El miedo es una emoción que nos acompaña a lo largo de toda nuestra vida. Desde que nacemos e interactuamos con el entorno, comenzamos a percibir estímulos que, aunque después resultarán ser de lo más inofensivos, serán tan desconocidos para nosotros que nos parecerán amenazadores.

Esa sombra de nuestro muñeco de peluche en la pared de la habitación, ese susto que nos dan cuando tenemos hipo, la montaña de ropa en nuestra silla con forma extraña… Las primeras veces que vemos una película de terror con adultos y tenemos que taparnos los ojos porque sabemos que algo desconocido acecha a los protagonistas y, aunque sentimos la necesidad de verlo, no queremos hacerlo.

El miedo es aquella sensación que alberga nuestro cuerpo ante lo desconocido. Esa tensión en los músculos, el sudor frío, el cosquilleo en el estómago, los latidos rápidos de nuestro corazón y las ganas de huir.

Silent Hill
Aquí ha habido movida (Silent Hill: Homecoming)

Pero si hay una emoción que acompaña al miedo y se convierte en su fiel colaboradora, es la sorpresa.

La sorpresa es una de las emociones que pueden aparecer antes del miedo. Si bien este aparece en nuestra mente cuando creemos que algo nos va a hacer daño o sentimos una amenaza y hemos de estar preparados, la sorpresa llega para alertarnos. Recorrer un pasillo y escuchar un sonido detrás de ti, pasar por una sala llena de marionetas inmóviles que comienzan a moverse cuando vas a pasar a otra habitación… Da igual que estemos jugando a Amnesia, The Conjuring House o Devil May Cry. La sorpresa es la fiel amiga del miedo en los videojuegos. En todos.

Creando el miedo

Un videojuego no tiene que ser de miedo para asustarnos. Todos recordamos cómo algunos monstruos o jefes en videojuegos nos han dado auténtico terror. Nos han hecho saltar de la silla, tirar el mando, gritar o darle a todos los botones mientras nos ponemos nerviosos al intentar huir. Más allá de estas reacciones, al final el miedo nos ha ayudado a reaccionar (de forma más o menos elegante) a situaciones en las que nuestro personaje corría verdadero peligro.

¿De qué forma usan el miedo los videojuegos? Vamos a analizar un poco esas particularidades que acaban haciéndonos tensar todos nuestros músculos o saltar de la silla con la gracilidad de una bailarina realizando un assemblé.

Contexto

Tanto la historia como los mapas, el diseño del entorno, los paisajes y sonidos de un videojuego nos ayudan a sentirnos parte del mismo. Nos ayudarán a mantener la tensión en esos momentos clave del juego en los que sus creadores quieran que sintamos pavor o estemos alerta. Normalmente, en los videojuegos de terror esta tensión se buscará durante casi todo el juego, pero hay otros ejemplos de videojuegos en los que determinadas misiones o escenarios van a incluir un contexto terrorífico, sin ser el videojuego de terror propiamente dicho.

Desde el momento en que las marionetas de madera cobran vida en Devil May Cry hasta nuestra llegada al manicomio en Thief, pasando por las misiones llenas de monstruos e historias para no dormir en The Witcher: la atmósfera en los juegos puede hacer que pasemos de estar jugando tranquilamente a querer huir de donde estemos o dar a todos los botones esperando poder acabar con nuestro enemigo sin salir muy mal parados de la pelea.

DMC
Perdone, tiene usted algo en la mano (Devil May Cry)

La luz, los escenarios que tradicionalmente relacionamos con ambientes de terror (largos pasillos, casas encantadas, manicomios o cementerios), la música… Todo va a ayudarnos a crear la atmósfera que deseamos y nos ofrecerá un extra de tensión durante todo el juego o en ciertos puntos del mismo.

Diseño de personajes

Por supuesto, junto con el contexto o ambiente del juego en general, llega el diseño de personajes. Desde luego, si luchamos contra fantasmas, zombis, monstruos o contra el propio ser humano que nos amenaza con una sierra mecánica en el exterior de la casa donde pasamos nuestras vacaciones, el diseño de personajes es crucial. Si para mantener la tensión necesitamos historia, sonido y ambientación, el miedo llegará también cuando veamos a ese personaje que quiere acabar con nosotros en Outlast o cuando conozcamos la historia que acompaña a un personaje con el que vamos a encontrarnos.

Respecto a los recursos más usados en videojuegos, hay que decir que lo que nos da miedo es algo bastante subjetivo. Basándonos en nuestras propias experiencias, podemos experimentar más tensión en un escenario en el que tenemos que escondernos y avanzar con sigilo que en otro en el que tengamos que ir hacia delante repartiendo espadazos, por muy especialmente diseñado que esté nuestro enemigo.

Puede que decidas dejar un juego tras ver que recurre mucho al jumpscare y acabes por evitarlo o también que estos recursos te den más ganas de jugar, pero que la atmósfera de tensión te pueda.

Bioshock
Dale a la palanca, dale (Bioshock)

Teniendo en cuenta esto, nosotras os dejamos con algunos videojuegos que creemos que pueden ser ideales para pasar la noche de Halloween y nuestras reseñas sobre ellos. ¡Es la noche del terror y hay que sufrir disfrutar! (Eso sí, ojito con los TW, leed las reseñas antes de jugar).

Podemos comenzar la noche huyendo de Jason y luego sumergirnos en el mundo que nos presenta Fran Bow. Puede que queramos comprender la oscuridad que nos presenta Hellblade o revivir aquel cuento que nos contaban cuando éramos unas criaturitas y que en The Path se vuelve algo macabro. Aquí van nuestras sugerencias:

Todo depende de ti, es posible que pases más miedo una noche en Five Nights at Freddy’s que enfrentándote a un grupo de zombis en Left 4 Dead. Cada persona tiene sus disparadores. Vampiros, fantasmas, monstruos, demonios, payasos, peluches… ¿a qué le tienes miedo?

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