocarán daño, y si no nos curamos pronto podríamos dejar un rastro de sangre que guíe a la criatura directamente a nuestra posición. Así deberemos encontrar cuanto antes —o llevar siempre a mano— algo con lo que curarnos, pudiendo crear un botiquín si tenemos los materiales necesarios. También dispondremos de formas de desviar o atraer la atención del monstruo si forma parte de nuestra estrategia. Por el camino daremos con granadas de fragmentación y de gas, bengalas, botellas y la posibilidad de lanzar objetos del entorno. De igual modo, debemos tener cuidado a la hora de utilizar estos elementos para desbloquear caminos, por lo que pueda pasar. Por desgracia, buena parte de las acciones que nos harán avanzar parecen atraer al monstruo, lo que puede ponernos en una situación complicada.

Captura de pantalla de Amnesia: The Bunker. Escondite.

Sabremos que hemos llamado la atención de la criatura si prestamos atención, para lo cual recomiendo encarecidamente el uso de auriculares. No tanto porque se trate de un sonido apenas perceptible, que no es el caso, sino por una cuestión de inmersión. El apartado sonoro de Amnesia: The Bunker está muy bien cuidado, pudiendo escuchar tanto las explosiones del exterior del refugio como el movimiento del monstruo. Y gráficamente no se queda atrás, aunque la apariencia de algunos elementos resulten extraños vistos de cerca, como es el caso de las ratas o algunos cadáveres. Por su parte, la cercanía de la criatura producirá una distorsión en la pantalla que podremos desactivar desde el menú de ajustes si nos provoca mareo.

De igual modo, podremos ajustar la sensibilidad de la cámara o reasignar los controles si así lo deseamos. Y encontraremos opciones de accesibilidad como subtítulos para personas sordas o la posibilidad de cambiar el tamaño de la fuente y añadir opacidad al fondo de los mismos. Cabe decir que podremos jugar tanto con ratón y teclado como con mando, y funciona en Steam Deck. Y dado que la trama se descubre a través de notas, se agradece que se encuentre disponible en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro. Además, el equipo de traducción se encuentra debidamente acreditado, que eso es algo que siempre nos gusta ver.

Amnesia: The Bunker ofrece una experiencia de terror basada en el juego del gato y el ratón con una criatura que nos oirá, verá y olerá con facilidad. Esto puede provocar que, tras huir y/o morir en varias ocasiones, perdamos el miedo —y el respeto— a la criatura. Y que asumamos «la derrota» con resignación, centrándonos únicamente en tratar de llegar al final, dejando de prestar atención a la historia. Lo cual es una pena, ya que su ambientación invita a sumergirse, sobre todo con auriculares, y disfrutar de una buena sesión de terror. Además, la aleatoriedad con la que se generan algunos elementos del mapa puede promover su rejugabilidad. Así como el apartado de Historias personalizadas, donde podremos crear nuestro propio mapa o jugar los de otras personas.

Captura de pantalla de Amnesia: The Bunker. Ratas.

Dejando a un lado mi falta de pasión por las persecuciones, se trata de un juego con capacidad más que suficiente para mantener la tensión durante gran parte de la partida. Esto significa que quienes toleren bien el estrés de ser presa en una cacería es más que posible que disfruten del título en todo su esplendor. Y quienes se encuentren en mi bando, siempre tienen la opción de elegir el modo fácil y asegurarse de que el generador se encuentre en funcionamiento tanto como sea posible. De todos modos, no puedo evitar sentir que el título sacaría más provecho del uso del sigilo si no forzara a quien juega a hacer ruido para avanzar en la partida. En cualquier caso, recordad que la gasolina tiene más de un uso, y no tiene por qué servir íntegramente para mantener activo el generador.

Cómprame un café en ko-fi.com

Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.