Y para despedir este año y esta década, un año más os traemos la selección de los GOTYs de este año de nuestro señor Jesucristo 2019. Cosas muy variadas porque este año de cierre de década ha sido por todo lo alto y tenemos auténticas joyas que las redactoras hemos seleccionado y os traemos aquí, por si se os ha pasado alguna cosilla este año. Así que sin más, toca presentar la selección de este año, en una dura liza por desbancar a los Game Awards como referente de entrega de premios.

Darkor_LF

¿He decidido defender a muerte como GOTY de 2019 Kingdom Hearts III porque es la primera vez que puedo nominar un GOTY el año que toca? Pues un poco sí, no voy a engañaros a estas alturas. Dejando de lado las mofas y mi síndrome de Estocolmo con esta saga, tengo motivos genuinos para nombrar este juego como GOTY, y no volver a nominar un Final Fantasy. Pese a que el juego me ha gustado mucho y me lo pasé del tirón en una semana (cosa que hacía diez años que no pasaba), poniendo distancia el juego me ha dejado con una sensación agridulce. Algo parecido a cuando riñes a alguien porque sabes que podría haberlo hecho mejor. Porque la saga ha sabido hacerlo mejor, como la parte de la historia que en esta entrega en muchos mundos seguimos la historia que ya hemos visto en las películas y ya. También le falla la rejugabilidad/revisitabilidad de sitios: en las primeras entregas visitábamos varias veces los mundos porque debíamos seguir la historia o porque teníamos un nuevo poder que nos daba acceso a nuevas áreas. También echo en falta (en general) las cadenas de misiones largas que duraban todo el juego: las cartas de los moguris de Final Fantasy IX, el diccionario Albhed de Final Fantasy X, o la búsqueda de los 101 dálmatas o los tríos de colores en el primer Kingdom Hearts.

Como he dicho, la sensación es agriducle y la parte dulce compensa lo anterior. Cada uno de los mundos que visitamos es inmenso y precioso. Todo es una delicia visual y explorable con un montón de sitios por los que escalar con controles muy intuitivos. El combate es muy divertido con opciones todo el rato para activar comandos que lo vuelven todo frenético. El no tener que escoger a qué personaje llevar ni tener limitación de miembros del grupo lo hace maravilloso. Lo que más me gustaría destacar es que todo es muy interactuable y disfrutas con ello: las magias provocan diversos efectos en los enemigos y es muy satisfactorio usarlas para crear movimientos especiales, como propulsarte hacia arriba usando Aero++. Jugar a Kingdom Hearts III es volver a ser una niña pequeña que se emociona con todo, porque además la alegría de Sora es contagiosa, como ya he dicho a lo largo del año. Este juego ha sido toda una experiencia, pero no totalmente positiva por la complicación que es seguir esta saga. El propio juego es consciente de esto y se permite hacer chistes, que a estas alturas me hacen soltar una carcajada más que enfadarme. Porque si has llegado a este juego tras tanto tiempo (catorce años si contamos el lanzamiento de Kingdom Hearts II), ya estas cosas te importan menos, y además merece mucho la pena. Aunque sólo sea por ver a Sora con los ojitos brillantes y sonriendo una vez más.

Kingdom Hearts III (Square-Enix, 2019)

Laura Tejada

Este año ha sido muy complicado para mí como jugadora. La falta de tiempo no me ha dejado jugar a casi nada, o más bien no me ha dejado terminar casi nada. De hecho, el juego del que voy a hablaros lo empecé la semana pasada un poco por curiosidad y sólo habiendo jugado unas horas ya sé que es para mí el juego del año. Tal vez lo habría sido Blasphemous (2019) de haber podido dedicarle algo de tiempo, desde luego era mi mejor candidato junto con Dishonored 2 (2016), pero el ganador ha sido otro.
Se trata de Disco Elysium (2019), juego de rol desarrollado y publicado por ZA/UM en octubre de este año.
Para un análisis más en profundidad os recomiendo el que hizo Kelerele para la web gracias a nuestros patrons. Yo sólo he jugado unas pocas horas, así que no puedo comentarlo en profundidad, pero sí quiero decir por qué en tan poco tiempo se ha convertido en una de las experiencias más bonitas que he tenido como jugadora en mucho tiempo.

