¡Combate por turnos! Pedid un deseo

Análisis de Atelier Yumia: La alquimista de los recuerdos y la tierra imaginada

Análisis de Atelier Yumia: La alquimista de los recuerdos y la tierra imaginada

Desde hace algún tiempo, hay ciertas fechas prácticamente colapsadas de lanzamientos. Cierto es que hay para todo el mundo y no existe la necesidad de jugarlo todo de salida. Sin embargo, mirar el calendario genera angustia por no tener tiempo para todo. ¿Cuántos títulos largos han quedado incompletos para poder dedicarnos a lo último de lo último? ¿Y cuántas veces hemos empezado algo mirando el calendario para calcular cuándo deberíamos terminarlo si queremos estar libres para el siguiente lanzamiento? En estas circunstancias llegó a mi vida Atelier Yumia: La alquimista de los recuerdos y la tierra imaginada, el último juego de una franquicia que lleva enamorando a su público desde 1997. Y debo admitir que, sin ser yo el público objetivo de su estilo de combate, he disfrutado del tiempo invertido. ¡Los turnos así sí, copón!

Para no perder costumbre, este ha sido mi primer contacto con otra saga que ha terminado gustándome más de lo que esperaba. Encarnaremos a Yumia Liessfeldt, una joven alquimista que acaba de unirse a las filas del equipo de Investigación de Aladiss. Sin embargo, la alquimia y quienes la manejan no parecen estar bien vistos, por lo que deberá demostrar que no es el peligro andante y desconfiable que creen. Ello mientras se esfuerza por estar a la altura del equipo de Investigación siguiendo la pista del cataclismo que destruyó Aladiss. Casi nada, vaya.

Por suerte, no todo el mundo desconfiará de Yumia y habrá quienes estarán deseando saber más sobre ella y sobre las bondades de la alquimia. Bien es cierto que Yumia es autodidacta, aunque perteneciente a una larga estirpe de alquimistas, y todavía tiene mucho que aprender. Por suerte, nuestros múltiples paseos de un lado a otro de Aldiss son totalmente compatibles con este aprendizaje. Y es que nuestras tareas dentro del equipo de Investigación nos llevarán a explorar mazmorras y ruinas de todo tipo. Además de a enfrentarnos a toda clase de criaturas.

Atelier Yumia, a decir verdad, será un juego al que le acabaremos echando un puñado de horas (del tirón) sin apenas darnos cuenta. El típico en el que no podremos seguir una línea recta por ir recolectando materiales que nos permitirán fabricar recetas. A fin de cuentas, la alquimia no se reduce al uso del maná, necesitaremos materiales para crear objetos de todo tipo. De este modo, no sólo nos aseguraremos de cubrir al equipo en combate sino también a la hora de explorar.Personajes de Atelier Yumia

Por supuesto, estos utensilios tendrán diversidad de usos y sus beneficios dependerán no sólo de los materiales empleados sino también de su nivel. Además, deberemos fabricarlos en una mesa de trabajo, aunque primero tendremos que conocer —o más bien recordar— la receta. Eso sí, habrá algunos objetos más básicos que podremos fabricar en cualquier momento gracias a la Síntesis sencilla de Yumia. Y será la mejor forma de no quedarnos sin elementos curativos durante nuestra exploración. Aunque siempre podemos utilizar los puntos de viaje rápido que iremos desbloqueando para volver al campamento… y de nuevo al punto en el que estábamos. O a cualquier otro lado.

El viaje rápido, a su vez, nos ahorrará combates. Algo a tener en cuenta si el equipo va bastante tocado en temas de salud o nos hemos cansado de tanto pelear. Porque otra cosa no, pero materiales y criaturas hostiles encontraremos cada dos pasos. Los tesoros y las ruinas estarán algo más escondidos. En cualquier caso, combatir nos permitirá aumentar el nivel de los miembros del equipo, mejorando así sus estadísticas en cuanto a ataque, defensa y demás. Lo normal en este tipo de juegos, vaya. Incluso invertiremos puntos de habilidad en diferentes árboles.

Además, se trata de combate en tiempo real pero obligándonos a adoptar cierta estrategia. Dispondremos de varios movimientos asignados a los diferentes comandos de nuestro teclado o mando. Cada uno tendrá una serie de puntos de acción y una distancia de ataque, por lo que tendremos que decidir qué queremos usar en cada momento. Por su parte, los enemigos mostrarán a qué clase de ataques son débiles, permitiéndonos adaptar la estrategia. Y durante el combate podremos esquivar, movernos con cierta libertad y bloquear, para rellenar de forma activa las esperas para recuperar nuestros puntos de acción.

