Misiones de escolta que nos han marcado (o traumatizado)

Misiones de escolta que nos han marcado (o traumatizado)

Nos ponemos de traje y gafas de sol para el artículo de hoy. Las toasgueimers, toastrajeadas para hablar de «misiones de escolta» en los videojuegos. ¿A qué nos referimos con «misiones de escolta»? Pues a aquellas misiones que te encuentras cuando un personaje te pide que lo protejas hasta llegar a X sitio o que busques por ejemplo a su gallina perdida y recorras tres mapas hasta devolverla a su gallinero sin que le pase nada, etcétera, etcétera.

Misiones que a priori parecen sencillas, pero que por diversas circunstancias pueden llegar a complicarse en exceso, sobre todo cuando aparecen los temidos bugs

Meren Plath

Las misiones de escolta de los Assassin’s son bastante curiosas y han ido mejorando con el paso del tiempo, pero hay una del AC Brotherhood que me marcó, especialmente por lo exasperante que fue… y lo malditamente bugeada que estaba.

La misión no era muy difícil: había que proteger a un señor de los templarios y los guardias y evitar en general que muriera. Si llegaba sin un rasguño al punto de encuentro, sincronizabas al 100% el recuerdo. Nada que no hubiera hecho antes. Pues la cuestión es que antes de llegar a un paso debajo de un puente, aparecía un grupo de guardias y nos daba hasta en el carné de identidad. Pues mientras yo intentaba huir, este señor se quedaba atascado en una columna y no había manera de sacarlo de ahí (ni a espadazos).

Harta de que se me quedara atascado, intenté llevarle por otro camino y era imposible: había que cruzar por debajo del dichoso puente. Al final, en vez de ir andando tranquila, decidí pasar corriendo… Y el NPC cruzó: ninguna pared invisible hizo que se chocara, ni otro obstáculo invisible. Mi NPC era libre, por fin, y pude llevarle a su destino, más o menos sano y salvo, después de sortear a unos cuantos guardias. Todavía recuerdo con pánico esa hora y pico de reiniciar la maldita misión hasta que conseguí hacerla.

Esta clase de misiones en el AC Odyssey son más divertidas porque el NPC se tropieza contra la gente si frenas muy deprisa, y le insultan, y es gracioso.

Deathgazer

Reconozco que me repatean las misiones en las que hay que hacer de criadita y llevar personas de aquí para allá, pero… ¿podría haber algo peor que llevar gente? ¿Podría ser que tuviésemos que llevar cosas perecederas?

En mis dos runs en el fabuloso Zelda Breath of the Wild me sucedió lo mismo con esta misión de escolta: me pareció un horror.

Es absurda.

Es difícil.

Es tontísima.

Total, una gerudo quejica aparece medio perdida en el desierto, te tapona la entrada a un templo y, entre sollozo y sollozo, te dice que la consolaría mucho poder meterse entre pecho y espalda un buen coctelazo. Pero la señora es de pico fino: quiere un Shiok y shiak y esa bebida lleva un hielo especial con el que, OBVIAMENTE, tendrás que cargar tú a través del desierto.

Hielo.

En el desierto.

No contentos con esta maravilla de situación, hay una serie de monstruos que spawnean a tu paso por el desierto —no, no puedes matarlos antes y limpiar el camino, no funciona— y te obligarán a hacer malabarismos con el hielete. Ojito con dejarlo muy atrás, porque desaparece y tendrás que volver a empezar. Ojo también con las flechas: los muy bribones te lanzan saetas de fuego directamente al hielo, supongo que serán de algún grupo de alcohólicos anónimos que evitan a toda costa que las señoras gerudo se pasen bebiendo.

En fin, no. Que escolte otro.

Dunkel

Entre las misiones de escolta que más recuerdo, se sitúan aquellas en las que el NPC que tenemos que proteger es un animalito con el que debemos permanecer muy cerca porque si no se pierde, se desvía y se mata…

Se me vienen a la mente dos muy concretas: la primera de ellas en Dragon Age: Inquisition, en la que te tienes que pasear de una montaña a otra guiando de vuelta a su granja a un drúfalo que se ha escapado. Lo peor de esta misión es que el animalito en sí camina excesivamente lento, si te alejas un poquito se para, y lo peor de todo, el camino de vuelta pasa por una zona en la que se encuentra una grieta por la cual salen enemigos de nivel 12, en un mapa que es inicial, con lo que acercarse ahí de primeras es una misión totalmente suicida.

