Game of the Year 2021

Game of the Year 2021

Después del convulso 2020, lógicamente muchos estudios tuvieron que posponer sus grandes lanzamientos. 2021 quizás haya venido un tanto escaso de títulos nuevos, pero esto no va a detenernos a nosotras, las TodasGamers. Como viene siendo tradición, os traemos los favoritos que hemos jugado durante el año en la redacción. Sin importar el año de lanzamiento, que es lo que da calidad a nuestros Game of the Year 2021.

Ka’alshya

Creo que 2021 ha sido uno de esos años en los que he jugado a más juegos nuevos (que no de este año), así pues, mis GOTY los tengo bastante claros.

Empecé el año jugando a Jedi: Fallen Order, un título que resultó ser un gran descubrimiento. Pensando que sería un juego genérico más, terminó sorprendiéndome por sus personajes, su divertido combate y su historia. Sí, es un juego bastante lineal y eso no tiene por qué ser malo. Los mundos a explorar son grandes y los puntos de control están bien colocados. Además, las acrobacias del combate son una delicia visual. ¿La única pega? Que parece estar más enfocado a quienes conocen un poco la saga.

Tras muchos años esquivando las trampas, terminé cayendo en el gran pozo que es Stardew Valley. Un jueguico en el que tienes que encargarte de sacar adelante una granja y, además, podrás ligarte a medio pueblo (no a la vez, me temo). Me sigue fascinando que una sola persona haya hecho todo este juego, tanto lo visual, como lo sonoro. Una maravilla y un juego relajante si lo que quieres es jugar un ratito. Lo cual me lleva a otro de mis GOTY, Coffee Talk. Un jueguico en el que llevas una cafetería con un horario más bien nocturno y en la que escucharás los dilemas personales de tus clientes. Además, tendrás que preparar la bebida que más acorde vaya a la situación. Buenos personajes, buen giro de guion y buena banda sonora.

Nintendo tiene los dos últimos títulos que he escogido. Breath Of The Wild ha sido un juego que me ha sorprendido más de lo que pensaba. Sabía que iba a gustarme, pero no que me iba a divertir tanto. Con una historia muy vista, sí que es cierto que el juego te golpea con melancolía cuando menos lo esperas debido a su forma de narrar lo sucedido. Además, puedes cocinar, lo que lo convierte en GOTY al instante.

El otro título es Metroid: Dread. Un juego que vibra en los primeros Metroid y que, al mismo tiempo, brilla con los gráficos más actuales. Divertido y frustrante a partes iguales, el juego de MercurySteam es cortito e intenso, con animaciones maravillosas que atraparán toda nuestra atención. ¿Colorinchis y movimientos fluidos? Por favor y gracias.

Y, bueno, por supuesto no puedo terminar sin recomendar el pozo de los pozos que son los jueguicos de BioWare. Jugarse los dragonajes y los massef-*se la llevan*

Portadas de los juegos que Kaals menciona en su aporte

Aonia Midnight

Éste puede que sea uno de los pocos años en los que más títulos actuales he jugado. Podría darle mi GOTY a Horizon Zero Dawn, ya que no solo lo terminé hace unos cuantos meses, sino que aproveché la Nueva Partida+ para afrontar el modo Ultradifícil. Una experiencia que nunca antes me había atrevido a probar y que, sin embargo, me pedía el cuerpo. Una BSO difícil de mejorar, unos escenarios que quitan el aliento y una historia que engancha. Difícil dejarlo fuera.

También se me ocurre Death Stranding, por cómo lo jugué sin demasiada ilusión al principio, para acabar sumergidísima, al volver más tarde en el estado mental adecuado. El efecto terapéutico que tuvo en el momento oportuno da para premio, sin duda.

O incluso puedo mencionar Kingdom Hearts III, dado que empecé a jugarlo a los dos meses de su lanzamiento y lo terminé a finales de este verano debido al escaso tiempo que podía dedicarle. Pero precisamente por haberme visto obligada a disfrutarlo poco a poco y con periodos muy largos de tiempo entre partida y partida, no lo he saboreado como me hubiera gustado.

