Correré, volaré, con el viento cabalgaré
Análisis de Horizon Forbidden West (PC)
11/04/2024 | Aonia Midnight | No hay comentarios
Soy la clase de persona que, a pesar de tener una PlayStation 5 en casa, espera con paciencia la llegada a PC de sus exclusivos, y reza para que salgan bien. En el caso de Horizon Forbidden West es sobre todo cuestión de que prefiero disparar con ratón y teclado que con mando. Pero también porque es donde más tiempo le puedo dedicar a los juegos. En especial aquellos que invitan a echar tantas horas como haga falta para explorar cada rincón. Y habiendo invertido algo menos de 100h en Horizon Zero Dawn, sabía que este no iba a ser diferente.
Cierto es que el manejo con teclado de la saga Horizon no es el más cómodo en combate, al menos al principio. Y existe la posibilidad de ajustar la asistencia al apuntado a nuestras necesidades en caso de que queramos probar, con Horizon Forbidden West, las maravillas del DualSense. Sin embargo, yo abandoné pronto el mando —con pena, eso sí, porque está muy bien aprovechado— y disfruté del título con ratón y teclado. Además, podemos reasignar los controles en cualquier momento, por si esquivar con Control Derecho o agacharnos con C nos rompe los chacras… o la espalda.
También nuestros primeros pasos servirán no sólo para ponernos al día con la historia sino también como tutorial. Y podremos activar o desactivar una opción que nos refresque algunas mecánicas cuando sea necesario. Aunque prácticamente tendremos automatizados los movimientos si venimos de Horizon Zero Dawn. Y es que si algo sentiremos tan pronto como tomemos el control de Aloy será que el tiempo no ha pasado, en el mejor de los sentidos. Algo que llama la atención, ya que han transcurrido algunos años para quienes jugamos, aunque para nuestra protagonista y el resto de personajes apenas hayan pasado unos meses.
Es decir, a pesar de que los controles en teclado son extraños al principio, la verdad es que no tardaremos en hacernos a ellos. Y ver cómo han pulido estos e integrado nuevas mecánicas, como si siempre hubieran existido, deja una sensación parecida a la de volver a casa tras mucho tiempo. Además, es algo que se traslada a todo su contenido. De forma que lo nuevo se integra con lo anterior como si siempre hubiera estado ahí, pero no lo hubiéramos descubierto. Cada personaje, zona o máquina ya formaban parte de Horizon, pero todavía no lo sabíamos.

Y es que tras la batalla final vivida en Horizon Zero Dawn, Aloy descubre que todavía queda mucho por hacer. La tierra sigue muriendo al paso de una plaga que amenaza la supervivencia de la humanidad, así como duras tormentas y la aparición de máquinas especialmente agresivas. Y por si fuera poco, Sylens, el hombre que nos ayudó, parece tener mucho que explicar. La búsqueda de una solución nos hará cruzar la frontera oriental, hacia un lugar cuya tregua bélica y política depende de una Embajada pendiente de celebrar.
Como era de esperar, ni el viaje ni el encuentro salen según lo previsto y pronto estaremos viajando por territorio Tenakth, interfiriendo en cuestiones políticas ajenas a nuestra protagonista. Todo sea por el bien de nuestro objetivo final, que sí engloba a todas las tribus a ambos lados de la frontera. Eso sí, sobra decir que nuestro camino estará plagado de desvíos tanto en forma de misiones secundarias como de coleccionables. Y es que ya que nos plantan en un mapa tan extenso y bonito qué menos que perdernos explorando y ayudando a otras personas. El modo foto no se va a quemar solo.
Además, nuestros paseos de un lado para otro nos otorgarán experiencia que se transformará en puntos que distribuir en un amplio árbol de habilidades. Lugar en el que aprenderemos movimientos especiales para el combate que marcarán la diferencia. También nos ayudará a encontrar atuendos, armamento y recursos de sobra para mejorar nuestro equipamiento tanto como deseemos. Y descubriremos toda clase de información tanto de los Antiguos como de las tribus y lugares que visitemos.
Por su parte, podremos modificar cada arma y atuendo con bobinas para adaptarlas a nuestras necesidades en la medida de lo posible. Lo que nos permitirá prepararnos para los encuentros que nos esperan, que ni serán pocos ni serán (siempre) sencillos. De igual modo que lo hará desbloquear técnicas de arma, un tipo de ataque tan poderoso como útil. Bien es cierto que deberemos saber cuándo luchar, cuándo huir y cuándo intentar pasar con sigilo. Pero en caso de que no quede otra que combatir, lo ideal es utilizar el Foco y analizar a nuestros enemigos para obtener información sobre puntos fuertes y débiles. Y si los enfrentamientos nos resultan demasiado fáciles o difíciles, siempre podremos cambiar el modo de juego en el menú correspondiente.