La segunda misión de este estilo, es cómo no «Una princesa en apuros», en The Witcher 3. Una misión secundaria a la que se llega a través de la principal «Asuntos familiares». Para obtener la información que necesitamos, un conjurador nos pedirá que le hagamos un pequeño favor (cómo no). En esta ocasión tendremos que adentrarnos en el bosque para buscar a Princesa, su cabra…

Cuando la encontremos, debemos permanecer cerca y usar una campanilla para que nos siga por el bosque… entre… lobos… y osos… la mejor idea.

vitruvio97

No se si considerarlo misión de escolta pero bueno… The Legend Zelda Breath of the Wild tiene muchas, pero que muchas misiones de «¿puedes enseñarme esto?», de llevar cosas para un lado para otro, de buscar a gente… En este caso quiero explicaros el caso de la matriarca gerudo que te acompaña a la bestia durmiente, donde ambos vais montados en morsa del desierto.

¿Qué pasa? Que la maldita bestia se mueve y te ataca, y para contrarrestar sus ataques, la matriarca, gracias a un casco, crea un escudo. Hasta ahí bien, el problema es cuando tú comienzas a correr y ella se queda atrás, porque como no se puede controlar la maldita velocidad de la morsa, si paras te adelanta, con lo cual te comes el ataque de la bestia.

¿No sería más fácil que te diera a ti el casco y ya te las apañas tú con tus movidas? ¡Ay por Dio!

Y bueno, si queremos hablar de misiones pesadas, las de ir enseñando ciertas armas a un niño, que cómo no, la dichosa arma está en la punta contraria del mapa de donde está el dichoso niño. Podemos dar gracias que nos podamos teletransportar entre templos y torres, porque si no nos moriríamos de asco.

Otra misión de escolta que me ha marcado es la de Portal… ¡Ay! Mi cubito. Quien ha jugado a Portal sabe a qué nivel me refiero. Ese nivel en el que Glados te obliga a llevar un cubo como compañero, haciéndote tortura como solo Glados sabe hacerla.

Y después te da una parada en el corazoncito, porque ella es así de cruel. Después de haber llevado el cubo para arriba y para abajo llega la maldita inteligencia artificial y te dice que te tienes que desprender de tu cubiamigo, tirándolo y destruyendo tu ser, y para más irritación Glados te dice que eres mala persona por haber matado a tu amigo. Cuando en todo momento fue ella quien te obligó diciendo que si no lo quemabas la que iba a morir eras tú.

¡Eso en mi pueblo es chantaje, Glados! Me diréis, «pero Vitru, solo era un cubito, no te pongas así». Sí, solo era un cubito, pero era mi cubiamigo, ¿vale? Dejadme con mi dolor emocional y dejad que llore por mi amigo.

Rena

No es suficiente una misión en la que escoltar a un personaje, cuando puedes… o más bien debes escoltar a 100 Pikmin para que no mueran ahogados, quemados, electrocutados, envenenados, aplastados, comidos…

En los tres juegos principales de la saga Pikmin, tus necesidades consisten en utilizar a esta amistosa raza para que transporten objetos valiosos o piezas de tu nave para darles uso o revalorizarlos. Pero estos bichines, aunque saben defenderse peleando, son bastante debiluchos y tendrás que escoltarlos siempre en cada nuevo objeto conseguido para que lo lleven a tu nave.

La estrategia consiste en saber qué tipo de Pikmin utilizar para que, por ejemplo, los de fuego (los rojos) no intenten cruzar un río, porque se ahogarán casi inevitablemente. La vigilancia es obligatoria y aprender a ser un buen guardaespaldas para proteger a quienes transportan objetos, mientras que con otros atacas a enemigos violentos o abres caminos, es una tarea que en esta saga cada vez se hace más complicada.

De hecho, en el primer juego empiezas con Olimar y 100 Pikmin. En el segundo, se complica un poco con el manejo de Olimar y Luis, haciendo que cada uno escolte 100, sumando 200. Pero es que en el tercer juego meten tres protagonistas, cada uno con sus 100 Pikmin, teniendo que hacer una labor superior de vigilancia para que no les pase nada, ya que con más de un personaje tienes que ir rotando y quizás mientras mueves a uno, estén atacando a otro…

Jugarse los Pikmin, que es uno de mis juegos favoritos de Game Cube (el último es de Wii).

Azka

A veces estoy monotemática, pero las misiones de escolta son muy típicas en los MMORPGs. En muchas ocasiones es un personaje secuestrado por los enemigos y debes ayudarlo a escapar. Con que salga con vida de la zona es suficiente, pero tienen esa capacidad para andar lentamente hasta avistar a algún enemigo, entonces corren raudos a meterse en pelea, como si pudieran ganarla, ¡ja! Y luego vuelven al punto por el que se quedaron antes de la gresca y siguen desde ahí, lentamente de nuevo, impasibles a tu sufrimiento y desesperación.