Difícil elección, pero he preferido darle mi GOTY a un juego lanzado este 2021. Y ello me deja ante tres grandes títulos: It Takes Two, Kena: Bridge of Spirits y Lost in Random.

Dado que It Takes Two este año se ha coronado como juego del año, mejor multijugador, mejor juego familiar y otros tantos galardones. El reconocimiento es más que merecido y me voy a permitir no considerarlo mi GOTY.

Me cuesta enormemente elegir entre Kena: Bridge of Spirits y Lost in Random, pero sin duda me voy a decantar por el segundo. Kena: Bridge of Spirits es maravilloso en todos los aspectos. Entra por los oídos y la vista, directo al corazón. Tiene una historia espectacular y unas criaturas, los Rot, que no dejan a nadie indiferente. Tiene cositas que pulir, pero es impresionante. Un gran descubrimiento y directo a mi lista de juegos favoritos, sin pensarlo dos veces.

Pero este año el premio gordo, el reconocimiento como juego del año, se lo otorgo a Lost in Random: unos personajes e historia dignos de Tim Burton, con unos escenarios y una melodía cautivadores y, por supuesto, un sistema de combate original y bien llevado. Jamás creí que me reconciliaría con el uso de cartas en un videojuego y en este título está llevado de forma impecable. Sin demasiados naipes ni complicaciones. Algo tremendamente bien integrado que convierte Lost in Random en un título único.

Par sujetando tres cartas

Alystrin

El primer juego que me ha encandilado este año ha sido, como no podría ser de otro modo, Resident Evil: Village. No solo por la signora Dimitrescu, afortunadamente. Como heroína miedica que soy, el hecho de que no haya tanto susto como tensión me ha ayudado muchísimo a cogerle gusto a la saga. Quizá no tenga el ambiente de un pueblo destartalado, pero conocer más sobre el virus T y los perros zombis era algo que no me llamaba hasta ver las desventuras de Ethan Winters. Capcom, bien jugado.  

No solamente jugué terror, sino que por algún motivo hay un estudio-binomio que conoce dónde tocarme la fibra. Arkane & Bethesda son los responsables de la saga Dishonored, que devoré este año. Tanto fue así que tras terminar el primer run con Corvo decidí jugarlo en completo sigilo y pacifismo. Y no solo eso, sino que Dishonored 2 siguió la misma costumbre. Por supuesto, como no podría ser de otro modo, Deathloop también me encandiló. Su ambiente ye-yé, el pique perpetuo de Colt y Julianna, y la personalidad de los personajes principales han hecho que sea un juego que recomiendo sin dudarlo

Y ya para terminar, nunca digáis “de este agua no beberé”. Años huyendo de los metroidvania como de la peste y va Blasphemous y me atrapa. Mi candidato más patrio a juego del año, del siglo y de cuando haga falta. Los escenarios y ambientes están cuidadísimos y el doblaje castellano es una maravilla. Normalmente dejaría un juego así a las primeras veinte muertes, pero me ha tenido pegada a la pantalla durante horas, y las que me quedan.

