Jugando con la ansiedad

Jugando con la ansiedad

Estamos seguras de que todas las personas que lean este artículo, en algún momento de su vida, han sentido cómo se les acelera la respiración, tal vez un dolor en el pecho o en el estómago y, posiblemente, cómo sus músculos se tensaban. Esta es la reacción natural de nuestro cuerpo al prepararse para huir de una situación que entendemos como peligrosa, tal vez provocada por dar demasiadas vueltas a una preocupación. Todos, absolutamente todos, en algún momento, hemos sentido ansiedad.
Sentir ansiedad es normal, es necesario y va a formar parte de nuestra vida.

La ansiedad no es más que una respuesta anticipatoria frente a una posible amenaza que sentimos que puede llegar en el futuro. En palabras de Artemis, nuestro ajolote favorito, la ansiedad se da ante la expectativa de que algo pueda ocurrir, sea real o no.  Sin embargo, en algunos momentos y para algunas personas, la ansiedad se convierte en algo más. Deja de ser una sensación puntual, una respuesta lógica ante una situación complicada, y se vuelve algo más cotidiano, por lo que acaba afectando a nuestra calidad de vida. Puede que en estos casos estemos ante un trastorno de ansiedad, algo de lo que hablaremos en otros artículos.

Hoy vamos a centrarnos en nuestras distintas formas de canalizar la ansiedad, concretamente en los videojuegos como herramienta para este fin, pero antes es importante aclarar algo:

Lo que vamos a compartir aquí son experiencias personales. Sí, nosotras también tenemos ansiedad. Nos sentimos como tú y por eso hemos decidido contarte cómo nos ayudan los videojuegos. Es posible que a ti no te ayuden los mismos que a nosotras, de hecho, es posible que para pasar esos momentos de ansiedad decidas hacer otra cosa, por esa razón no pretendemos con este artículo compartir soluciones, sino experiencias. Somos conscientes de que la ansiedad no va a irse porque juguemos a Overwatch, GTA o Stardew Valley, pero forman parte de nuestras vías para canalizarla y queremos compartirlas con vosotros.

¡Venga! Si queréis ver cómo algunas de las redactoras de Todas Gamers tratamos de canalizar la ansiedad con los jueguicos seguid leyendo:

 

Aonia
Durante gran parte de mi vida he sido una persona de las que escuchan los problemas de los demás y se guarda los suyos hasta explotar, por lo que los videojuegos siempre han sido como una válvula de escape para mí.
E, igual que los problemas personales, las formas de —los juegos para— afrontarlos evolucionan. Al principio, los problemas con compañeras de clase se evaporaban jugando a Los Sims. Parecía más fácil controlar monigotes que enfrentarme a determinadas situaciones en las que no importaba la opción que escogiera, siempre acababa perdiendo.

Cuando las interacciones sociales aumentaron el nivel y Los Sims requerían más atención de la que estaba dispuesta a dirigir, pasé a Skyrim, donde podía perderme durante horas haciendo nada, disfrutando del paisaje, de la banda sonora y de misiones básicas.
A día de hoy, cuando he tenido un mal día, me meto en la piel de Zoey (Left 4 Dead) sola o con mi pareja —que suele encarnar a Bill— y me enfrento a las hordas de zombis tantas veces como sea necesario. Así, de primeras, puede parecer que con los años he acabado recurriendo a la violencia para descargar mis frustraciones o emociones, pero nada más lejos de la realidad (que un poco, también). Es una cuestión de desconexión de la realidad, de adrenalina y despersonalización de los problemas, donde tarde o temprano algo me hace reír. Una inmersión en la que hay un enemigo marcado y que hay que eliminar; lejos de la azarosa y compleja realidad, donde cada paso que damos está marcado por una serie de causas y consecuencias, convirtiéndose en un enredo de decisiones blancas, negras y grises.

Por último, recientemente he encontrado el juego perfecto para mí a la hora de calmar la ansiedad: Zenge. Se trata de un juego de puzles para Android, nada complicado y que va contando una historia, acompañado de una musiquita maravillosa. Relajante a más no poder.