En World of Warcraft podías encontrar muchos así, es más, en el Classic puedes disfrutar (no sé cuando lo arreglarán) de un interesante bug de escolta en la mazmorra Horado Rajacieno (Razorfen Kraul) donde debes tener mucho cuidado al coger la misión maldita o solo le contará como activa y completada a parte del grupo. ¿No es lo mejor? Disfrutar de los encantos de escoltar sin ninguna recompensa, ¡yuju!

He de reconocer que para esto prefiero Guild Wars 2. Al ser misiones de tipo evento compartes la carga de defender a los NPC o carros o lo que sea con más gente, sin tener que estar en grupo, sin tener que esperar a que el NPC vuelva a aparecer para ti, ni tener que enfrentarte sola a los enemigos, mucho más cómodo y sin colas.

Tindriel

Nunca he sido mucho de misiones de escolta por lo desesperantes que pueden llegar a ser. No es solo que el NPC vaya a dos metros por hora, sino que además se empeña en meterse por los peores sitios del universo en el que esté. Así que, normalmente, al tercer reintento, suelo dejar que el personaje en cuestión muera de mala manera y abandono la quest en cuestión. Si es que se puede. Pero hay una que me empeñé en hacer en su momento porque, vamos a ver, una no es de hielo.

Si habéis jugado al WoW os sonará Tooga. Y si no os suena, es que sois afortunadas que decidisteis ignorar sus ruegos. Tooga era un señor tortuga, separado de su mujer en el infernal desierto de Tanaris. El objetivo, llevarle con su paciente esposa que, por supuesto, estaba en la otra punta. Andando. Sorteando todo tipo de bichos y enemigos. Y con solo 30 minutos para hacerlo. Lo peor de todo era que Tooga tenía una curiosa afición a echar a correr a la primera de cambio. En dirección contraria al objetivo, por supuesto.

No recuerdo los intentos o las horas que me llevó hacerla, pero finalmente pude reunir al matrimonio en aquel paraje infernal. Gracias, por supuesto, a la ayuda de unos cuantos compañeros de guild que se apiadaron de mí y decidieron ir a mi lado, matando a todo lo que se acercara a menos de 100 metros…

Nébore

Misiones de escolta. ¿Qué tendrán que provoca el terror entre los jugadores? Puede que sea la dificultad de proteger a un NPC con obvios deseos de morir. O el absoluto aburrimiento. O la tendencia de tu compañero a atascarse en cada esquina. O la lentitud con la que avanza. Tal vez sea algo de eso, quién sabe.

Y, a pesar de todo, tengo que reconocer que me ha costado pensar en una misión concreta sobre la que hablar. Supongo que el trauma ha borrado esa parte de mi memoria. Pero tras un rato mirando al techo intentando concentrarme, algo se activó en mi mente, algo que llevaba tiempo reprimido. Un paisaje cubierto de arena, una pequeña niña enmascarada, un adolescente cuarentón con un libro parlante. Sí, estoy hablando de NieR (no de NieR Automata, que siempre tengo que especificarlo).

Adoro este juego, pero eso es lo de menos. Estáis aquí para ver sangre, así que al grano. Durante la primera mitad del juego tendremos que rescatar a un niño de un templo en medio del desierto. Problema: el edificio está oculto por una eterna tormenta de arena. Aquí entra en escena nuestra adorable molestia, Fyra, una niña que se ofrece a guiarnos. Y ya sabéis lo que sigue.

Durante esta misión tendremos que seguir a la pequeña, que obviamente camina muy lento, a través de un terreno monocromo y aburrido. Porque, ¿qué hay más emocionante que caminar despacito por el desierto? Pues tener que detenerse a proteger a la niña. De vez en cuando aparecerán manadas de lobos que intentarán arrancarnos nuestra deliciosa carne, y por supuesto Fyra se quedará completamente quieta hasta que los hayamos matado a todos. Hecho esto, podremos seguir con nuestro lento paseo.

Y diréis: “¿Por qué no la adelantas y buscas el templo por tu cuenta? No puede ser tan difícil.” Por desgracia olvidáis el principal efecto de las tormentas de arena en los videojuegos. No es que dificulten la visión, es que como te desvíes mínimamente del camino te devuelven al inicio. El único modo de llegar a nuestro destino es pegarnos a nuestra guía e ir cantando algo, porque de algún modo hay que combatir el aburrimiento.

Por suerte el resto del juego merece la pena, pero mi odio a la arena tardará en desaparecer.

Ka’alshya

Le había estado dando vueltas a esto pero no recordaba ninguna misión concreta en la que tuvieras que proteger a un aliado. Sin embargo, de repente, cerebro cósmico apareció. Me han venido dos escenas a la cabeza al pensar en esto: la primera es una misión del juego Spyro 2, en un nivel llamado Colina Fracturada; la otra, son partes del juego Resident Evil 4.

