Pues ya tenemos GOTY 2025
Análisis de Split Fiction
13/03/2025 | Aonia Midnight | No hay comentarios
“Qué pasada de juego”. Eso fue prácticamente lo único que pude decir durante buena parte de mi partida de Split Fiction y durante los créditos finales. Es más, cuesta encontrar las palabras para expresar lo muchísimo que me gustó incluso aunque estaba segura de que lo haría. Split Fiction es el juego del año y no me importan los grandes lanzamientos que ya han visto la luz ni los que quedan por salir. Y es que lo que hace Hazelight con esta historia y sus mecánicas no lo va a hacer ningún otro título. Y lo digo siendo plenamente consciente de lo que está por salir, de las ganas que tengo de muchos de esos juegos y de las sorpresas que puedan llegar.
Dicho esto, no sé qué hacéis aquí en vez de comprando Split Fiction y/o buscando a alguien con quien jugarlo en local o con el Pase de Amigo. Además, independientemente de la plataforma que use cada cual, porque tiene crossplay. ¡Ah, que necesitáis más! Está bien, entremos en historia, mecánicas y demás, pero si os gustaron Brothers: A Tale of Two Sons, A Way Out y, sobre todo, It Takes Two, no hace falta más. Hazelight Studios lo ha vuelto a hacer. Un cooperativo increíble que solamente podremos jugar con otra persona y a pantalla partida.
Bueno, lo de la pantalla partida dependerá del momento, dado que irá variando según el escenario o lo que debamos hacer. No, la otra persona no es negociable, se siente. De hecho, no hay forma humana de jugar en solitario y que al otro personaje lo manejara un bot haría que perdiera toda su esencia. Y es que ya lo dijo el Libro del Amor del Dr. Hakim en It Takes Two: lo importante es la CO-MU-NI-CA-CIÓN.
Split Fiction nos pone en la piel de Mio y Zoe, dos escritoras deseando publicar sus historias. Y hasta aquí llegarán sus parecidos, dado que son tan completamente opuestas como el día y la noche. Mio es fría, reservada, combativa y fan de la ciencia ficción. Mientras que Zoe es cálida, cercana, abierta y fan de la fantasía. Ambas acuden a las instalaciones de Rader Publishing para participar en un proyecto que permitirá que sus historias vean la luz. O eso cree Zoe cuando les piden que se pongan unos pijamas futuristas y que se coloquen en lo que se convertirán en cámaras de inmersión. Mio, sin embargo, no es tan confiada y tras unos momentos de tensión acaba compartiendo burbuja con Zoe. Algo que no le va demasiado bien al aparato.
Al parecer, estas cámaras permiten a las personas que participan en el proyecto revivir sus historias sumergiéndose en ellas. Y con “historias” quiero decir las obras que han escrito, estén acabadas o no. Por tanto, las burbujas no están preparadas para soportar las creaciones de dos personas… y menos dos tan opuestas como Mio y Zoe. De modo que el CEO de Rader Publishing exige que las saquen de la máquina y, ellas, por su parte, intentarán hacer lo propio. Para ello, nuestras protagonistas deberán buscar los fallos creados por su situación para intentar forzar que el aparato las expulse. O más bien confiando en que esto sea lo que suceda. A fin de cuentas no tienen muchas más opciones.
Y dado que ambas mentes creativas están atrapadas en la misma burbuja, las historias que revivirán serán tanto de Mio como de Zoe. Esto significa que iremos saltando de los mundos de Mio a los de Zoe hasta dar con los fallos. Obras completas, historias a medias, ideas sueltas y experimentos creativos. Y se traduce como un sinfín de situaciones que nos harán reír, llorar, estresarnos y, sobre todo, empatizar con ambas protagonistas. De hecho, incluso ellas acercarán posturas comprendiendo tanto el contexto como los intereses e inquietudes de cada una. Así, sin apenas darnos cuenta, seremos incapaces de soltar los mandos, deseando descubrir más y, ya que estamos, recorrer cada rincón de sus mundos de fantasía y ciencia ficción.
Durante la aventura, y siguiendo la estela de otros títulos del estudio, correremos, saltaremos, nos balancearemos con nuestro gancho y resolveremos toda clase de rompecabezas. Eso sí, no usaremos el gancho en cualquier momento, sino cuando sea estrictamente necesario (y nos lo indiquen). Por su parte, los puzles no serán complejos, pero será necesario superarlos para avanzar y nos obligarán a observar el entorno. Además, dos cabezas piensan mejor que una, por si las cosas no están del todo claras para alguien del equipo. Y recorrer los escenarios no sólo nos dará pistas de lo que hacer, sino que a menudo nos llevará a pequeños entretenimientos. Algunos de los cuales están relacionados con logros y otros con referencias a títulos anteriores de Hazelight. Y, por ejemplo, sentarse en un banco como hacíamos en Brothers hará que nuestras protagonistas se tomen un respiro y conversen un poco.