Penitente avanza hacia el atardecer en Blasphemous

Nix

La sensación general de este año es que han salido muy pocos bombazos, que casi no hemos tenido superproducciones que hayan despertado la locura general, y que nos ha quedado, en general, un año flojito. Pero eso es una mentira del tamaño del castillo de la Dimitrescu, porque lo que ha pasado este año es que los que han podido brillar con toda su fuerza son los indies. O al menos a los que he jugado yo les pondría a todos un piso en Torrevieja. Y justo por eso he tenido problemas gordísimos para conseguir escoger a mi ganador o favorito de este año. Podría abrazarme a juegos como Unsighted, Unpacking o Loop Hero para chillaros que deberíais estar jugándolos ahora mismo (y, de hecho, estoy segura de que alguna de mis compañeras está haciendo lo propio con Loop Hero, que en la redacción ha sido un problema muy gordo lo de este título), aunque personalmente mi debate interno está entre dos títulos, que están en un escalón superior. Dos juegos que, por el género y estilo que tienen, si me llegáis a decir hace un año que estaría tan enganchada a ellos, me reiría durante un mes y medio. Esos dos ganadores de mi corazón son Death’s Door e InscryptionDeath’s Door, aparte de por lo bonito que es y lo majo que es el cuervito protagonista, hizo que me picase el gusanillo de querer retarme a mí misma jugando. Me daba la sensación de que estaba tan bien hecho que tener que repetir un combate una y otra vez no se me hacía tedioso, sino que era más bien como aprender un baile. Y aquí estoy, planteándome el reto de pasármelo por completo con únicamente un paraguas como arma. El otro candidato, Inscryption, era un juego que ni siquiera tenía pensado jugar ni medio minuto. Un detalle que me parece bastante importante de esto es que odio los juegos de cartas. Muchísimo. Nunca me gustaron, porque nunca conseguía entenderlos, se me hacían muy difíciles, lentos y aburridos. No me duraban ni media hora porque siempre me frustraba al rato y los abandonaba. Sin embargo, por curiosidad le di la oportunidad, y encontrarme con un título de cartas sencillo de entender y que precisamente lo que quiere es que rompas el juego, me llevó a la posible reconciliación con un género que no había tocado en más de la mitad de mi vida. Y si encima le añadimos toda la locura que tiene detrás, pues ahí me pasé días comidísima por el juego y no queriendo que se acabase nunca. Y aquí estoy, habiendo bajado ya Magic Arena y Slay the Spire. Si dos títulos que pueden conseguir que acabe cayendo tan fuerte en cosas que, en un principio, ni siquiera me gustan, no son los mayores merecedores al GOTY de este año, yo ya no sé cuál puede ser. Y por eso mismo me parece imposible elegir entre uno de los dos, en un caso claro de “¿a quién quieres más, a papá o a mamá?”.

El cuervito cuco de Death's Door

RocketDea

Se dice que este ha sido un año flojo para los videojuegos, sin embargo yo no estoy de acuerdo. Han brillado muchos indies y, además de eso, la falta de grandes lanzamientos nos ha permitido mirar atrás para echar mano de esa enorme y olvidada pila de pendientes. Los videojuegos, al fin y al cabo, son algo más que una larga lista de novedades. Como no he dispuesto de mi ordenador en todo el año para jugar a indies (donde más los disfruto), he aprovechado para darle caña a esos títulos que habían quedado atrás, esperando durante demasiado tiempo que les diera una oportunidad. He estado paseándome por juegos del año pasado, otros de hace casi una década e incluso alguno de principios de los noventa. Le di por fin la oportunidad a la saga Metroid, aunque sea con la excusa de que la última entrega para Switch espera en mi estantería, y debo admitir que me está fascinando y obsesionando a partes iguales. Este año también me he puesto con The Last of Us y ha sido toda una experiencia que estoy deseando continuar con la siguiente entrega. Persona 5 Royal me gustó tanto que no me duró ni un mes completo a pesar de haberle dedicado más de ciento cincuenta horas. Y, aunque he disfrutado de videojuegos tan maravillosos como estos, mi GOTY no va para ninguno de ellos. Y no porque no lo merezcan, porque menudos juegarrales he podido completar este año. Pero es que en el mismo momento en que mi PlayStation 4 leyó el disco de Horizon Zero Dawn, mi GOTY quedó sentenciado. La narrativa, los personajes, el mundo, el sistema de juego… Todo es absolutamente maravilloso. Había visto el juego entero, pero ponerme a los mandos y controlar yo misma a Aloy, pasar de ver su historia a vivirla ha sido una experiencia que desearía poder borrar de mi memoria para adentrarme en ella por primera vez de nuevo. Aloy y su mundo se han ganado un lugar enorme en mi corazón. Más vale tarde que nunca.