Disco Elysium tiene una manera muy especial de ayudarnos a desarrollar a su protagonista y explorar el mundo a través de él. Las habilidades de las que disponemos son en realidad entidades que nos hablan y dan voz a nuestros pensamientos, a veces nos ayudan, otras nos machacan o nos confunden, otras veces, ni siquiera saben qué decir. El tipo que protagoniza la historia es un policía dado a todo tipo de vicios que un buen día se despierta sin recordar ni su nombre, así que las entidades le ayudan a ir reconstruyéndose.
Esta manera de desarrollar a un personaje y de presentar la historia, siempre a través de las entidades, me atrapó desde el primer segundo, aunque para que entendáis eso debo contaros primero algo de mí misma.
De una forma parecida, yo también veo el mundo a través de diferentes entidades. Es mi manera de comprender cómo me siento, de tener cierto control sobre mis pensamientos y mi manera de procesar lo que me ocurre. La ansiedad, el miedo, la rabia, la necesidad de autoprotección y la autocomprensión son algunas de las facetas que pueden llegar a tener forma propia en mi cabeza; a veces quieren hundirme y otras sacarme a flote, a veces se pelean entre ellas. Ver este proceso tan personal y “mío” reflejado en un videojuego de la manera tan detallada y a un nivel tan profundo como lo hace Disco Elysium me hizo enamorarme de él con sólo unos minutos.
Al final supongo que hay juegos que disfruto porque me entretienen o son bonitos estéticamente o simplemente tienen una historia genial, y luego están esos que, tengan todo eso o no, te hablan directamente. Esos son los juegos que dejan muesca, que se quedan ahí para siempre, en un pequeño hueco dentro de nosotros, y Disco Elysium, en poquísimo tiempo, se ha convertido en uno de ellos. 

Nix

Si me hubiesen preguntado hace un mes cuál sería mi GOTY este año, es probable que hubiese dicho The Outer Worlds (2019) o Rage 2 (2019). Este año la verdad es que he jugado a muchísimos títulos, y si bien ninguno de los dos son ninguna innovación en estilo de juego o historia, estoy segura de que con ellos son con los que más me divertí, gracias a los tiroteos, las frases ingeniosas o absurdas y el hastaelcoñismo permanente de todos sus personajes y su protagonista. Sin embargo, hace muy poquito llegó Death Stranding (2019). Un juego que todavía no terminé y aun así sé que voy a volver a él más de una vez en los próximos años. La soledad, el peso de las cargas, la dificultad casi real de moverte a través del terreno y esa alarma permanente que te persigue porque podría ponerse a llover o podrías encontrarte a un EV que haría llorar a tu querido BB. Esa melancolía mezclada con ansiedad que hace que quieras tirarte por la ventana, pero no quieres hacerlo porque quieres seguir jugando. Además no puedes abandonar a Sam porque sólo os tenéis a vosotros y queréis proteger a ese bebé de todo lo malo que hay en el mundo. Necesitas salvar ese mundo, o por lo menos intentar hacerlo un poquito mejor. Me gusta mucho cuando un juego me hace sentir cosas, así que a pesar de que en Death Stranding las risas y la alegría son algo secundario (al contrario que en Rage 2 y The Outer Worlds), no tengo ninguna duda de que se merece completamente mi GOTY 2019. Por BB.

Izquierda, Disco Elysium (ZA/UM, 2019). Derecha, Death Stranding (Kojima Productions, 2019)

Pauler

Mi GOTY 2019 es, como no podía ser de otra manera, Fire Emblem:Three Houses (2019). Podría recomendar más juegos porque he jugado muchísimos y la verdad es que no pocos buenos, pero sería mentirme a mí misma si dijera que este videojuego de estrategia que nos han regalado Intelligent Systems y Nintendo no es mi favorito absoluto del año. Me ha entusiasmado por su historia, por sus personajes, por su worldbuilding y, claro está, por su sistema de juego. Este último es el aspecto quizá más anecdótico porque no deja de ser un Fire Emblem y en eso se parece en casi todo a sus predecesores: batallas por turnos en mapas enrevesados donde manejamos a una serie de unidades con perfiles, historias y estadísticas únicos y que pueden morir, abandonando como consecuencia la partida para siempre. La estrategia es el centro de la jugabilidad y la historia es el marco donde se desarrolla.