En Spyro 2 tienes que hacer una serie de misiones secundarias para obtener unos orbes, estos sirven para abrir el portal que te lleva de regreso a las Tierras Del Dragón. Pues bien, en Colina Fracturada hay un momento en el que tienes que escoltar a un científico fauno que lleva una poción para poder liberar a tu amigo Cazador quien, por alguna razón, tiene los pies metidos en una piedra. Todo iría bien de no ser porque hay gólems enormes que intentarán aplastar al científico, el cual tomará el camino más largo y más enrevesado para llegar a su destino. Es muy frustrante porque cuando cuando crees que ya estás llegando porque VES el final, el muy… decide darse la vuelta y dar un rodeo. Siendo aplastado y teniendo que volver a empezar. No es que sea difícil, pero requiere que hagas muchos intentos para memorizar la ruta, podéis verlo en este gameplay (minuto 7:43).

Resident Evil 4 fue el juego en el que acompañamos a Leon S. Kennedy de ruta por España, concretamente a una zona perdida en alguna montaña con lago y mar incluído y en el que los habitantes tenían un deje mexicano en el acento. La misión de Leon era rescatar a la hija del presidente de Estados Unidos: Ashley Graham, quien cumple al cien por cien el papel de dama siempre en apuros que sólo está para causar problemas.

Ashley se pasa todos los tramos del juego en los que está contigo (porque el resto se los pasa SECUESTRADA) gritando, pidiendo ayuda, haciéndose bolita en el suelo sin moverse, diciéndote que a dónde vas dejándola ahí sola y siendo secuestrada cada dos por tres. Porque como no huye ni se esconde, sólo se queda agazapada en el suelo, es habitual que los enemigos la cojan y se la lleven a cuestas por alguna puerta si te despistas. Y entonces sale el Game Over y a volver a empezar.

Además, es muy difícil de proteger mientras intentas que una horda de enemigos no te rebane la cabeza con una motosierra. Supongo que ahí radica la dificultad del juego: es un personaje que se pasa todo el juego poniendo de los nervios al jugador y que, además, no hace literalmente nada. Sólo ponerte de los nervios con sus gritos.

Bien jugado, Capcom. Bien jugado.

MissFreakAlice

De entre todas las misiones de escoltas que se me vienen a la cabeza, hay una que ha saltado como un flash y que me ha traído grandes recuerdos.

Cuando era más joven, por no decir pequeña, me enganché bastante a la saga de Metal Gear. Era de los pocos juegos de sigilo que no me provocaban infartos ni me ponían de los nervios, y eso que si me descubrían se armaba una buena…

Recuerdo con especial… cariño una parte de Metal Gear Solid 2: Sons of Liberty donde, estando en la piel de Raiden, tenía que encontrar y escoltar en un largo y doloroso camino a Emma Emmerich.

No es que Emma sea un peso muerto, pero casi. Tiene fobia al agua y, para empeorar la situación, la zona donde se encuentra comienza a inundarse. Pero, por si yo aún pensaba que la misión iba a ser fácil, para colmo de los colmos, Emma no puede moverse con normalidad porque le han inyectado algún tipo de sustancia que le deja las piernas como si de flanes se tratara. Y, por si una sesión de buceo hubiese sido poco, se repite otra vez. Por si me quedé con ganas de más. Ojo, que el hecho de llevar una acompañante no quiere decir que no haya enemigos, los hay y no pocos. Ilusa de mí.

En resumen: hay que llevar de la manita a una genio de las IAs y la lógica computacional con la capacidad física de una ameba hasta su hermano, Hal ‘Otacon’ Emmerich, y hasta el terminal donde activar un programa para anular el Arsenal Gear, teniendo de por medio a grupos terroristas y a algún que otro señor intento de vampiro. Para colmo final, el desenlace que tiene la historia de Emma no fue, ni es, de mi agrado para nada.

Creo que nunca sentí tanta rabia tras ver mis horas de esfuerzo y sufrimiento tiradas a la basura en pocos segundos. Como siempre digo, una imagen vale más que mil palabras, y aquí os dejo con muchas imágenes para que sufráis, pero flojito:

(Vídeo propiedad de Shirrako)


Estas han sido algunas de las misiones de escolta que han marcado a nuestras redactoras. ¿Y tú? ¿Qué misión de este estilo recuerdas?

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Dunkel
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Mi primer amor fue atrapar fantasmas con mi Commodore 64. Continuó aprendiendo mitología griega con los puzzles de Sierra y atrapando criminales junto a Sherlock Holmes. Pero supe que estaba perdidamente enamorada cuando preparé grog con ron, SCUMM y muchos ingredientes corrosivos. Azeroth es mi segundo hogar.

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