 

Rena
En mi caso, los juegos que son repetitivos o de mucha marcha hacen que mi cabeza se acabe cansando y deje de pensar dándole vueltas a lo que me me genera ansiedad en ese momento, más que lo que puede ser un juego de relax tipo Journey o un sandbox donde perderse e investigar como puede ser ahora para mí el Breath of the Wild. Juegos como el tetris, hacer sudokus, echar unas partidas rápidas al Overwatch u otro juego de dinámicas veloces, o mis queridos Picross, donde el mecanismo se hace tan cómodo y rápido dándote resultados satisfactorios (ver cuadros completos, ver una figura final), me llenan mucho. También como ya conté en este artículo, ver a mi hermano o a gente jugar también me relaja, pero tiene que ser con la persona al lado porque si no puedo ir comunicándome mientras tanto me agobio más. Cuando tengo que escapar de un pensamiento obsesivo y muy negativo, los videojuegos son el primer recurso al que acudo porque es el que mejores resultados me da (estando yo sola), más que salir a la calle, leer un libro o cualquier otra actividad de ocio.

 

Dunkel217
Hasta hace relativamente poco tiempo creía que habían existido distintos videojuegos que me habían ayudado a superar momentos de ansiedad o estrés en mi vida. No fue hasta la llegada de The Witcher 3 cuando verdaderamente caí en la cuenta de qué elemento común tenían todos esos videojuegos: los caballos. Sí, los caballos. En más de una ocasión, con la necesidad de relajarme he recurrido a atravesar Velen o Skellige en búsqueda de contratos de brujo, pero junto a Sardinilla, ignorando por completo los viajes rápidos.

Echando la vista atrás y recordando títulos que me han causado esa misma sensación de paz y en los que me he adentrado en momentos de estrés, este elemento común volvía a aparecer. Mi ansiedad disminuía y mi humor cambiaba mientras recorría las tierras de Skyrim o Dragon Age Inquisition con mi montura, junto a Epona en Ocarina of Time e incluso en medio de un apocalipsis zombi cuando Ellie y Joel viajan a caballo en The Last of Us.
No sabría explicar muy bien el porqué, quizá se deba al sonido ambiente o a la música de fondo que suelen usar los videojuegos para esos momentos, o a una combinación de ambos. Lo que sí sé es que por el momento me quedaré con disfrutar del viaje a lomos de Sardinilla, en vez de usar los portales mágicos.

 

 

Anís
Contra la ansiedad: Journey.
Todos tenemos nuestras válvulas de escape, y hay veces que las cosas no pintan demasiado bien. Y ha habido épocas en mi vida donde lo que más necesitaba era algo bonito en lo que perderme para dejar de darle vueltas a la cabeza. Esos días los recuerdo borrosos, era difícil centrarse, tenía una tormenta constantemente en mi cabeza.
Un buen día tocó probar el Journey porque lo regalaron con el PS Plus.

No sé si soy capaz de explicar lo que ese juego consiguió conmigo; el primer escenario me absorbió, recuerdo querer hundirme en esas arenas, jugar en las dunas e incluso conectar con los seres que parecen alfombras voladoras y preocuparme por que alguno se quedase atrás. No había nada más, sólo mi cabeza repitiendo “pero qué bonito es esto”. Recuerdo explorar cada centímetro del mapa, una calidez increíble en el pecho mientras te deslizas duna abajo.
Y luego, el descubrimiento de recorrer el escenario con otro jugador, la complicidad, la conexión muda. A día de hoy es el juego al que vuelvo si necesito desconectar, días en los que lo veo todo gris y me siento demasiado abrumada para pensar.

 

Ana
Second Life es el lugar que me gusta usar para desconectar y relajarme conectando con algo que parece una realidad alternativa. Este metaverso está lleno de grandes constructores capaces de crear experiencias llenas de sensaciones. Desde los lugares que recrean un café de Venecia o un círculo de jazz hasta los lugares para rolear, con cualquier temática que podamos imaginar, o los inventos para emular una vida real a base de píxeles, hacen de esta plataforma mi vía de escape desde hace ya casi diez años.
He sido sirena y pirata, he peleado con vikingos desde mi barco, he vaciado mis cartuchos contra los huevos de aliens sin eclosionar y contra hordas de zombis. He paseado por sitios que no tienen nada que envidiar a Narnia o la Tierra Media, ni a la flota interestelar o al borde exterior. He conocido mentes brillantes, comunicadores, diseñadores, artistas… Personas.
Y lo uso aún hoy para aliviar el estrés por la enorme y diversa oferta de ocio: Galerías de fotografía, aulas de formación, radios y la capacidad de crear si lo puedes imaginar, de compartirlo y de conocer mentes maravillosas que parecen pintar aquello que, incluso, escapa a tu propia imaginación.