Y menudo marco. Intelligent Systems ha decidido dejarse de tonterías y, si bien ha mantenido las mecánicas de ligoteo mamarracho entre unidades que tan bien le han venido funcionando en las últimas entregas, este juego se ha puesto mucho más serio a la hora de construir un buen argumento. El continente de Fódlan, donde se desarrolla la acción, es rico en cultura e historia, su pasado trágico permea hacia el presente por grietas diminutas en su aparentemente sólida superficie y la sombra de la tragedia se extiende poco a poco sobre él hasta que estalla la guerra con nosotros en medio. El hecho de que podamos escoger hasta cuatro rutas con cuatro finales diferentes hace que el valor rejugable sea muy alto y el mundo del juego se expanda mucho más. Todos los frentes están construidos con tanto mimo, con tanta atención al detalle, que hasta los plotholes se le perdonan. No me enfada que no me lo haya contado todo porque lo que cuenta, lo cuenta muy bien.

Además de la historia, Los personajes son el otro pilar absoluto de Fire Emblem: Three Houses. Todos ellos están escritos con mucho cariño y presentan muchos matices y facetas. Nos hacen llorar o reír, nos encariñamos con ellos, nos comprometemos con ellos, nos enfadan, sorprenden o decepcionan, pero pocos nos dejan indiferentes. No deja de ser meritorio que con un elenco tan grande (hay hasta 33 personajes jugables, si no me he dejado a nadie, más todos los NPC) los desarrolladores hayan conseguido que casi todos sean reconocibles y recordables por un motivo u otro, y que queramos conocerlos y asegurarnos de que todo les va bien. El componente emocional de este juego es muy alto y quizá es por eso que yo todavía no he podido liberarme del todo de él y sigo volviendo una y otra vez para ver más cosas, acabar otras rutas o probar las tonterías que dejan caer con las actualizaciones del DLC. Sí, Fire Emblem: Three Houses es mi GOTY absoluto del año y no puedo más que recomendarlo. Gracias Intelligent Systems y Nintendo por este maravilloso regalo.

Fire Emblem: Three Houses (Intellligent Systems, 2019)

Tindriel

Hay años en los que he tenido clarísimo cuál ha sido mi Game of The Year. De eso que te preguntan qué recomendarías comprar como regalo navideño y no tardas ni tres segundos en responder. De hecho, hace un añito escaso yo misma regalé tres veces Detroit: Become Human (2018). En plan fan fatale, sí, lo sé. Pero este año lo he tenido mucho más complicado.

Si es por horas de juego, me temo que Overwatch (2016) se lleva la palma, sin duda. Pero lo cierto es que la inclusión de un par de nuevos héroes no justifica su entrada en el top 3 de los mejores juegos del año.

Una vez rechazado este, solo me quedaba revisar mi lista de juegos del año, a ver si alguno despertaba en mí la chispa del “eureka” que no me había venido antes. Y al final he tenido que elegir tres títulos, porque no terminaba de decidirme por uno u otro.

El primero de ellos es  A Plague Tale: Innocence (2019), lanzado en mayo de este año. Un juego del que, lo reconozco, no sabía nada hasta un par de semanas antes de su lanzamiento. Lo compré por probar, porque no era caro y porque, para qué negarlo también, que la protagonista fuera una niña me llamaba mucho. Y fueron euros muy bien invertidos. Acompañar a Amicia y a Hugo en su huida de la Inquisición y las ratas, que han invadido Francia, fue una delicia no sólo porque gráficamente el juego estaba muy logrado, sino porque también se notaba el cariño que los desarrolladores pusieron en la parte más emocional del juego. Y aunque a veces los ataques de pánico de Hugo le hacían un pelín insoportable, no tardé mucho en sentirme una especie de hermana mayor de ambos.