Aquí también encontraremos diversas opciones de accesibilidad, así como la posibilidad de modular tanto los diferentes puntos del apartado sonoro como el tamaño de los subtítulos. Y podremos añadir un fondo, aunque se echa en falta que nos permitan reducir la opacidad. De igual modo, encontraremos múltiples opciones para calibrar el apartado gráfico tanto como nuestros ordenadores lo permitan para disfrutar de lo increíblemente bien que se ve.
Y es que si hay algo que destaca sobre todo lo demás en un juego redondo de por sí son sus increíbles gráficos. No es sólo la forma en que quita el aliento con la calidad de sus texturas, luces y sombras. Es la naturalidad con la que todo se integra, aportando el realismo más conseguido que hemos visto en años. Algo que hará que tardemos en responder a un diálogo o en abandonar un espacio porque estamos alucinando con la calidad de los detalles.
Tampoco es exclusivamente una cuestión visual, ya que también las animaciones están de lo más logradas. Tanto Aloy como el resto del elenco se moverán con naturalidad tanto en los diferentes escenarios como durante las conversaciones. Detalles en apariencia nimios como desviar la mirada con ciertos comentarios, gesticular con las manos o modificar la postura corporal nos parecerán tan reales como en una película. Y no será algo reducido a diálogos y cinemáticas, ya que podremos ver estas animaciones en los diferentes lugares que visitemos.
En cuanto a los escenarios, nuestros pasos ya no dependerán de las zonas destacadas con elementos en amarillo, podremos escalar con total libertad. De hecho, si activamos el Foco, no sólo veremos recursos recolectables o información relevante sobre animales, máquinas y demás, también esa posibilidad de subir a lo más alto. También a lo largo de la aventura desbloquearemos formas de interactuar con determinadas cosas. O de alcanzar ciertos lugares, como con el Alaescudo, un parapente que nos permitirá planear desde grandes alturas. Al igual que ocurre con el armamento, la munición o las habilidades de combate, entre otras cosas.
Cabe decir que podremos escoger el nivel de asistencia en cuanto a información del HUD, por si preferimos una experiencia guiada o una que nos permita explorar por nuestra cuenta. Esto no afectará a los tutoriales o elementos importantes del estilo. De igual modo que podremos decidir si la pantalla de carga nos ofrece mensajes informativos o no. Y si nos agobia explorar bajo el agua, existe la posibilidad de respirar indefinidamente y mejorar la visibilidad.

Horizon Forbidden West nos vuelve a introducir de lleno en un mundo que atrapa e invita a sumergirse perdiendo la noción del tiempo. Una de esas veces en las que sabremos cuándo empezamos a jugar, pero no cuánto durará la sesión. O cuánto tardaremos en alcanzar nuestro objetivo, ya que desviarse del camino es tan satisfactorio como inconsciente.
Aloy sigue siendo tan indómita como la recordábamos, con salidas de tono que nos arrancarán más de una sonrisa, aun pudiendo elegir entre diferentes formas de responder. Además, hablará para guiarnos a lo largo de la aventura, aunque a veces demasiado si nos hemos parado a explorar o disfrutar de las vistas. Y el resto del elenco, tanto antiguo como nuevo, también nos despertará todo tipo de emociones. Así como ofrece una diversidad digna de análisis… o de libro de arte.
Ni que decir tiene que la continuación de la historia está a la altura de Horizon Zero Dawn. Y se extiende tanto a lo largo de Forbidden West como de Burning Shores, el DLC incluido. Una trama que de nuevo pondrá sobre nuestra protagonista una tarea abrumadora para la que no siempre se sentirá preparada. Y de la que podremos disfrutar en múltiples idiomas, entre ellos el nuestro, tanto para textos como para diálogos, recuperando a la increíble Michelle Jenner como Aloy. Sin embargo, es una verdadera pena que no se haya reconocido ni su tremenda labor ni la del equipo de traducción y localización en los créditos finales.
En Horizon Forbidden West disfrutaremos de un juego que invita a tomárselo con calma, descubriendo cada elemento a su debido tiempo y explorando tanto como nos apetezca. Además, su estructura facilita desviarse de camino a la misión principal, completando lo secundario a nuestro paso, mientras avanzamos con un objetivo concreto. Pero también ir directamente a lo importante, dejando a un lado lo opcional. Aunque no es algo que recomiende, debido a la riqueza de su historia, sus personajes y su trasfondo. Y es que no se me ocurre otra forma de disfrutar de este juego como merece que no sea sumergiéndonos de lleno y dejándonos atrapar de principio a fin.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