Aloy se descuelga por una tirolina en Horizon: Zero Dawn

Azka

Estaba pensando en darle mi GOTY a Tale of Arise por su gran historia y sus maravillosos personajes, pero es un juego que no he probado en primera persona, por lo que tal vez no tenga suficiente experiencia sobre él. Me ha encantado lo que he visto y comentan que los combates son ágiles y divertidos, pero hasta ahí. Entonces me he puesto a repasar y me he dado cuenta de que he tenido un año un poco flojo en videojuegos, y que por una razón u otra he esquivado los grandes títulos. Pero tal vez no necesitéis que os los mencione, ya están ahí The Game Awards y demás de la industria. La verdad es que sí jugué a It Takes Two y es boniquísimo, divertido y satisfactorio, y se merece ser el GOTY de este año. Pero también me encantó Unpacking. Tal vez sea considerado para 2022 por lo tarde de su lanzamiento, pero yo lo he jugado este año y me ha sorprendido muchísimo para bien, así que aquí lo meto. Pensaba que iba a ser una simple mecánica de repetición unida a la satisfacción de ordenar, pero es muchísimo más. Las mudanzas tienen un hilo, un motivo, la vida de una persona detrás, y está todo tan bien dispuesto que acabas conociendola, empatizando y queriéndola mucho, y eso es maravilloso. Para mí es muy importante que un juego sepa conectarte con sus personajes protagonistas, y en estos tres lo consiguen, así que mis GOTYs y me recomendación fuerte para ellos. *Sale corriendo antes de que le pidan cuentas por dar tanto premio*

El escritorio de Unpacking, bien ordenadito

Lin Carbajales

El cine de terror de los 80, y en especial el slasher, tiene algo de especial para mí, hasta el punto de que solo las características más superficiales (la oscura música de los sintetizadores, el ruido visual de un VHS…), me resultan de por sí fascinantes. Un fin de semana que quise entretenerme con un juego de mi agrado, me pillé el Bloodwash aún con su oferta de lanzamiento en Steam. Sabía que estaba producido por Torture Star Video, el sello de publisher de Puppet Combo, y desarrollado por Jordan King y Henry Hoare, de quienes conocía poco. Todo parecía indicar que, al igual que los populares productos de Puppet Combo, Bloodwash recreaba con gráficos low-poly el estilo del cine de terror ochentero, si bien se inspiraba más en el giallo italiano que en el slasher estadounidense. Lo que yo no esperaba era que la inmersión fuera a ser tan espectacular, y la sensación de haber interactuado con una de estas películas tan auténtica. Las creaciones de Puppet Combo a las que estaba más o menos acostumbrade también recrean en gran parte los juegos survival horror clásicos, y por ello te matan despiadadamente, te hacen reiniciar, y te obligan a patearte los escenarios una y otra vez en busca de la solución al siguiente desafío. Y eso te recuerda que estás… bueno, jugando a un videojuego. Lo cual no es malo, en absoluto, y a mí me gustan mucho también. Pero Bloodwash es muy diferente. Mucho más cercano a una aventura gráfica sencilla que al survival horror, hay incluso quien lo ha descrito como un walking simulator, y no es una etiqueta que le vaya mal. Por supuesto, saber que en un juego podemos morir en cualquier momento le añade tensión, pero, en mi experiencia, la repetición en los videojuegos de terror acaba quitándoles su poder de impresionar. Sé que no es igual para todo el mundo, pero a mí, por ejemplo, las primeras noches de un Five Nights at Freddy’s son las que me asustan, mientras que en la última y más difícil lo mismo podría estar jugando al Tetris, mientras la reinicio mecánicamente una y otra vez. Y esta, o más bien la contraria, es una de las causas por las que me encanta Bloodwash. Porque es una experiencia totalmente fluida, sin necesidad de repetición, con la duración que tendría una verdadera película. No quería decirlo en mi reseña, precisamente para no quitarle emoción, pero yo no perdí ni una sola vez en este juego. Ni siquiera sé a ciencia cierta si es posible. Y fue, para mí, una de las mejores experiencias proporcionadas por un videojuego de terror.

El poco tranquilizador centro comercial de Bloodwash

Darkor_LF

En un giro de los acontecimientos, este año no voy a comentar que mi GOTY es un juego de Square Enix. Porque a estas alturas de la película, Final Fantasy XV es el GOTY perpetuo de mi corazón. Y mirad que podría porque este año he probado Kingdom Hearts Dream Drop Distance y me ha parecido una obra maestra y una genialidad, tanto como para que pase a ser ahora mismo una defensora de la obra de Nomura. Sí, ese Nomura.