Mi segundo juego del año es Macrotis: A mother’s journey (2019), donde encarnas a una marsupial separada de sus hijos por una riada en su camino para reunirse con ellos. Aunque el gameplay pudo conmigo durante un tiempo, una vez pude superar mi eterna torpeza disfruté como una enana de este juego de puzles y plataformas en 2.5D. Me gustó todo de él, y dado que los juegos que consiguen que se me encoja un poquito el corazón van a estar en mi lista sí o sí, este tenía todas las papeletas.

El tercero de mis juegos es más una promesa que una realidad, y es que aún no me he terminado Life is Strange 2 (2019). Jugué el primer capítulo y, al terminarlo, decidí que, una vez más, como con los anteriores títulos de Dontnod Entertainment, no jugaría más hasta que no estuviera completo en el mercado. Así que ahí lo tengo, esperando que tenga el estómago, el ánimo, el tiempo y los paquetes de kleenex suficientes como para continuar la historia de Sean Diaz. Y mucho me sorprendería que no fuera lo que ya promete ese primer capítulo, y lo que en su momento ofreció Life is Strange: una aventura gráfica llena de patadas al estómago que te hace pensar.

Life is strange 2 (Dontnod Entertainment,2019)

Rena

Me pillaría los dedos a mí misma diciendo que el GOTY para mí es Kingdom Hearts 3, pero no hay más que ver las horas que he dedicado a Pokémon Espada para reconocer que es el que más he disfrutado. El motivo principal por el que descarto el primero y apruebo el segundo es que Kingdom Hearts 3 me ha decepcionado y Pokémon Espada no (no a los mismos niveles que KH3). Ambos tiran del factor nostalgia, pero uno me apremia más. Como sea, no hemos venido aquí a decir cuál no nos parece el GOTY, si no cuál sí lo es.

Pokemon Espada (Game Freak 2019)

Pokémon Espada y Escudo trajo la revolucionaria-no tan aceptada idea de prescindir de la Pokédex Nacional. Y yo, acérrima coleccionista que paga el Banco Pokémon para tener completa en cada generación la Pokédex… no le di tanta importancia. E incluso quitaron la GTS (Global Trade Station), la cual te facilitaba mucho más el trabajo de completarla. Aun así, con todo, creo que ha traído mejoras muy innovadoras a la saga y que van a ser perennes, al menos durante las próximas ediciones venideras. Incluir las raids para capturar Pokémon ha sido un gran acierto e implementar el concepto de área silvestre también. ¿Tienen sus fallos? Sí, como todo que hace Nintendo dejando a medias las cosas, pero para lo poco que aporta le he dedicado más de 80 horas a este juego, a falta de un Pokémon para conseguir los 400. Las facilidades que ha traído este juego las considero muy, muy positivas, ya que no se consideran realmente obligatorias. A excepción del repartir experiencia, que viene implementado en tu equipo, considero mejoras opcionales (que yo he aprovechado) poder conseguir los amuletos para la crianza y mejora de ratio en capturas y shiny; o poder abrir el PC directamente desde tu equipo Pokémon, facilitando el cambio de éstos para probar al momento distintos equipos, tipos o pruebas. Ya, ya sé que el Let’s Go trajo de estas cosas, pero para remake bueno de la primera generación, os recomiendo jugar Rojo Fuego o Verde Hoja.

 

No puedo terminar diciendo que Pokémon Espada y Escudo es el GOTY sin mencionar la sensacional y pegadiza banda sonora que se ha currado Game Freak. ¿Desde cuándo se ha vuelto tan épico combatir contra un líder de gimnasio? Teníamos asimilado este acontecimiento como la obligación para volvernos maestres Pokémon pero, gracias a la innovación de los Pokémon Dinamax, junto a los vitoreos y el modo de vivir el combate… creo que ha dado un giro inesperado pero muy positivo a algo tan monótono y resabido que tenemos les fans de la saga.

Dunkel

Me parece increíble cómo, echando la vista atrás, el año pasado estaba a tope en los GOTY con la aventura épica de Kassandra en Assassin’s Creed: Odyssey y este año estoy a tope con otra épica aventura estrenada este mismo año 2019, protagonizada por un ganso (?). Vale, igual no es tan épica como la gran telenovela griega que se ha montado Ubisoft, pero desde luego es uno de los videojuegos más originales de este año. 