 

Meren
Dos de los juegos que más me ayudan cuando tengo la ansiedad a flote son Picross Luna. El poder ir rellenando las imágenes y tener que forzarme a centrarme sólo en eso me ayuda a rebajarla y focalizarla. Puedo pasar a lo mejor una hora seguida jugando, picándome mientras resuelvo el puzle e intento recordar la posición de algunos cuadrados. Me relaja tanto que las noches que no puedo dormir por la ansiedad me lo pongo y después de tres o cuatro puzles de 20×20 llega el sueño y caigo rendida. Cuando iba a trabajar en verano y tenía que pillar el transporte público temprano también me ponía a jugar para entrar despejada a la radio, y también jugaba en las vueltas a casa, cuando estaba harta de pasarme horas y horas en la redacción. Son dos juegos que me han ayudado a concentrarme en cosas concretas durante periodos largos de tiempo y a olvidarme (un poco) de lo que me estaba haciendo sentir así y evadirme de ese estado de ansiedad.

 

Darkor
Por lo general, los walking simulator me sirven para evadirme, y los juegos que pueden ser walking simulator si quiero, es decir, los de mundo abierto con cosas para explorar, como limpiar Tierras Interiores en Dragon Age Inquisition. Por lo general, me pongo algún podcast para tener ruido de fondo mientras me dedico a explorar. A veces también me vale con pasear y seguir las luces brillantes, y la música del juego me vale para evadirme.

Por lo general, juegos que tengan tareas mecánicas y repetitivas, como el minijuego de pesca de Dark Chronicle, que me exigen cierta concentración para no fastidiarlo, pero puedo poner el piloto automático para hacerlos.
Luego están los juegos de móviles que requieren poca atención, y un podcast de fondo, ya que no puedo oír un podcast sin estar haciendo nada, así que la combinación de ambos me distraen lo suficiente como para evitar el ataque, o que me entren los siete males.

 

Ángela
VA11 HALL-A: Cyberpunk Bartender Action

«This game is best played getting comfortable. Grab some drinks, some snacks, and enjoy. So sit back and relax. We hope you have a good time».

Así se presenta esta novela visual con una pizca de gestión de recursos desarrollada por Sukeban Games. Un futuro ciberpunk, un reparto variado e inmejorable, grandes momentos, profundas historias, oscuros secretos y buenas bebidas. Encarnamos la piel de Jill, bartender del Valhalla y trabajadora precaria. El juego cuenta con varios finales e incluso cabe la posibilidad de que no lleguemos a fin de mes. ¡Real como la vida misma! Podemos elegir la música que suena en la gramola durante nuestros turnos de trabajo, una buena manera de dar un ambiente personal y agradable a tu bar. Me resulta especialmente reconfortante tras un duro día de trabajo, un juego tranquilo que al igual que un buen amigo, te recibe con buena conversación y hermosísimas personas por conocer (bueno, tal vez no todas, pero veréis que todas ellas tienen algo de especial y guardan relación entre sí) y cargado de momentos muy emotivos a la vez que absurdamente divertidos. Trabajar en un bar en la vida real tal vez no sea lo más relajante pero, al igual que con los farming simulator, hay muchas profesiones que ganan a través de la pantalla. Así que siéntate y disfruta porque it’s time to mix drinks and change lives.

 

Tejada
Aunque la calma suele ser el contrapunto de un estado ansioso, hay muchas maneras de alcanzarla y no siempre es a través de  estímulos que necesariamente transmitan serenidad. En mi caso, el juego que mejor me ha ayudado a sobrellevar la ansiedad es GTA V por dos puntos clave que he encontrado en el juego, parecidos, pero no iguales: “liberar” y “libertad”.

Liberar porque pocos juegos me han servido tanto a la hora de soltar lastre, de desahogar la rabia, el estrés, la frustración, el miedo y la impotencia que me acaban llevando al estado ansioso.
Libertad porque el abanico de posibilidades es tan amplio que GTA V se adapta fácilmente a lo que necesito, ya sea pasearme en coche con la música a toda voz y a toda velocidad, destruir helicópteros con un lanzacohetes o robar un furgón blindado. Personalmente hay momentos en los que generar caos me ayuda a controlar mi propio caos, y qué mejor opción para ese fin que un entorno simulado como GTA V, donde el cielo es el límite.

Aquí, de chill en GTAV

 

Vanesa
Como ya he mencionado en alguno de mis artículos, tengo Trastorno de Ansiedad Generalizada. Es algo que me gusta decir siempre, porque a lo largo de mi vida sentir que había alguien que vive lo mismo que yo me ha ayudado, así que cuando tengo la oportunidad, hablo tanto de mi ansiedad como de mi depresión allá donde me dejan.