Pero voy a dejar de hablar de Square Enix, que parece que me paguen (ya sabéis que yo me vendo barato). Vamos a hablar de un juego de Devolver Digital, que cada año demuestran ser una distribuidora con un ojo excelente para los indies y sin miedo a romper la baraja. Porque claro que voy a hablar de un juego de cartas, pero no del que está ahora en boca de todos, sino del que salió a principios de año y ha pagado un poco el pato de salir a principios de años. Vengo a hablaros de la obra de Four Quarters Team con Loop Hero.

Me siento muy repetitiva hablando de él, pero es que a día de hoy sigo sin creérmelo y no dejo de jugarlo, sólo por el placer de dar vueltas por el tablero. Con todo desbloqueado y conociéndolo todo, sigue siendo una delicia verlo. Porque es un juego que acaba muy cargado de información y como lo saben, tiene un arte que te permite identificar cualquier elemento en un momento. Lo mismo con el apartado sonoro, te acabas acostumbrando a saber quién te ataca sin mirar, sólo por el ruido que hacen al aparecer.

Y las mecánicas no se quedan atrás, con la idea de romper la forma de interacción, creando tú las causas que produzcan unas consecuencias, además de apoyarse en la no acción. Los primeros combates los pasas mal, al pasar a ser un mero espectador y ver al personaje sin nombre morir. Sólo para volver luego, que esto sigue siendo un rouguelike

Así que no hagáis caso a lo que oigáis por ahí, el verdadero GOTY de este año es Loop Hero.

El tablero loco de Loop Hero que para nada tiene obsesionada a Darkor

Y un año más, hemos recogido la votación de la gente de Patreon, que votaron sus GOTYs. Este año queremos hacer una mención especial a WarioWare Get IT Together!, que pidieron incluirlo en la lista, de la cual os traemos un… cuadrúple empate, con Shin Megami Tensei V, Kena: Bridge of Spirits, Inscryption y Loop Hero.

Recordad que podéis formar parte de nuestro Patreon, con mogollón de cosas exlcusivas por sólo 2 € al mes.

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Alystrin
Alystrin @Alystrin

Cosplayer, otorrinolaringóloga, streamer y, sobre todo, mamarracha profesional. Cuqui del almendruqui que no dudaría en sacarte las muelas por tus "incorrecciones políticas"

Azka
Azka @AzkaLaura

Estudiando para hada madrina, que dicen que para estudiar nunca es tarde. Jubilada de los MMOs. Ahora llevando la magia gamer a las nuevas generaciones.

Nix

I run on coffee, sarcasm and lipstick. Hace años le vendí mi alma a Bioware y me convirtieron en la Shadow Broker. Tengo un papelito que dice que soy N7, pero no quieren darme mi propia nave. Me gusta llevarle la contraria a la gente y por eso soy una Inquisidora enana y pelirroja.

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RocketDea @RocketDea7

Creadora de mundos en proceso. Siempre con la nariz metida en alguna historia, ya sea entre las páginas de un libro o los píxeles de un videojuego.

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Aonia Midnight @AoniaMidnight

Curiosa, reflexiva y torpe // Palomitas y cerveza // Psicóloga porque lo dice un título // Mi mente está llena de mundos en los que evadirme // Nothing is true, the cake is a lie

Lin Carbajales
Lin Carbajales @Intranquile

Flipade del cine de terror que también escribe ficción y dibuja. Otros gustos: las patatas con chili, retuitear a Jennifer Tilly, los esqueletos (no rima pero molan).

Darkor_LF
Darkor_LF @darkor_LF

Difusora de la palabra de Pratchett a tiempo completo. Defensora de causas pérdidas e inútiles. Choconiños o barbarie. Hipster por necesidad. Tengo una pipa falsa. +50 en pedantería.

Ka'alshya
Ka'alshya @Kaalshya

• Se pronuncia Kaeelshia • N7◢ • Lo mismo te escribo un relato corto, una novela que un fanfic y, además, te hago un jueguico. • Me gusta gritarle a todo, tengo una cobaya y soy fan de Mimikyu. • kaalslimon.carrd.co

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