A jugar, a jugar, que el mundo se va a acabar

Gamers of late capitalism

Gamers of late capitalism

26/06/2022 | Alystrin | 1 comentario

Si comparamos la cantidad de ocio actual con el que teníamos disponible hace unos años, la diferencia es abrumadora. Vivimos en un constante bombardeo de novedades, especialmente de tipo audiovisual. Con esto, es prácticamente imposible llevar una vida adulta funcional y estar al día. Hay demasiadas series imprescindibles, películas trepidantes y juegos apabullantes como para no perderse nada.

Aun con todo, siempre hay ciertos contenidos que nos llaman particularmente la atención. Y, salvo que sean juegos de nicho, a mucha gente que conocemos también le atraen. Todo el mundo está en cuenta atrás para el lanzamiento del título que lleva meses esperando, analizando cada teaser, cada aspecto del desarrollo. Y el día D toca reventar el mando, a veces desde las mismas doce de la noche, como sucedió con Elden Ring.

Aquí es cuando (a veces) viene lo malo. No solamente nuestra sociedad está en una vorágine de novedades, sino que también está interconectada. A las pocas horas de cualquier lanzamiento, múltiples cuentas compiten por ser las primeras en publicar capturas o comentarios en sus redes sociales. Silenciar determinadas palabras, etiquetas o frases no siempre funciona, y no falta tampoco el like traidor de alguien que conozcamos al contenido que ha publicado una tercera persona. Mucha gente se queja, y no sin razón, de que ha visto películas o series enteras a base de gifs en Twitter.

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Si no nos importan los spoilers (los menores, al menos), no pasa nada. Asumes que vas a sorprenderte menos y ya está. Si somos fans de lo inesperado la cosa se complica. Es por esto que mucha gente tiende a estar jugando desde el primer minuto. Y, por supuesto, a dedicarle el máximo de horas posible a consumir ese contenido a toda velocidad. Tampoco quiero olvidar a las personas que se dedican a pisar el acelerador solamente por decir “he terminado este juego de un gritón de horas a los dos días del lanzamiento” y obtener su pin.

Y entonces, una vez has terminado el juego y nadie te lo puede destripar, ¿qué hacer? No todo el mundo es un acérrimo de los logros, lógicamente. Además, muchas veces el jugar a toda velocidad hace que te pierdas muchísimos detalles que, de otro modo, te harían detenerte y emplear más tiempo. Con esto no me refiero, por supuesto, a juegos con lore intrincado que requiere un análisis más bien minucioso, como ocurre con From Software. Hablo de títulos más amables respecto a su trama, que se centran más en narrar una historia que en hacernos buscar pistas a lo largo de los escenarios si queremos conocerla. No te han reventado la sorpresa, pero te lo has hecho tú, a base de atragantones.

También hay otra lectura interesante a este respecto. En los últimos años la impresión general es que, para completar un título al 100%, cada vez se necesitan más horas. No es raro ver que incluso la duración de un juego se utiliza como recurso publicitario, dándonos a entender que a más horas mayor calidad. La realidad suele ser bastante distinta, y normalmente estos tiempos se incrementan haciendo misiones de recolección bastante tediosas. Por suerte esto no siempre ocurre, y contamos con buenos ejemplos de juegos con misiones opcionales considerablemente entretenidas. Es el caso de The Witcher III, en el que las misiones de la historia principal ocupan (según How Long To Beat) unas 56 horas, 126 si jugamos los DLC y llegaremos a 189 si nos queremos poner completistas.

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Sam Porter Bridges nunca llega tarde. Llega justo cuando se lo propone

Lo curioso viene de parte de la comunidad. Existen siempre varias voces que, tras un lanzamiento, se quejan de inmediato de que el juego en cuestión “no tiene contenido”. Esto es aplicable a cualquier tipo de títulos, MMORPGs con sus expansiones inclusive. Mi primer contacto con estas personas vino en World of Warcraft: con el lanzamiento de cada parche aparecía gente que a los dos días decía que ya se había terminado el contenido, que el juego era una porquería vacía y que lo dejaba (para volver en el siguiente avance de historia). No tendría nada raro si no fuese porque su modo de juego era hacer todas las misiones lo más rápido posible, llegando incluso a no dormir para terminarlas. Todo un logro si además tenemos en cuenta que muchas veces eran completamente injugables por la cantidad de personajes intentando completarlas a la vez, llegando a colapsar las zonas.

Es por eso que cuando leo a una persona quejándose de que un juego es demasiado breve, al día siguiente del lanzamiento, suelo ser más bien escéptica. Depende del título, obviamente, pero no acostumbra a ser la norma en productos de estudios medianos o grandes. Además, hay que tener muy en cuenta el tono que se emplea en dicha queja: no es lo mismo decir “se me ha hecho corto” a “no tiene contenido”. No solo eso, sino que al poco tiempo suele acompañarse de exigencias de DLC con más bien poca educación.