También tendremos la opción de cambiar de personaje dentro del equipo durante los combates. Del mismo modo que podremos decidir qué posición en combate tendrán y cuál será su equipación, objetos incluidos. Y si algo me llamó la atención fue comprobar que no lastraban el combate, aunque cayeran, sino que ofrecían una ayuda real. Además, subirán de nivel junto a Yumia, por lo que no deberemos preocuparnos de ir saltando entre personajes para no descompensar el equipo.

Combate en Atelier Yumia

Al situarnos ante un mundo abierto, en Atelier Yumia podremos explorar prácticamente sin límites. Ni siquiera las montañas supondrán un obstáculo insalvable, dado que podremos escalar sus paredes enlazando saltos… o buscar una escalera u otra forma de allanar el camino. El límite de nuestra exploración lo marcará la energía de maná de Yumia, ya que será lo que le permita utilizar la alquimia. Si nos quedamos sin energía, deberemos volver a un campamento para recuperarnos o veremos limitadas nuestras acciones. Algo que, en combate, puede ser duro de sobrellevar.

Por suerte, tanto siguiendo la historia principal como misiones secundarias, obtendremos todo lo necesario para sobrevivir. Sin olvidarnos de descansar, claro está. Además, volver de vez en cuando a la base nos permitirá añadir elementos nuevos e interesantes y prepararnos de nuevo para la aventura. Parar también nos permitirá cambiar la hora del día, algo de lo que dependen ciertas criaturas, por ejemplo.

Y si no nos apetece explorar y combatir, siempre podemos dedicar un rato a construir, amueblar o decorar nuestra base. Para ello necesitaremos no sólo el espacio dedicado a ello, sino haber descubierto planos. Algo que sin duda haremos a lo largo de la aventura sin mayor problema. Actuar sobre nuestras bases modulará el nivel de confort que repercutirá de diferentes formas en el equipo.

Debo decir que he jugado Atelier Yumia mayoritariamente en Steam Deck, y puede que por ello me haya dado sensación continua de estar jugando a un juego de Nintendo Switch. Sobre todo porque jugar en ordenador no cambiaba esa sensación. Con esto no quiero decir, ni mucho menos, que su apartado audiovisual deje que desear, ojo, pero fue algo que me llamó la atención. Tiene un estilo muy bonito y el diseño de los personajes me ha encantado, aunque ciertas decisiones de vestuario me han parecido más graciosas que acertadas. Sexualización aparte. Y resulta envolvente jugar con auriculares.

Construcción en Atelier Yumia.

Escucharemos las voces de los personajes en japonés, pero encontraremos otros muchos idiomas para la interfaz. Entre ellos el nuestro, por lo que no perderemos detalle de la historia o lo que debemos hacer. Además, cuenta con un apartado en el que consultar cualquier tutorial que hayamos pasado por alto. O por si queremos refrescar algo después de un tiempo sin jugar. Del mismo modo que tendremos la opción de cambiar la dificultad en cualquier momento si se nos hace bola o nos está pareciendo un paseo. Aunque en su nivel intermedio ofrece una experiencia bastante equilibrada.

Parece ser que poco a poco voy conociendo sagas que siempre estuvieron allí y me pasaron totalmente desapercibidas. Y por el momento estoy entendiendo por qué llevan tantos años funcionando. No sólo ofreciendo novedades a su público, sino también invitando a la gente a conocer su universo. En este caso, además, me ha sorprendido disfrutar del combate por turnos, aunque haya sido por la agilidad del mismo.

Atelier Yumia: La alquimista de los recuerdos y la tierra imaginada no sólo supone una buena entrada a la saga, también una invitación a disfrutar sin prisa. Podremos recorrer su amplio mundo recolectando materiales y combatiendo sin seguir un objetivo en concreto o dejarnos llevar por su historia. Y dado que no resulta inabarcable, nos dejaremos llevar por los símbolos de la brújula o los indicadores de interacción. Ello sin perder de vista nuestros objetivos. Además, siempre es de agradecer que las subidas de nivel acompañen a la historia y no nos veamos en la tesitura de tener que farmear para poder avanzar. Y si esto no os parece suficiente para echarle un vistazo, ¡se pueden acariciar perros y gatos! Porque no todo iba a ser combatir contra criaturas.

Cómprame un café en ko-fi.com

Aonia Midnight
Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

No hay comentarios
Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.