Ser capaz de canalizar la ansiedad es, para mí, fundamental, y es algo que no siempre consigo, pero sin duda los videojuegos se han convertido en grandes aliados. Aunque cualquier juego que me haga evadirme y centrar mi atención en otra cosa (si puedo) me sirve como apoyo, como Horizon Zero Dawn, por raro que suene para mí lo que voy a escribir, últimamente Overwatch me está ayudando bastante. Sí, los juegos online me dan más ansiedad. Pero en Overwatch he conseguido compartir momentos increíbles con otras redactoras, como HijaFruta, Laura Tejada, Morwen, Kaals, Darkor, Rena, Neith, Helena, Artemis, Hayrune o Aixa, en los que he sido capaz de reír y dejar a un lado la ansiedad que tenía en ese momento.

Soy consciente de que la ansiedad es algo que va a acompañarme toda mi vida, o al menos, eso creo ahora mismo. Puede que esté conmigo más tiempo de la cuenta y que se haya convertido en algo que acaba interfiriendo con mis actividades diarias, no puedo eliminarla de mi vida, porque también la necesito. Sin embargo, sí que puedo aprender a gestionar esos momentos y tratar de canalizar la ansiedad mediante, en este caso, los videojuegos.

 

Y vosotros, ¿con qué juegos canalizáis vuestra ansiedad?

 

 

 

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Laura Tejada
Laura Tejada @_LauraTejada

Escritora y creadora compulsiva de mundos imposibles. Vivo en un faro entre dos ciudades: una flota en las nubes, la otra está sumergida en el mar. Ad astra per aspera.

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Pedagoga trabajando en salud mental. Fundé www.perspectivamente.com y escribo en www.laincubadorapedagogica.com. Poco tiempo libre y mucho videojuego, peli y serie por disfrutar. La ansiedad me persigue pero soy más rápida (a veces).

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Pasionaria del Tales of Symphonia. Sincorazón obsesionada con el número 11. hack//. You cannot oppose fate, so... Blame your fate! Creadora del Insolente Color Rosita.

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Dunkel
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4 comentarios
Rena
Rena 21/04/2018 a las 12:22 pm

Maravilloso artículo, me ha gustado mucho leer sobre cada una porque la ansiedad es mi pan de cada día.

Gonzalo
Gonzalo 21/04/2018 a las 8:31 pm

Saludos!
Siempre es interesante pasearse por los artículos de esta pagina, en esta ocasion ademas de no ser la excepcion, me es un tema que me compete e interesa mucho que tiene que ver con las emociones, sentimientos y sus combinaciones…

La tratada acá, en mi caso, es algo rara jajaj… ya que mi pasión por los videojuegos me hace darme cuenta que puedo “dejarme llevar” o “fluir” con los juegos de la forma que todas las descritas aquí mencionan, aunque debo admitir que conecte más con testimonios de mundos abiertos o experiencias visuales y sus viajes.

En mi caso he debido mediar este “escape” porque compaginar ese tipo de experiencias con la realidad, me produce ansiedad al saber que el tiempo necesario para poder perderme en cada uno de los varios juegos que me interesan, es limitado y hay que administrarlo muy bien si pretendo lograrlo. Pero sí comparto la idea sobre el “poder” que tienen para aliviar parte de la carga que cada uno genera y/o tiene en su vida.

Suerte a todas. Gracias por compartir de cierto modo un poco de su intimidad y nos escribiremos en otros artículos… tal vez… jajaj

Antz
Antz 21/04/2018 a las 11:20 pm

Bufff….
Yo tengo ansiedad depresiva ( mi cerebro se acelera y empiezo a pensar en las cosas mil veces hasta q solo veo lo negativo de todo)
Los videojuegos desde siempre me han ayudado a q una parte de ese cerebro este blokeada haciendo calculos tacticos y no piense de mas (pantallazo azul cerebral le llamo yo)
Todo juego tactico o rpg por turnos:, fire emblem, etrian odyssey (o cualquier dungeon krawler), juegos de coleccionar criaturitas tipo Dragon Quest Monster Joker (juego al q juego todos los años) o Summoners Wars (de los pocos de moviles q me vician)
Este tipo de juegos blokean parte de este cerebro raruno q tengo.
Pero el q me ayuda a frenar y tb me sube la moral por el cariño q me provoca (feelins) es el Dungeon Keeper… el mejor de todos sin pensarlo.
Cada vez q alguien me pregunta por q juego a videojuegos esto es lo ultimo q se me ocurre decir, aunq es lo mas importante.

thebedisburning
thebedisburning 22/04/2018 a las 11:19 am

Chicas, vaya pasada de artículo os habéis marcado, ¡enhorabuena (me veo muy reflejada en muchos de los ejemplos)! 💕

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