La industria acusa esta presión, lo reconozca o no. Cada vez hay más prisa por sacar nuevos títulos, más largos pero desarrollados en menos tiempo, para contentar a los fans. Y, por supuesto, con posteriores packs de expansión, aunque ello suponga dejar la historia inicial a medias. Porque da dinero, y las compañías lo saben perfectamente.

¿Qué sentido tiene jugar como si nos fuesen a quitar la consola? Es algo que se escapa completamente a mi comprensión. Porque, en general, tras pasarse un juego no hay ningún tipo de premio ni reconocimiento que ganar. Otro tema son los speedrun, no-hit o retos especiales, pero no estamos hablando de eso, sino de ver los títulos de crédito y a otra cosa. Pero día sí y día también aparecen este tipo de protestas de falta de contenido, como si necesitásemos vivir en una hiperestimulación constante.

Roderika, de Elden Ring, cuenta al personaje que teme ser desmembrada

Esto es lo que te puede pasar si no jugas DE INMEDIATO a lo último que ha salido

Quizá sea ése el problema. Este avasallamiento perpetuo de “cosas que nos van a encantar” nos crea la necesidad de saltar de una a otra sin pausa alguna. Y al final no es raro llegar incluso a sentir ansiedad ante la falta de tiempo para consumir todo ese contenido supuestamente maravilloso. La sensación que puede quedarse es que no sabemos aprovechar el tiempo, que nos estamos perdiendo algo que será un hito en nuestras vidas y el mundo moderno. Pero por mucho que nuestra cabeza nos diga lo contrario, no suele ser el caso. Además, siempre podemos verlo o jugar más adelante. Y no pasa absolutamente nada.

Estoy obviando otro aspecto, que es el económico. Los videojuegos son un tipo de ocio caro, más aún de salida. A base de publicidad se nos mete en la cabeza que debemos comprar tal o cual título de inmediato, nuestra felicidad depende de ello. Y hay veces que nos vemos en la obligación autoimpuesta de jugarlo y terminarlo cuanto antes, cuando en realidad no nos hace falta. O simplemente de acumular. Mi biblioteca de Steam es la oda perfecta al coleccionismo de títulos que ni he tocado ni seguramente jugaré a corto plazo.

No hay nada malo en jugar como y cuando te apetezca. Recorrer hasta las esquinas del mapa, hacer las secundarias que te apetezcan, o limitarte a la historia principal y a otra cosa. Lo que realmente importa es que el tiempo que hemos invertido haya sido de calidad, disfrutando del viaje a cada paso.

Aunque la industria se empeñe en que nuestra vida social dejará de tener sentido si no estamos a la última, no es verdad. No va a ocurrir ningún cataclismo por que en lugar de tardar tres días en terminar un juego tardemos seis meses. De hecho, lo más probable es que haya un tremendo hype una semana o dos como mucho, para que luego se traslade a la siguiente novedad. Lo que sí nos puede pasar es que, por hacer las cosas a un ritmo que no es el nuestro, nos dure el chasco toda la vida.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

1 comentario
Gonzalo MB
Gonzalo MB 26/06/2022 a las 6:29 pm

Cuanta sabiduría en esta entrada. Yo tampoco nunca he entendido los que sienten esa necesidad (impuesta) en terminar los juegos lo mas rápido posible, donde esta la diversión en eso? estas disfrutando el juego que ELEGISTE comprar? se les olvida que esa es la «Esencia» de los videojuegos? o creen que lograran algo?, porque en realidad nadie lo reconocerá, en especial por esta vorágine constante de «novedades». También están los que en esa misma linea completan los juegos con guías para todo y después esos son lo primeros en quejarse que ya no hay nada que hacer y que el juego se volvió «aburrido» y yo les digo: y de quien es la culpa? quien convirtió el juego en algo mecánico en vez de disfrutarlo a un ritmo propio y más fluido? tienes la obligación acaso? eres streamer? (un poco forzados a ir a la par con las novedades pero bueno es el «trabajo» que decidieron no?).
Yo creo que también, al hoy por hoy, por eso cuesta que salgan nuevos destinados a convertirse en «clásicos» porque ya la atención al detalle esta extraviada entre las novedades que hay que seguir lanzando.

Saludos y bendiciones. Es un agrado ver que hay varios «Gamers» por ahí desperdigados que saben que la experiencia con cada videojuego es predominantemente propia, así que mejor centrarse en que la memoria de ese juego sea inolvidable y agradable.

«Que prefieres al recordar? Nostalgia o Arrepentimiento?»

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