Si nos desviamos lo suficiente, descubriremos las subtramas, bocaditos de historias creadas por Mio y Zoe. Y ligeros cambios de ambientación, dado que las subtramas de una se encontrarán escondidas en la obra de la otra. Aquí pasaremos considerablemente menos tiempo que en la historia principal, a modo de minijuegos, pero merece la pena desviarse y tratar de dar con las doce subtramas. No sólo para darnos un respiro, sino también por el placer o la curiosidad por conocer todo lo que esconden las creativas mentes de nuestras protagonistas.

En cuanto a la pantalla partida, sólo puedo decir dos cosas. Por un lado, que puede parecer que será un incordio, pero resulta comodísima incluso en pantallas más reducidas. Con sus limitaciones y demás, ya me entendéis. Por otro, que tiene todo el sentido del mundo que funcione así, no tanto en momentos en los que Mio y Zoe están juntas, pero sí cuando se separan. Y es que tener a la vista la media pantalla de la otra persona nos permitirá, por ejemplo, atinar con la puntería o la perspectiva. Otros aspectos increíblemente bien manejados de este apartado de Split Fiction prefiero que los descubráis jugando, porque a mí me flipó experimentarlo sin saber nada. Eso sí, sabed que la pantalla no estará partida continuamente. Habrá escenarios y situaciones de pantalla completa y cambios de perspectiva también con el campo de visión amplio.
Y hablando de aspectos bien llevados, cómo no mencionar su apartado audiovisual, donde no sólo brilla la parte visual y sus detalles, sino también lo sonoro. Y, por supuesto, un cuidado doblaje y trabajo de traducción y localización, con los equipos debidamente acreditados. Todo ello, digno de hacernos quemar el botón de capturar pantalla para congelar una expresión, una frase o un escenario para la posteridad… o como meme o decoración. Aparte de momentos que nos volarán la cabeza y querremos guardar en nuestra memoria para ponerlos sobre la mesa al hablar de videojuegos. ¿Que los videojuegos no son arte? Juega Split Fiction y chitón.
Por su parte, podremos jugar tanto con ratón y teclado como con mando, aunque es preferible la segunda opción. Y funciona estupendamente en Steam Deck, pero gana mucho jugarlo en un monitor de mayor tamaño para no perder detalle. También podremos escoger qué personaje manejar antes de iniciar cada partida, por lo que no tenemos que atarnos a Mio o a Zoe si queremos ir alternando. Y existe la posibilidad de pedirle a la otra persona que nos pase una zona que se nos haya atragantado por falta de habilidad. No siempre será posible, pero ya es algo. Sobre todo teniendo en cuenta que no cuenta con modos de dificultad, aunque sí con ciertos ajustes de accesibilidad que pueden facilitarnos la vida.
Split Fiction tiene todas las papeletas para ser el juego del año en una industria donde a menudo se echa en falta algo que realmente marque la diferencia. Más allá de las decisiones referentes a inclusividad y representación o sobre cuánto tiene que vender un juego para que no cierren el estudio. Incluso de si funcionan mejor ciertas mecánicas, historias o géneros o, por el contrario, hace falta más creatividad y más salirse del “mismo juego, sombrero nuevo”.

Sea como sea, y bebiendo directamente de títulos anteriores del estudio, se trata de un juego cooperativo increíble en el que se ha mantenido lo que funcionaba y se ha innovado en lo que se podía. Y el resultado es tan único como lo fue en It Takes Two, invitándonos a jugar de una forma ya característica. Sumergiéndonos en una aventura cooperativa en la que la comunicación es clave, sin frustrar más de la cuenta. Disfrutando de la acción, transitando diferentes emociones y deseando volver con otra persona o en otro momento. No porque escoger tal o cual camino vaya a cambiar la historia, sino para ver cómo nos desenvolvemos con el cambio. O porque queremos revivir un momento o escenario concreto. O por puro completismo, ya que no sólo su duración —unas 15 horas— lo permite, sino que además cuenta con selector de capítulos que facilita las cosas.
En cualquiera de los casos, escribo estas líneas apenas 12 horas después de haber completado la partida. Y ya estoy pensando en dejar escrito mi fragmento para los Game of the Year 2025 de Todas Gamers. Además de haber advertido a mi pareja de que quiero completar los logros que se quedaron atrás. Por supuesto, tenemos que jugarlo en directo y también revivirlo con alguien de Patreon. Y ni cotiza que se lo voy a tener que regalar a mis padres, lo que sin duda significa que tendré que jugarlo de nuevo. ¿Es posible que mi burbuja de inmersión sea Split Fiction? Es posible. Asumo que sabréis cuáles son las subtramas que encontraré. Aunque si comparto burbuja con el Ingeniero, supongo que me esperan innumerables carreras de coches.
Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