Creo que eso es indiscutible…

Untitled Goose Game (House House, 2019)

Untitled Goose Game no solo destaca por lo gracioso que es, porque reconozcámoslo, que el objetivo principal del juego sea cumplir tareas trolleando al vecindario es algo muy top, pero el título va más allá de ser un mero entretenimiento para echarse unas risas.

Destaca la jugabilidad, la música, el diseño y las animaciones del propio ganso (muy, muy pero que muy realistas). Cada apartado está cuidado al detalle. Por ejemplo, la música cambia en cada mapa, pero lo destacable es que también lo hace cuando estamos en medio de alguna fechoría, ya sea acelerando el ritmo para hacer coincidir la escena en un todo. Los efectos sonoros no solo se quedan ahí, ya que los propios graznidos del ganso varían según si este está encerrado, por ejemplo en una caja de cartón, sujeta algo en el pico o si mete su boca donde no debe (por ejemplo en una botella).

La jugabilidad es otro gran aliciente, ya que los puzles que presenta Untitled Goose Game no son nada repetitivos y realmente suponen un desafío a la hora de pensar la forma en la que cumplir la tarea que nos piden (ya que no hay más pistas que esa: la tarea dentro de una lista).

Creo que, entre tanto gigante, el ganso puñetero merece para mí ser el GOTY indiscutible de este año, por ser algo diferente a tantos niveles en la industria y conseguir encajarlo tan, tan bien, que parece incluso sencillo.

Patrons

No hemos podido evitar preguntar a nuestros querides patrons por su GOTY. Así que en una pequeña encuesta donde pusimos todo aquello que nos dejó la web, ha habido una dura competición por escoger el mejor juego de este año. Y decimos dura, porque nos salió todo tan igualado que a falta de uno han elegido TRES GOTY, con la misma cantidad de votos: Death Stranding (Kojima Productions, 2019), Untitled Goose Game (House House, 2019) y Fire Emblem: Three Houses (Intelligent Systems, 2019).

¿Que por qué han elegido estos? Pues porque nuestros patrons son maravillosos y tienen muy buen gusto, sin más. Que vale, por casualidad también son algunos de los que escogimos nosotras, pero juramos que no hemos tenido nada que ver en los resultados y les damos el doble galardón con toda la alegría de nuestro corazón: el Seal of Apugval y el Seal of Patruval.

Y recordad que si queréis participar en estas cosillas, leer nuestras cosas antes que nadie, ayudarnos a mantener la web y darles croquetas a nuestras redactoras, podéis apoyarnos en nuestro Patreon. [Espacio publicitado vilmente por ellas, las Toasgamers, que no saben hacer publicidad subliminal]

 

Es 2019 en nuestros corazones…

No podíamos dejar pasar la ocasión de elegir como GOTY una vez más aquellos juegos que salieron hace tiempo, pero siguen frescos en nuestros corazones y nuestras consolas y PCs un año más. Porque Final Fantasy IX merece ser juego del año todos los años, y otras redactoras opinan de forma similar, así que aquí vienen con sus GOTY de 2019, en sus corazones.

Ka’alshya

Bueno, bueno, bueno. Aquí estamos, otro año más con nuestros GOTYs Todas Gamers Edition. Este año tengo mis elecciones bastante claras así que allé voy.

El primero de la lista es uno que ya os mencioné en las recomendaciones navideñas y es Animal Crossing: New Leaf Welcome Amiibo (2012-2013); un juego que compré en marzo de este año 2019 y al que ya he metido como 170 horas sin apenas darme cuenta. Sé que son pocas porque es un Animal Crossing pero, creedme: para mí son bastantes. New Leaf se ha convertido en ese pequeño refugio en el que entro cuando llego muy cansada del trabajo y quiero jugar a algo que no requiera esfuerzo, ni mental ni de habilidad.

Spyro Reignited Trilogy (2018) es mi segundo GOTY. Porque bueno, es Spyro. Esta decisión está tomada por la nostalgia de la trilogía que salió para PSX hace mil años. Reconozco que los recuerdos y sensaciones de cuando lo jugué siendo más joven están influenciando mi opinión, es mi saga favorita, la que recuerdo de mi infancia, les eché muchas horas y ver que siguen siendo los mismos juegos pero más bonitos aún hace que sean un GOTY para mí. Pasear por todos los mundos mientras vas recolectando gemas y chamuscando el culo a los enemigos es bastante relajante, qué queréis que os diga.

El tercer GOTY que os quiero tirar a la cara es Dragon Age Inquisition (2014), juego que he terminado (por fin) este año. Un RPG en el que podemos ligarnos a parte de los compañeros, patearemos el culo a los malos y disfrutaremos de una gran banda sonora y unos gráficos impresionantes. Y mi cuarto y último GOTY es para Mass Effect: Andromeda (2017). Sí, sé que lo recomendé hace un par de años pero lo vuelvo a recomendar porque puedo. He vuelto a jugarlo este año y sigue siendo tan fantástico como siempre; es cierto que tiene sus fallos, pero sigue siendo un juego muy divertido y con mucho potencial, con un combate muy divertido y personajes a los que terminas cogiendo mucho cariño. Más darle amor y menos darle odio.

Aonia Midnight

Me encantaría decir que mi Game of the Year 2019 es Kingdom Hearts III, pero la realidad es que no lo he terminado. Y no por falta de ganas, precisamente. Un juego que llevaba esperando años y que, hasta el momento, no me ha defraudado. A esto hay que sumarle que, a lo largo de estos años de espera, he ido jugando los pequeños juegos que fueron saliendo para las diferentes plataformas entre el segundo título y este tercero, por lo que no solo he tenido Kingdom Hearts para rato, sino que he ido viviendo juego a juego la historia que une a la saga mientras, consecuentemente, iba creando una necesidad de ver cómo iban a continuar en Kingdom Hearts III. Todo ello sumado al paso de la gran incertidumbre que rodeaba el título, donde solo se sabía que en algún momento habría un desenlace, al bombardeo de imágenes y secuencias publicitarias que anunciaban que por fin llegaría a nuestras manos. Pero, por desgracia, no he podido dedicarle el tiempo que desearía y hace meses que lo tengo parado por causas ajenas a mi control.

Así pues mi Game of the Year 2019 se divide entre Vampyr (2018) y NieR: Automata (2017). No solo son los títulos a los que más horas he dedicado en 2019 —sin contar The Elder Scrolls Online—, sino que los he exprimido en todos los sentidos. En ambos, he apurado la historia al máximo, he recorrido cada rincón del mapa, he desbloqueado cada logro y me he involucrado con los personajes.

Ni qué decir tiene que se trata de dos títulos completamente diferentes, pero cargados de contenido y que saben cómo cautivar al jugador. Por un lado, NieR: Automata, donde manejaremos a tres androides —cada cual con su propia especialidad— por diferentes rutas a lo largo de una única historia donde todo está conectado. Y, por otro lado, Vampyr, donde controlaremos los pasos del doctor Jonathan Reid, un médico convertido en vampiro nada más regresar de la guerra que tendrá que mimetizarse en un Londres muy diferente al que dejó atrás, mientras lucha contra la gripe española que asola la ciudad y, por supuesto, los cazadores de vampiros que ocupan las calles.

Dos videojuegos que pertenecen a esa clase de títulos en los que me he sumergido tantísimo en la trama que casi podía sentir que era parte de la historia, deseando con fuerza que llegara el momento para continuar donde lo había dejado, elucubrando con los giros que podía encontrar y, por supuesto, dedicando ratos vacíos a pensar en cómo podía afrontar determinados jefes. De hecho, me angustió enormemente el final de NieR: Automata y la decisión (opcional y voluntaria) de borrar todos los datos, impidiendo la posibilidad de volver simplemente a pasear por el mapa —dado que ya lo había completado al 100%—. O, el caso de Vampyr, donde nada más saborear su final, comencé una nueva partida inmediatamente después para descubrir otro. Partida que apenas tardé unos días en terminar, dedicándole más horas de las que suelo (y puedo) dedicar a ningún juego.
Historias en las que sumergirse, con unos personajes cautivadores y un grado de dificultad que nos permitirá disfrutar de la aventura sin frustrarnos, pero tampoco regalándonos la victoria.

NieR: Automata (Platinum Games, 2017)